Taipéi (AsiaNews/Agencias) - La carrera por la inteligencia artificial está impulsando la economía de Taiwán, cuyo producto interno bruto (PIB) debería registrar un crecimiento del 10,7% a finales de año, la tasa más alta del mundo. Así lo indica la nueva estimación del Fondo Monetario Internacional (FMI), que, en el informe publicado ayer durante la cumbre que este año se celebra en Bangkok, más que duplicó su pronóstico de abril, cuando anticipaba un incremento del 5,2%.
Según el FMI, Taiwán será la única economía del mundo que crecerá a una tasa de dos dígitos en 2026. La previsión también supera las correspondientes a otras economías de Asia-Pacífico: Singapur crecería un 5%, Hong Kong, un 3,8%; Corea del Sur, un 3,3%, y Japón, un 0,7%. Para China se espera un crecimiento del 4,5%, mientras que Estados Unidos registraría un aumento del 2,3 %.
La estimación del Fondo es inferior a la que publicó en agosto la Dirección General de Presupuesto, Contabilidad y Estadísticas de Taiwán, que había previsto un crecimiento del 11,05%.
Este resultado se debe, sobre todo, a la demanda de componentes necesarios para desarrollar la inteligencia artificial. Taiwán y Corea del Sur ocupan actualmente una posición destacada en la producción de hardware para los sistemas informáticos utilizados para entrenar y hacer funcionar modelos de IA. Según el FMI, ambas economías representan en conjunto el 62% del comercio neto mundial de hardware informático relacionado con la inteligencia artificial.
Los efectos positivos también alcanzan a otras economías de la región, señala el informe: "Dada la estructura de las cadenas de suministro de las exportaciones tecnológicas de estas dos economías, es probable que algunos países exportadores de materias primas y otros centros manufactureros de Asia oriental se beneficien indirectamente de esta actividad".
Para Taiwán, el FMI también prevé un aumento del índice de precios al consumidor del 2%, frente al 1,5% estimado en abril, mientras que la tasa de desempleo debería mantenerse prácticamente estable en el 3,4%.
Al mismo tiempo, el organismo financiero destacó que los conflictos y la tecnología son las dos grandes fuerzas que están transformando la economía internacional. Sin embargo, los beneficios de las inversiones en inteligencia artificial se distribuyen de manera desigual: mientras algunas economías avanzadas se benefician del auge tecnológico, los países más pobres y los importadores de energía afrontan costos cada vez mayores, sobre todo a causa de la guerra en Irán.
Según las nuevas previsiones del Fondo Monetario Internacional, la economía india crecería un 7% en 2026, una revisión al alza de 0,6 puntos porcentuales respecto de las estimaciones de julio. Este crecimiento estaría impulsado principalmente por la fortaleza de la demanda interna y el sector de los servicios. Sin embargo, persisten problemas estructurales relacionados con la creación de empleo, especialmente para los jóvenes, y la debilidad de la inversión privada.
China, por su parte, registraría un crecimiento del 4,5%, ligeramente inferior al de la previsión anterior y al 5% que alcanzó en 2025. Según el FMI, las perspectivas de la segunda economía mundial se ven afectadas por el aumento de los precios internacionales del petróleo y las incertidumbres del contexto internacional. Aunque se beneficia de la demanda de tecnologías vinculadas a la inteligencia artificial, Beijing debe afrontar un panorama económico menos favorable que el de Taiwán.
Para las cinco principales economías de la ASEAN (Indonesia, Malasia, Filipinas, Singapur y Tailandia), el FMI prevé un crecimiento conjunto del 4,4% en 2026, frente al 4,1% calculado anteriormente, gracias a las inversiones en centros de datos. Sin embargo, estas instalaciones requieren energía, agua e infraestructuras adecuadas y, por sí solas, no garantizan que los beneficios lleguen al conjunto de la población.
En un análisis publicado en agosto, el FMI advertía que existe un riesgo real de que las economías con más capital adopten rápidamente la inteligencia artificial y dejen atrás a los países menos preparados, lo que ampliaría aún más la brecha económica. En otras palabras, quienes parten con ventaja pueden acumular más capital y reforzar su posición, mientras que quienes se incorporan más tarde corren el riesgo de perder terreno.
La cuestión también está relacionada con las diferencias demográficas entre los países asiáticos. En economías como Japón y Corea del Sur, caracterizadas por el envejecimiento de la población y la reducción de la fuerza laboral, la IA puede contribuir a mantener la productividad pese a la disminución del número de trabajadores. En países con poblaciones más jóvenes, como la India y Filipinas, el desafío consiste en lograr que las nuevas tecnologías generen oportunidades laborales en vez de reducir las posibilidades de empleo para una población activa cada vez más numerosa.



















