Manila (AsiaNews) - En Filipinas hay 52,6 millones de personas que no pueden permitirse una alimentación saludable. Es la segunda cifra más alta del Sudeste Asiático, después de Indonesia, donde 195,9 millones de personas se encuentran en la misma situación, señaló recientemente la Fundación Ibon, una organización de defensa de los derechos humanos, citando datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). La cifra podría aumentar aún más debido a la crisis climática, que agrava las dificultades persistentes para garantizar la seguridad alimentaria.
En otros países del Sudeste Asiático también hay millones de personas que no pueden acceder a una alimentación saludable: 7,1 millones en Vietnam, 3,9 millones en Laos y 500.000 en Malasia, según datos de 2025. No hay cifras disponibles para Brunéi, Camboya, Myanmar, Tailandia, Timor Oriental y Singapur. Fundada en 1978 por la hermana Mary Soledad Perpiñan, la Fundación Ibon es una institución sin fines de lucro dedicada a la investigación, la educación y la difusión de información, con sede en Ciudad Quezón, Filipinas.
CenPEG: los ingresos familiares se destinan a comprar alimentos
Según el Center for People Empowerment in Governance (CenPEG), otra organización de defensa de los derechos humanos, millones de familias no pueden acceder a comidas suficientes y nutritivas, pese a que hay alimentos disponibles en los mercados. La Autoridad de Estadística de Filipinas informó que la inflación alcanzó el 7,2% en septiembre de 2026, frente al 6,1% de agosto, mientras que los precios de los alimentos aumentaron un 6,8%. En el contexto de las crisis en Asia occidental u Oriente Medio, el peso filipino se está depreciando debido al encarecimiento de los combustibles, los fertilizantes y los productos agrícolas importados, ejerciendo presión sobre la cadena de suministro de alimentos.
La organización señaló que millones de familias deben destinar una parte cada vez mayor de sus ingresos a la compra de alimentos, mientras que algunas se ven obligadas a optar por productos más baratos y menos nutritivos. En muchos casos, ya no disponen de dinero para medicamentos, educación, transporte y servicios públicos. CenPEG destacó la necesidad de impulsar la producción nacional de alimentos y reducir la dependencia de las importaciones agrícolas, así como aumentar las inversiones en riego y una agricultura resiliente al cambio climático.
CenPEG señala que la alimentación es una necesidad humana fundamental y un derecho, no una simple mercancía. Los indicadores de desarrollo económico del país deberían reflejar si la población puede acceder a alimentos suficientes y nutritivos sin tener que renunciar a cubrir otras necesidades. La seguridad alimentaria solo está garantizada cuando los alimentos están disponibles y millones de personas pueden permitirse comprarlos, afirmó la organización.
Ceed: la seguridad alimentaria requiere ecosistemas saludables
Por su parte, el Centro para la Energía, la Ecología y el Desarrollo (CEED) señaló que garantizar el acceso a los alimentos también implica proteger los ecosistemas marinos de los que dependen la pesca y las comunidades costeras. Esta protección es cada vez más urgente, dado que el país afronta numerosos problemas ambientales y los efectos de la crisis climática.
Gerry Arances, director ejecutivo de CEED, afirmó que los ecosistemas saludables son esenciales para garantizar la seguridad alimentaria. La contaminación creciente y la actividad industrial perjudican los sistemas alimentarios y la vida marina, así como a los pescadores, las familias y las comunidades que dependen del mar para subsistir y obtener ingresos, advirtió.
En febrero de 2023, el naufragio del buque MT Princess Empress frente a Naujan, en la provincia de Mindoro Oriental, provocó un derrame de petróleo que causó daños ambientales estimados en 40.100 millones de pesos filipinos y pérdidas socioeconómicas de 1.100 millones, recordó el CEED. La prohibición de pescar impuesta tras el desastre afectó al menos a 24.698 pescadores.
El padre Edwin Gariguez, exdirectivo de Cáritas Filipinas, afirmó que el abastecimiento alimentario del país depende en gran medida de la protección de los mares, los ecosistemas y las comunidades costeras que contribuyen a alimentar a la población. La situación podría agravarse aún más, dado que el cambio climático y las presiones económicas y ecológicas están estrechamente relacionados, mientras que los riesgos asociados a los combustibles fósiles amenazan la biodiversidad marina.



















