Milán (AsiaNews).- Como en otras partes del mundo, la ansiedad por las redes sociales en China también se manifiesta a través de las fotografías, amplificada por las enormes dimensiones que caracterizan la República Popular. Pero lo que llama la atención es el estilo de una gran parte de la infinidad de fotografías que se comparten cada día en WeChat, como observa en esta reflexión una fuente de AsiaNews que vive en China, en una nueva entrega sobre las tendencias entre los jóvenes del país.
El estereotipo del asiático que toma muchas fotografías está muy difundido. Muchas ciudades están llenas de turistas chinos, coreanos y japoneses que toman fotos sin cesar. A primera vista, no es una actividad que despierte demasiado interés. Sobre todo porque, con la llegada de las redes sociales, la fotografía se ha convertido en una actividad/adicción muy difundida en todo el mundo.
Sin embargo, los chinos tienen una manera muy particular de tomar fotografías.
Para empezar, toman fotos de todo. Absolutamente de todo. Cada cosa, incluso los vasos de las cafeterías, especialmente los que se pueden llevar, se convierte en objeto de una fotografía y posterior publicación en el perfil o en el "círculo de amigos", una función de WeChat a mitad de camino entre Instagram y Facebook.
Pero la "publicación compulsiva" también es un hábito extendido en todo el mundo. La verdadera particularidad china es que, además de fotografiarlo todo, todo se fotografía de la misma manera. Existe una única forma de hacer fotografías, incluso cuando se trata de personas. Una sola pose, un solo maquillaje, un solo fondo. Y, por lo tanto, una sola manera de publicar. El objetivo no es tomar una foto original ni captar un momento de una o varias personas juntas, sino reproducir ese único modelo de fotografía socialmente aceptado.
En cierta forma, la foto representa la puesta en escena de una "actividad propia de los chinos", como podría ser para los italianos "tomar un café".
El fototurismo
De este amor por las fotos nace también el fototurismo con trajes tradicionales. Relacionado con el turismo interno, que está creciendo cada vez más, el fototurismo aprovecha el vínculo más marcado de las distintas ciudades con un período específico de la historia china o con una determinada dinastía. Por eso en cada ciudad se acostumbra vestir los trajes tradicionales y el maquillaje correspondiente que evocan esa época. El traje sirve para realizar una sesión fotográfica en lugares históricos famosos o representativos. Las ciudades están llenas de locales que alquilan trajes, maquilladores y fotógrafos profesionales, y es habitual ver por las calles —y también en las tiendas, los bares y el metro— a mujeres jóvenes y no tan jóvenes maquilladas y vestidas de época, para que les tomen fotografías. Y todas buscan siempre la misma pose, la misma expresión, el mismo fondo.
¿Cómo se aprecia una ciudad? ¿Cómo se aprecia la cultura china? Haciéndose fotografiar con trajes tradicionales y encarnando un antiguo canon de belleza china que, de esa manera, se convierte en una belleza de masas. Porque lo importante no radica tanto en la práctica de tomar fotos en sí misma, sino en el extrañamiento que producen las cifras propias de las multitudes chinas. Resulta desconcertante encontrarse frente a masas de mujeres vestidas y maquilladas de la misma manera, empeñadas en lucir bellas a la manera china.
Una foto única y un pensamiento único
Esto no se aplica solo al fototurismo con trajes tradicionales, sino también a las llamadas citywalk (pronunciado rigurosamente en inglés), es decir, los recorridos por la ciudad que se promocionan en las redes sociales. Las citywalk son itinerarios sugeridos por influencers que, además de recomendar lugares, proponen modelos de fotografías para esos lugares o indican cosas específicas que se deben fotografiar, como tiendas, accesorios, cafeterías, flores, diversos locales, o incluso gatos o perros pequeños que algunos comerciantes tienen como presencia habitual. Por eso, está socialmente aceptado entrar en una tienda para fotografiar los estantes o los productos que vende.
Es habitual acudir a un maquillador profesional —aunque también puede hacerlo uno mismo si tiene habilidad— antes de una citywalk, para hacerse el maquillaje típico chino y tener después buenas fotos. El maquillaje femenino contemporáneo es muy similar al que se usa con los trajes tradicionales (diría que casi idéntico) y se caracteriza por una piel muy blanca, ojos alargados y agrandados, pómulos altos y rosados, nariz alta y estrecha y labios pequeños y rojos. También en este caso llama la atención la uniformidad de los colores, del estilo y del único canon al que hay que ajustarse.
Observando a este pueblo tomar fotografías, pensé que detrás de este comportamiento existe tanto un componente cultural saludable como la degeneración del mismo en un fenómeno de masas. La "foto única" es la concreción del "pensamiento único". Educados desde niños en la conformidad y en la búsqueda del único resultado correcto —de la única manera de hacer las cosas, del único resultado correcto—, para las fotografías también existe "una sola foto correcta".
"LINTERNAS ROJAS" ES EL BOLETÍN DE ASIANEWS DEDICADO A CHINA. ¿QUIERES RECIBIRLO TODOS LOS JUEVES EN TU CORREO? SUSCRÍBETE AL BOLETÍN EN ESTE ENLACE.



















