Katmandú (AsiaNews) – En los últimos cuatro días, ya son al menos cuatro las personas que murieron en su intento de escalar la cima del Everest. En este momento hay cientos de escaladores que aguardan en campamentos provisorios, asustados ante la sola idea de seguir adelante. En tanto, las autoridades tratar de acallar las polémicas, para no perder los ingresos que derivan del turismo deportivo.
El sector recibió su primer “cimbronazo” en abril de 2015, cuando decenas de personas perdieron la vida sobre el monte, a causa del devastador terremoto que golpeó a Nepal. El sismo eliminó las rutas y senderos probados y bien conocidos, y durante meses el acceso a los escaladores estuvo vedado. Con el tiempo, los sherpa y quienes trasladaban cargas lograron reconstruir los caminos hacia la cima, y el gobierno dio vía libre a la reapertura de los campamentos.
Sin embargo, todavía estas rutas no parecen ser del todo seguras. Quienes perdieron la vida en los últimos cuatro días fueron: Furba Sherpa-27, ciudadano nepalés y guía; Ariek Arnold, holandés; Maria Stredam, australiana; Subas Paul, indio. Su muerte ha llenado de pavor a los escaladores, que ahora no quieren remprender el viaje.
Ananada Pokhrel, ministro nepalés de Turismo, dice: “Escalar el Everest no es algo fácil, y a veces se registra algún que otro deceso. No debemos preocuparnos demasiado, pero al mismo tiempo, tampoco debemos minimizar lo sucedido”.














