Ciudad del Vaticano (AsiaNews) - Ser un "signo de esperanza" para las familias que viven el nacimiento de un niño con discapacidad, para "las personas que se sienten excluidas y rechazadas, a veces incluso dentro de la Iglesia". Es la misión de "Foi et Lumière international", el movimiento que se dedica a las personas con discapacidad mental, nacido hace 50 años en Lourdes, y que hoy celebró su jubileo con el Papa Francisco.
“Han pasado cincuenta años -recordó Francisco- desde aquella peregrinación a Lourdes, en la Pascua de 1971, a la que se invitaron personas con discapacidad mental, sus familias y muchos amigos. A partir de ese momento, bajo la mirada amorosa de María, comenzó la experiencia de Foi et Lumière: el Espíritu Santo sugirió el nacimiento de algo que nadie había previsto, que son sus comunidades, donde ustedes celebran la alegría, la reconciliación y la comunión mutua. Es así como la luz y la fuerza del Señor resucitado han dado esperanza a muchas personas que se sentían excluidas y rechazadas, a veces incluso dentro de la Iglesia. A partir de ese momento el Espíritu Santo acompañó el camino de vuestro Movimiento y nacieron muchas comunidades de 'Fe y Luz' en muchos países de los cinco continentes, llevando un mensaje de amor y acogida. ¡Ese mensaje es el corazón del Evangelio! Nos recuerda que toda persona, incluso y sobre todo la más pequeña y frágil, es amada por Dios y tiene un lugar propio en la Iglesia y en el mundo”.
“La presencia de Foi et Lumière - siguió diciendo - fue y es una profecía, porque muchas veces las personas más frágiles son descartadas, se las considera inútiles. Y esa profecía hoy es más importante que nunca para combatir la cultura del descarte y recordar a todos que la diversidad es una riqueza y nunca debe convertirse en motivo de exclusión y discriminación”.
El Papa también señaló que el movimiento es un "camino ecuménico", porque en él participan "personas de diferentes confesiones cristianas: católicos, protestantes, anglicanos, ortodoxos ... Un signo de comunión, una semilla concreta de unidad". Son precisamente las personas más frágiles - dijo más adelante - las que se convierten en fuente de reconciliación, porque nos llaman a todos a un camino de conversión”. Por último, Francisco invitó al movimiento a "tener el estilo evangélico de la levadura, a no aislarse ni encerrarse sino participar en la vida de la Iglesia, en las parroquias y barrios, aportar su experiencia y dar testimonio de la opción de Dios por los últimos, los pequeños y los excluidos”.








