Milán (AsiaNews) - En vísperas del aniversario del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, que desencadenó la durísima respuesta israelí con la guerra en la Franja y su saldo de muerte y devastación, el mundo observa con atención a Israel, que a finales de mes acudirá a las urnas para las elecciones generales. Pero en noviembre —pese a las incertidumbres y dudas, porque la votación dista mucho de estar asegurada—, está previsto también otro proceso electoral fundamental para el futuro de la región: el que se espera desde hace 20 años para renovar el Consejo Legislativo Palestino (PLC). El presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Abu Mazen, anunció esta convocatoria en julio, pero sobre ella sigue pesando el riesgo de un nuevo aplazamiento, como ya ocurrió en el pasado.
Si finalmente se celebran según lo previsto, es importante señalar que hoy en Palestina hay gente que está trabajando para poner fin a la dicotomía de décadas entre Fatah y Hamás con nuevas formaciones que se presentan a las urnas. Una de las más significativas -de la que ya hemos hablado- es Masar Jadid, movimiento fundado por Samer Sinijlawi que apuesta también por los jóvenes y las mujeres. En este contexto, AsiaNews entrevistó a la más joven de los 20 candidatos de la lista electoral: Hiyam Samir Ibrahim Taha, nacida en Gaza en 1997, donde reside actualmente. Licenciada en Farmacia, miembro de la Asociación Palestina de Farmacéuticos, activa en el ámbito médico-humanitario y con una certificación en marketing digital, representa a una nueva generación que aspira a desempeñar un papel activo en la definición del futuro político de Gaza. Su trayectoria profesional combina salud pública, acción humanitaria, gestión de proyectos, empoderamiento de la mujer y liderazgo juvenil. Desde la apertura del establecimiento en 2020 hasta el 7 de octubre de 2023, dirigió la Farmacia Central Al-Kamal, en Gaza, y coordinó la formación profesional de estudiantes. En una conversación telefónica, señaló que el voto es fundamental para superar la lógica de las facciones.
A continuación, la entrevista completa de Hiyam Taha con AsiaNews:
Mañana se cumple el tercer aniversario del 7 de octubre, fecha del ataque de Hamás contra Israel y el comienzo de la guerra en Gaza. ¿Cuál es la situación actual en la Franja?
Es realmente difícil describir la situación actual en una sola frase, porque cambia constantemente. Como profesional de la salud, conozco bien el sector y no me refiero únicamente a los hospitales de los que se habla en las noticias ni a los heridos. También me refiero a los pacientes con enfermedades crónicas que necesitan diálisis, a los enfermos de cáncer, a las mujeres embarazadas con anemia, a los niños que deben ser vacunados y al enorme número de personas con problemas de salud mental. Quiero compartir un ejemplo que he encontrado en mi trabajo: la falta de lactancia materna. Las mujeres que dan a luz ya no consiguen amamantar a sus hijos; es una situación que veo cada vez con mayor frecuencia y que constituye un problema grave.
La devastación no afecta solo a los edificios y las infraestructuras, sino también a las personas y las familias.
Cuando hablamos de los cambios que están ocurriendo [en Palestina y en Gaza], no nos referimos únicamente a la reconstrucción de los edificios, sino a la recuperación de las personas y de todo un sistema de salud que en este momento está colapsado. Porque detrás de cada cifra de víctimas y heridos hay personas que esperan medicamentos, atención médica o simplemente ver a un médico.
¿A qué se refiere cuando afirma que la situación cambia continuamente?
A que no sabes qué esperar, no puedes prever lo que puede ocurrir. A medida que todo se derrumba, se ponen en evidencia dificultades económicas y problemas cada vez más graves. La escasez de medicamentos se está convirtiendo en una ausencia total de fármacos. Y si al principio todavía había clínicas que funcionaban, ahora estas también carecen de los recursos necesarios.
En una situación tan crítica, ¿por qué es importante que haya elecciones, no solo en Palestina, sino también en toda la Franja?
Para Gaza es una cuestión fundamental, porque hay toda una generación que nunca ha vivido unas elecciones para el Consejo Legislativo Palestino (PLC). Votar no significa sólo elegir a un candidato concreto o a un partido; se trata de hacer que la gente entienda que puede marcar la diferencia y que su voz cuenta, que tienen un papel en la construcción de las instituciones que la representan. No pueden pasar 20 años sin elecciones en Palestina; hay que dar espacio a aquellos que realmente pueden hacer algo por su tierra. Además, la ausencia de una autoridad legítima aquí en Gaza es un problema que debemos afrontar, sobre todo de cara a la reconstrucción de nuestro futuro.
Elecciones que, para muchos, sobre todo entre los jóvenes, representan la primera oportunidad de acudir a las urnas...
Y para que eso ocurra necesitamos transparencia en las instituciones. Como joven palestina, quiero añadir que es importante tener una presencia activa: dejar de mirar y empezar a participar en la vida política.
Entonces, ¿existe un verdadero deseo de votar?
Es una cuestión controvertida. Entiendo perfectamente que existan interrogantes, dudas e incertidumbres respecto a todo el proceso electoral. Pienso, por ejemplo, en la situación en Gaza y en los numerosos problemas [humanitarios, sociales y políticos] que no se pueden ignorar. Sin embargo, creo que la participación política es fundamental en este momento.
¿En qué medida es importante superar la dicotomía entre Hamás y Fatah, que ha dominado la escena política durante las últimas dos décadas? ¿Y qué papel desempeña Masar Jadid entre estas dos facciones históricas?
Creo que es fundamental que la política y la sociedad palestinas superen la lógica de las facciones rivales. No creo que el futuro deba reducirse a elegir entre Fatah y Hamás. Precisamente por eso me sumé a Masar Jadid. No pretendemos competir con nadie ni librar batallas contra ninguna facción. Nuestro objetivo es crear espacios para un enfoque político diferente, dirigido especialmente a los jóvenes palestinos que quieren comprometerse en política sin ser etiquetados en función de las viejas divisiones. A mi juicio, la competencia debería centrarse en quién es capaz de servir mejor a los palestinos, construir instituciones responsables y transparentes y recuperar la confianza de la población, en vez de limitarse a determinar qué facción tiene más poder.
¿Cuáles son las razones que la llevaron a presentarse como candidata, sobre todo siendo mujer?
No fue un impulso repentino, un momento en el que pensé "Ahora quiero entrar en política", como si fuera dar un paseo. Fue más bien un proceso gradual. Siempre me he comprometido con el trabajo cerca de las personas. Y cuanto más trabajo con la gente, más me doy cuenta de que algunos problemas no se pueden resolver a nivel de una comunidad individual, porque en su raíz hay decisiones políticas e institucionales, y ahí nació mi decisión. En lugar de limitarme a intentar gestionar las consecuencias de estos problemas, ¿por qué no participar activamente en el proceso de toma de decisiones que influyen en mi vida y determinan la de todos nosotros? Creo firmemente que la política es una prolongación del compromiso con la comunidad, no un alejamiento de ella. Es simplemente otra manera de servir y de intentar dejar una huella.
En el frente israelí también han surgido -con resultados diversos- rostros nuevos que han decidido asumir un papel activo de cara a las elecciones del 27 de octubre. ¿En qué medida es importante que surja una generación con ideas y proyectos alternativos y complementarios?
¡Es fundamental! Sobre todo para los jóvenes y las mujeres, porque no es una cuestión que concierna únicamente a una generación determinada. La participación de las mujeres en política es crucial, al igual que la de los jóvenes, que están guiados por la pasión y tienen ideas innovadoras, especialmente en el ámbito educativo. Están muy preparados y cuentan con herramientas que antes no existían. Con esto no quiero decir que haya que dejar de lado a los antiguos líderes: siempre serán referentes, pero hay que ofrecer oportunidades para que tengan "voz y voto" en el ámbito político y en la toma de decisiones. No se trata de un enfrentamiento generacional, sino de nuevos rostros y nuevas ideas después de décadas.
¿Cuáles son las principales dificultades/ los principales problemas dentro de la sociedad, tanto en Gaza como en los Territorios Ocupados?
Se puede responder con una palabra: fragmentación. No quiero decir que el pueblo palestino esté dividido por naturaleza, sino que la realidad que lo rodea ha generado una cierta fragmentación como resultado de las rivalidades políticas, las dificultades económicas y la incertidumbre. Existe una profunda brecha entre esta generación y las instituciones, porque su voz no tiene peso. Debemos tratar de transformar esta frustración y esta fragmentación en una participación constructiva. Es necesario reconstruir un objetivo común: los palestinos deben poder expresar libremente sus desacuerdos políticos, pero dentro de un proceso democrático, y encontrar un terreno común sobre el cual trabajar juntos.
En estos tres años, ¿han sentido que la comunidad internacional y Occidente los han "abandonado", ante las decenas de miles de víctimas civiles y la destrucción?
¡No nos hemos sentido abandonados, nos hemos sentido víctimas! Los cambios que han tenido lugar en Gaza en los últimos tres años son enormes y han afectado todos los ámbitos de la vida cotidiana: social, físico, psicológico y también económico. Sin embargo, no quiero centrarme únicamente en la destrucción, porque incluso en los momentos difíciles he visto a personas comprometidas con la reconstrucción, ayudándose mutuamente, promoviendo iniciativas en apoyo de mujeres y niños y colaborando con el sistema de salud. En estos tres años he sido desplazada cinco veces y, en una de esas ocasiones, terminé en un alojamiento donde no conocía a nadie. Escuché a unos jóvenes hablar de lo difícil que era aprender inglés sin escuelas ni profesores. Seguí escuchándolos hasta que un día decidí reunirlos para darles clases de inglés tres veces por semana. En una situación de emergencia puse en marcha un curso intensivo que continuó hasta los exámenes y me aseguré de que todos los aprobaran con éxito.
Historias y ejemplos de superación que dan testimonio de la voluntad de reconstruir también la esfera personal. ¿Por qué son importantes?
En estos años perdí mi farmacia, pero no me detuve y busqué caminos alternativos. Porque tratar de construir algo, hacer nuestro aporte —a pesar de las circunstancias extremadamente difíciles—, ya es en sí mismo una forma de esperanza. Creo que hay que prestar atención a la palabra "responsabilidad", para que no se convierta en "culpa". Las circunstancias en las que viven los palestinos les han sido impuestas; no son una elección. Sin embargo, somos responsables de cómo nos presentamos ante el mundo, de cómo educamos a nuestros hijos, construimos nuestras instituciones y contamos nuestras historias.
Con respecto a la esperanza, los más pequeños han vuelto a empezar las clases después de tres años. ¿Cómo han vivido el regreso a la escuela?
¡Están felices! Tengo dos sobrinos y ambos están entusiasmados por volver a la escuela, llevar una mochila y volver a sentirse niños normales. A veces, la imagen internacional se concentra excesivamente en el sufrimiento, que es real y debe ser reconocido y afrontado. Sin embargo, los palestinos son mucho más: son médicos, farmacéuticos, investigadores, artistas... toda una humanidad. Creo que, para cambiar las cosas y marcar la diferencia, es necesario salir de esa estrecha categoría en la que nos encasillan como "ayuda humanitaria" y promover una imagen diferente: la de ciudadanos que quieren reconstruir su comunidad y vivir en paz y libertad. Este es el verdadero programa político.
En los últimos años, tanto en Palestina como en Israel, se han multiplicado las encuestas que consideran fracasada la solución de dos Estados. ¿Es realmente imposible imaginar un futuro de convivencia?
Es un proceso muy difícil, pero tampoco en esto debemos renunciar a la esperanza, por difícil que pueda parecer hoy. Y los fundamentos deben ser la vida y la dignidad humana. No podemos construir un futuro sostenible sobre la base de una violencia continua, porque genera nuevos traumas y condiciona las formas en que se busca una solución. Es necesario un marco político serio que reconozca los derechos y la seguridad de las personas y que, al mismo tiempo, garantice la responsabilidad de las partes. Nosotros, la nueva generación, pedimos la paz y pedimos negociaciones directas con Israel. Considero que israelíes y palestinos deben asumir directamente la responsabilidad de las conversaciones, mientras que el resto del mundo debe limitarse a observar y apoyar el proceso.
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