He visto la muerte y la vida en Wuhan (II)
No hay funerales en la ciudad atormentada por el coronavirus. Los ancianos lloran a sus hijos muertos. Los niños firman los certificados de defunción de sus propios padres. La generosidad de la gente común y de los católicos. Discapacitados que realizan colectas de dinero para los habitantes de Wuhan. Los chinos quieren volver a vivir.


