Hoy la Iglesia celebra la Jornada Mundial de las Misiones, que este año tiene también un significado especial: se cumplen 100 años de esta iniciativa, instituida por el papa Pío XI para fomentar la conciencia de que toda la Iglesia está llamada a anunciar el Evangelio a quienes todavía no conocen a Jesús. Para la ocasión, el papa León XIV, quien también fue misionero durante muchos años en Perú, envió un mensaje titulado "Unidos en Cristo, unidos en la misión". Desde hace años, Asia ya no es solo un continente al que llegan misioneros de países lejanos para anunciar el Evangelio, sino también una tierra donde viven Iglesias en las que nacen vocaciones a la misión ad gentes. Ya hay miles de sacerdotes, religiosas y laicos asiáticos que dan testimonio del Evangelio y ejercen su ministerio en otros continentes. Por eso, hoy publicamos el testimonio de una de ellas, la hermana Lucy D'Mello, misionera india que desde hace 12 años desarrolla su apostolado en Argelia. El texto está tomado de la página web de las Misioneras de la Inmaculada, un instituto religioso italiano con una presencia significativa en Asia (India, Bangladés y Hong Kong), que este año celebra el 90º aniversario de su fundación.
En 2013 fui destinada a una misión ad extra en Argelia, es decir, fuera de mi tierra de origen. Recuerdo que muchas personas se acercaban a hablar conmigo y con los otros misioneros, y expresaban su escepticismo ante nuestra presencia e inserción en una realidad predominantemente musulmana. Pero mi corazón, dispuesto a la misión, no quiso prestar oídos a esas voces. Así que, en agosto de 2014, llegué al lugar al que la vida me había llamado, llena de confianza en el Señor y fortalecida por las palabras de san Agustín: "El hombre es fiel creyendo a Dios, que promete; Dios es fiel dando lo que promete al hombre".
Desde el primer momento quedó clara la diferencia entre mi Jesús, Salvador y Señor, y el Jesús de la población local, a quien consideran un gran profeta y hacedor de milagros. Al principio no fue fácil expresar mi pasión misionera compartiendo el amor de Jesús con los demás, y esa fue solo una de las dificultades que encontré. Sin embargo, con el tiempo, a través de las amistades que fuimos construyendo y de la confianza mutua, aprendimos a respetarnos, aceptarnos y acogernos unos a otros, superando nuestras diferencias.
Recuerdo muy bien el primer día del mes de Ramadán de 2018. Una mujer del lugar, viuda desde hacía un año y que vivía con su hija, me dijo emocionada: "¡Qué experiencia de gracia romper el ayuno con una hermana católica india!". Puede parecer poca cosa, pero no lo es. Después de un día entero de ayuno, desde el amanecer hasta el atardecer, un día de purificación, ese momento es una experiencia de profunda comunión. Guardo en el corazón las palabras de aquella mujer, que para mí son un testimonio de que los encuentros humanos auténticos pueden trascender las fronteras religiosas y culturales.
Desde 2023 vivo en una pequeña localidad del desierto del sur, donde otras dos hermanas y yo somos la única presencia cristiana visible. Atendemos a niños con discapacidad en un pequeño centro o los visitamos en sus casas. También rezamos por los expatriados. En esta tierra hay muchas personas que trabajan para empresas petroleras y de gas, pero, por razones de seguridad, no pueden participar en las celebraciones religiosas, salvo en algunas ciudades y localidades más grandes.
No es una misión fácil… ninguna lo es. Como muchos me dijeron antes de partir, aquí el celibato es poco comprendido y valorado, y seguimos siendo una minoría casi insignificante, con pequeñas comunidades que carecen de instituciones propias. Pero todo eso no significa que no valga la pena.
Me reconforta mucho leer y releer las palabras del papa Francisco: "En efecto, Jesús no nos ha elegido y enviado para que seamos los más numerosos. Nos ha llamado para una misión. Nos ha puesto en la sociedad como esa pequeña cantidad de levadura: la levadura de las bienaventuranzas y del amor fraterno donde todos como cristianos nos podemos encontrar para que su Reino se haga presente" (Discurso al clero, Catedral de Rabat, 2019). Creo que es precisamente así, y llevo sus frutos en el corazón.
En estos años han cambiado muchas cosas para mí, incluidas las expresiones de la vida consagrada, pero su esencia sigue siendo la misma. Mi vocación es una respuesta personal al encuentro con la persona de Jesucristo, ese Jesús que era ayer, que es hoy y que será siempre.
Hoy estoy llamada a contribuir a la construcción de comunidades fraternas allí donde me encuentre, sea cual sea la realidad cultural que me toque vivir. Estoy llamada a hacer experiencia de una misión que se convierte en diálogo respetuoso y acogedor con la vida y con la convivencia intercultural, interreligiosa, intergeneracional e internacional.
"La vida no tiene una misión, sino que es una misión" (Exhortación apostólica Gaudete et Exsultate, del papa Francisco).
Nuestra fundadora, la madre Dones, decía que ningún lugar ni ninguna situación pueden disminuir la sed apasionada de apostolado y de misión de nuestra congregación, que, en todo lugar y en todo momento, intenta comunicar a Cristo con su vida, su palabra y su caridad. Nuestro carisma es una pasión viva por anunciar el Reino de Dios a todos, especialmente a quienes todavía no conocen la Buena Noticia del Señor Jesús y a quienes más necesitan que alguien se haga su prójimo, porque Dios es mi Padre y también el tuyo.
Este es nuestro "corazón apostólico", el que nos hace apóstoles, seguidores de Jesús e instrumentos suyos… un corazón que tampoco ha dejado de latir en mí, que me siento tan pequeña en una realidad tan grande y diferente.
Sé lo difícil que es dar a conocer a Cristo en estas tierras y, sin embargo, con el tiempo he encontrado distintas maneras de comunicar el amor misericordioso de Jesús a los niños con discapacidad, a los enfermos y ancianos que visito, a los presos y, sobre todo, rezando al Señor por todos mis hermanos y hermanas.
La hermana Lucy D'Mello es una religiosa india de las Misioneras de la Inmaculada que desarrolla su apostolado en el norte de África.


















