Asís (AsiaNews) – Después de la audiencia que le concedió el lunes el papa León XIV, el cardenal Giorgio Marengo, prefecto apostólico de Ulán Bator, participó el 27 de octubre en Asís en el encuentro internacional organizado por la Comunidad de Sant'Egidio, en el lugar donde hace 40 años tuvo lugar la histórica oración por la paz de los líderes religiosos, convocada por Juan Pablo II. El cardenal no llegó solo, ni a Asís ni al Vaticano. Y esto fue lo primero que quiso destacar en su intervención pública durante el panel dedicado al Espíritu de Asís: "Me hace especialmente feliz estar aquí junto al abad del monasterio de Gandantegchinlen", máxima autoridad del budismo mongol, explicó. Relaciones como esta, contó Marengo, "son en sí mismas una concreción del espíritu de Asís. Somos amigos y esta es la dimensión más profunda y vital del diálogo".
Misionero de la Consolata, el prefecto apostólico de Ulán Bator y presidente de la Conferencia Episcopal de Asia Central habla de diálogo y misión, y recuerda el documento que lleva ese mismo título, publicado apenas dos años antes del histórico encuentro de Asís por el entonces Secretariado para los No Cristianos, hoy Dicasterio para el Diálogo Interreligioso.
"La misión, como nos gusta recordar —explicó Marengo—, consiste en susurrar el Evangelio al corazón de una cultura, de un pueblo, de un grupo humano. Pero un pueblo, una cultura, un grupo humano están formados por personas concretas, con nombres y apellidos, con historias únicas e irrepetibles. Por eso, en este proceso de susurrar el Evangelio, la amistad y la relación son fundamentales, junto con la relación fundante con el Señor Jesús».
El Centro para el estudio de la cultura mongola
En una entrevista que nos concedió al margen del encuentro, le pedimos al cardenal Marengo que profundizara en este tema a propósito de la reciente inauguración del Centro para el estudio de la cultura mongola en el complejo de la catedral de Ulán Bator. Se trata, afirma, de "una iniciativa dentro de nuestro mundo católico, destinada a nuestros misioneros, que nace precisamente del deseo de conocer cada vez mejor a aquellos a quien somos enviados. En ese conocimiento, la dimensión religiosa representa claramente, para nosotros, el horizonte más importante, que debemos amar y respetar».
La visita del papa Francisco en 2023 sigue siendo un hito para la pequeña Iglesia de Mongolia y sus relaciones interreligiosas. Marengo recuerda especialmente el momento que vivió bajo el ger o yurta, la tienda mongola, cuyas únicas aberturas son la entrada y una claraboya en la parte superior. Esta última permite comprender, como señaló Francisco en aquella ocasión, que "el sentido del tiempo que transcurre nos llega de lo alto, no del mero fluir de las actividades terrenas" (papa Francisco, Encuentro ecuménico e interreligioso, 3 de septiembre de 2023).
El legado del viaje del papa Francisco
Le preguntamos a Marengo qué legado dejó aquella visita: "El papa Francisco dejó una huella profunda por su manera de presentarse, con gran humildad, sin ocultar tampoco su fragilidad humana, porque —todos lo recordamos— ya estaba enfermo y sufría. Esto hizo que todo el pueblo mongol, que en su mayoría no conoce a la Iglesia católica, reconociera en él a un verdadero líder espiritual. Nació una simpatía mutua —concluye— de la que seguimos beneficiándonos hasta hoy".



















