La relación religión-Estado: herencia del pasado confuciano, incertidumbre de un presente anti-religioso
En la China pre-moderna, el emperador era el jefe supremo de la religión confuciana, con un mandato divino, y controlaba de manera autoritaria las religiones. La China actual hereda el control sobre los institutos y fieles, pero sustituye lo divino con la teoría marxista.


