Tokio (AsiaNews) - Cada vez más japoneses recurren a varios prestamistas para poder cubrir los gastos cotidianos. Al cierre del ejercicio fiscal 2025, que terminó en marzo de este año, cerca de 1,55 millones de personas tenían al menos tres préstamos sin garantía con otros tantos prestamistas, la cifra más alta de los últimos 12 años, en una población total de 120 millones de habitantes. El principal factor que impulsa el endeudamiento es el aumento del costo de vida, mientras que los salarios tienen dificultades para seguir el ritmo de los precios.
Según los datos del Japan Credit Information Reference Center, que recopila información sobre las deudas y los créditos de particulares, el aumento es especialmente marcado entre quienes acumulan cinco o más contratos de préstamo. Al cierre del ejercicio fiscal 2025, estas personas eran 150.000, frente a las 90.000 registradas cinco años antes. En julio de este año, la deuda pendiente media de cada deudor de este grupo ascendía a 1.447.000 yenes (8.190 euros), casi 100.000 yenes más que tres años antes.
"Los salarios no han seguido el ritmo de los precios y las personas que no tienen ahorros piden dinero prestado para cubrir la diferencia", explicó al Japan Times Yuki Fukumoto, responsable de investigación financiera del NLI Research Institute.
Una encuesta encargada por la Agencia de Servicios Financieros de Japón y publicada en julio confirma el peso de las dificultades económicas: el 53,7% de los clientes de las empresas de crédito al consumo declaró haber solicitado un préstamo para pagar los gastos de manutención.
La situación no es nueva en Japón, que a principios de la década de 2000 introdujo reformas precisamente para combatir el sobreendeudamiento. En los años noventa, la concesión excesiva de préstamos por parte de las financieras había provocado un aumento de las quiebras. Al mismo tiempo, las prácticas agresivas de cobro de deudas se habían convertido en un problema social. Por eso, en diciembre de 2006 se aprobó una reforma de la ley de préstamos, que entró en vigor en junio de 2010 y estableció un límite al endeudamiento equivalente a un tercio de los ingresos anuales del solicitante.
Desde entonces, el número de personas endeudadas con varios prestamistas siguió disminuyendo, hasta pasar de unos cuatro millones a 1,14 millones al cierre del ejercicio fiscal 2020. Sin embargo, desde entonces la tendencia volvió a invertirse y la cifra comenzó a aumentar.
La transformación digital del sector también facilita el acceso al crédito. Las entidades financieras están abandonando progresivamente las sucursales físicas para centrarse en los contratos en línea. Aiful, por ejemplo, cerró en julio todas sus sucursales con atención presencial, mientras que SMBC Consumer Finance, que ofrece préstamos bajo la marca Promise, hizo lo mismo en septiembre. Plataformas como Mercari y Line Credit también ofrecen préstamos personales en línea que se pueden solicitar directamente desde el teléfono inteligente.
En el ejercicio fiscal 2025-2026, la Organización Japonesa de Asesoramiento Crediticio recibió 5.646 llamadas de personas que buscaban ayuda por problemas de endeudamiento, un 14,4% más que el año anterior. En agosto de este año, las llamadas superaron las 600.
En muchos casos, los operadores también reciben solicitudes de ayuda de personas que se han endeudado por el juego o por compras impulsivas en videojuegos en línea. El problema puede agravarse cuando aquellos que ya no consiguen obtener préstamos de entidades autorizadas recurren a prestamistas ilegales.



















