Xinxiang: el obispo Zhang y los demás católicos reducidos al silencio
En Henan, la ordenación episcopal celebrada ayer abre nuevas heridas en lugar de curarlas. El obispo clandestino cuya renuncia ha sido aceptada por Roma sigue bajo estricta vigilancia, no ha podido participar en la ceremonia de su sucesor y ni siquiera su familia puede verlo. El comentario de un sacerdote: «Pekín viola el espíritu del Acuerdo. No es la primera vez que nos humillan. La Iglesia no se sostiene con el poder, sino con la fe».








