Daca (AsiaNews) - En un país donde los cristianos representan menos del uno por ciento de la población, el centenario del primer seminario menor de Bangladés fue al mismo tiempo una celebración del pasado y un llamado al futuro. Los referentes de la Iglesia exhortaron a las familias católicas a contribuir a la formación de una nueva generación de hombres llamados a la vocación sacerdotal.
Ayer, más de mil fieles -entre ellos sacerdotes, exseminaristas, religiosos y laicos católicos- se reunieron en el Seminario Menor Little Flower de Bandura, a unos 40 km de Daca, para celebrar el centenario de su fundación. El encuentro puso de relieve el papel fundamental del seminario en la vida de la Iglesia de Bangladés, que durante el último siglo ha recurrido ampliamente a las vocaciones locales para sostener su crecimiento.
La celebración de la misa por el aniversario fue presidida por el arzobispo de Daca, Bejoy N. D’Cruze, presidente de la Conferencia Episcopal Católica de Bangladés, quien describió el seminario como "la cuna del sacerdocio" en el país. "Situado en la parroquia de Hasnabad, este seminario ha desempeñado un papel fundamental en la formación espiritual, intelectual y humana de los futuros sacerdotes", afirmó, recordando a las generaciones de rectores y formadores que han forjado el legado de la institución.
El tema vocacional en Asia
El arzobispo aprovechó la ocasión para abordar una preocupación compartida por muchas Iglesias locales de Asia: la necesidad de fomentar las vocaciones sacerdotales y religiosas en una época de rápidos cambios sociales y de crecientes oportunidades fuera de la vida eclesial. "Los exhorto a enviar a sus hijos y nietos a este seminario para que sean sacerdotes", dijo a los fieles. "Animen también a otros a hacer lo mismo. Que este seminario no quede nunca vacío".
Sus palabras encontraron eco entre muchos exalumnos que regresaron a Bandura para rendir homenaje a una institución que ha tenido una profunda influencia en sus vidas, incluso cuando sus caminos se alejaron del sacerdocio. Entre ellos estaba Augustine Pratap Gomes, presidente de la Metropolitan Christian Co-operative Housing Society Ltd., una cooperativa cristiana de vivienda y finanzas fundada en Daca, quien ingresó al seminario en 1981 junto con otros 84 jóvenes.
"Seis de ellos fueron ordenados sacerdotes", recordó. "Ellos sirven a la Iglesia proclamando el Evangelio. Los que emprendimos otras profesiones servimos a la sociedad de distintas maneras. La formación que recibimos aquí nos ayudó a encontrar nuestro camino en la vida". Para Gomes, la contribución del seminario va más allá de la formación del clero. Ha formado ciudadanos, profesionales y líderes comunitarios que siguen prestando servicio al país y a la Iglesia.
Ha formado 5.000 jóvenes desde 1926
Fundado en 1926 por el misionero estadounidense de la Congregación de la Santa Cruz, P. John Baptist Delaunay, el Seminario Menor Little Flower fue la primera institución católica en lo que hoy es Bangladés dedicada específicamente a la formación de vocaciones sacerdotales. Durante el último siglo estudiaron allí cerca de 5.000 jóvenes.
Entre sus exalumnos figuran cinco arzobispos, cinco obispos, siete monseñores, unos 200 sacerdotes y cuatro frailes. Muchos otros se convirtieron en docentes, médicos, abogados, ingenieros, funcionarios públicos y empresarios.
Mons. D’Cruze reconoció este amplio impacto y señaló que solo un pequeño porcentaje de los seminaristas llega a ser sacerdote. Sin embargo, añadió, los valores y la disciplina adquiridos durante la formación en el seminario siguen influyendo en la vida de los alumnos mucho después de que dejan sus aulas.
"Incluso aquellos que no se ordenaron sacerdotes han llegado a ser personas valiosas y han construido una vida exitosa", afirmó. "Contribuyen a la Iglesia y a la sociedad de muchas maneras diferentes".
En el seminario, dedicado a Santa Teresa de Lisieux, estudian actualmente 52 jóvenes. Mientras la comunidad católica de Bangladés mira hacia el futuro, las celebraciones del centenario pusieron de relieve no sólo un siglo de formación sacerdotal, sino también la historia silenciosa de una pequeña institución que ha contribuido a formar a dirigentes tanto de la Iglesia como de la sociedad en una comunidad religiosa minoritaria.


















