La conversión de Dharmesh y Asha; Cristo liberó a nuestra familia

Cuarenta años, de etnia gujarati y de religión hindú, en la vida de Dharmesh cuente sólo el dinero y la seguridad a toda costa. Cuando la mujer lo deja, llevándose también a su hijo, el hombre se siente "un fallido, un nadie, una nada absoluta". Las respuestas y la paz que busca, no la encuentra en los santones, sino en "Jesús, en su amor, en su haber venido para darnos la vida y sanar nuestras heridas a través de su sangre".

por Dharmesh Rami

Mumbai (AsiaNews)- "Jesús libera a mi familia. Cristo nos ha salvado, sacándonos de nuestra confusión, de nuestra miseria y de nuestro amor por el dinero". Así, Dharmesh Rami, de 40 años, hindú originario del Gujarat, cuenta a AsiaNews su historia y del por qué decidió- junto a su mujer Asha, ser cristianos. Una vida dedicada por largo tiempo a la ganancia fácil, hasta cuando se encontró  "esclavo del dinero, obtenido con cualquier medio a disposición" y con un matrimonio sacudido "por discusiones cotidianas, amargura, acusaciones y sospechas". Luego, gracias a un retiro espiritual se siente "por primera vez en paz": incluyendo a Asha en su descubrimiento e inician el camino de la conversión y el próximo 19 de abril. Vigilia de Pascua- recibirán el bautismo (Traducción de AsiaNews).

Tengo 40 años y soy hindú de etnia gujarati. Desde chico viví en un barrio de Mumbai, habitado por lo más por católicos. Una vecina mía que es católica, siempre me trató como a un hermano menor. Siempre me llevaba consigo a la iglesia.

De muchacho y después como adulto, mi objetivo era ganar y tener una seguridad económica. Estaba dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de hacer "dinero", aún con medio no tan "éticos": era esclavo del dinero y la única preocupación de mi vida era siempre hacer más con cualquier medio a disposición.

Mi matrimonio con Asha fue combinado por mis padres, y en nuestro primer año de casamiento fuimos bendecidos por el nacimiento de nuestro primer hijo varón. Nuestra unión fue sacudida por continuas discusiones, amarguras, acusaciones y sospechas. Por 13 años nuestra vida matrimonial fue sólo infelicidad, insatisfacción y peleas. A veces cayó también el "magia negra". Luego el matrimonio terminó: Asha tomó a nuestro hijo y volvió a la casa de su madre.

Me sentía un fallido, un nadie, una nada absoluta. Inicié a buscar la paz y respuestas para mi vida, y me cerqué a muchos "babas" (santones, ndr) y a otros hombres de Dios. Mi vida estaba vacía y sin ningún sentido, ni siquiera mi dinero me satisfacía en la profunda infelicidad y tristeza que sentía.

Estaba desesperado y compartí mi infelicidad con mi amiga de la infancia. Ella me aconsejó que participase a un retiro de 5 días, guiado por un evangelista pentecostal. Por primera vez, después de mi casamiento me sentí en paz, fue un momento de extraordinaria gracia. Me sentía lleno de esperanzas: quería que mi mujer Asha - cuyo nombre significa esperanza- sintiese también ella esa paz. Esos cinco días fueron los más felices de los últimos 13 años de mi vida.

Fui a Ahmedabad (Gujarat) y me llevé conmigo a mi mujer y a mi hijo a mi casa. Compartí con ella i alegría, y ella dijo que mi rostro estaba radiante de felicidad. Bajo el consejo de mi amiga, el 2 de febero de 2013, con mi familia hemos hecho un retiro en el Tabor Ashran. El predicador habló de Jesús, de su gran amor y del hecho que Cristo vino para darnos la vida y sanar nuestras heridas a través de su sangre. Asha estba conmovida hasta las lágrimas, sentía la curación de Jesús obra: su dolor, su soledad, su desesperación y su angustia se desvanecían y se sintió invadir por la paz.

Asha se sentía llamada a aceptar a Jesús, como Dios que salva, ama, cura y da la vida. Yo sentía lo mismo.

En junio de 2013 nos inscribimos en el Rito de iniciación cristiana para adultos (Rica) y hemos iniciado nuestro camino de fe. Mi hijo sigue un curso dominical en Malad, y todos juntos estamos esperando con alegría y esperanza la vigilia de Pascua, cunado viviremos con Su gracia y su amor.

He arreglado mis negocios y ahora gano un salario honesto.

Cuando mi madre lo supo que me estaba preparando para recibir el bautismo trató de disuadirme, llegando a decir que me habría excluido de la heredad. Pero Jesús liberó a mi familia. Cristo no ha salvado, sacándonos de nuestra confusión,  de nuestra miseria y de nuestro amor por el dinero. Las amenazas de ser desheredado no han frenado mi decisión, es más la reforzó. Porque Jesús decía: "Np sólo de pan vive el hombre".

(colaboró Nirmala Carvalho)

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