Milán (AsiaNews) - Mientras la población mundial supera los 8.000 millones de habitantes, la tasa de fertilidad se desploma en Filipinas. Sin embargo, con una población actual de 111 millones -que creció un 322,7% entre 1960 y 2021- el archipiélago tendrá que esperar para ver un retroceso demográfico significativo.
El promedio de hijos por mujer en edad reproductiva (15-49 años) cayó a 1,9, justo por debajo del umbral de sustitución de 2,1. Se trata de un verdadero colapso para este indicador, teniendo en cuenta que en 1973 el dato se situaba en 6 y hace sólo 10 años en 3. A nivel mundial, el número de nacimientos por mujer es de 2,3.
Los datos publicados por la Encuesta Nacional de Demografía y Salud son significativos. En primer lugar, muestran que Filipinas se ha unido al grupo de países asiáticos cuyas tasas de fecundidad son inferiores al nivel de sustitución generacional: Corea del Sur, Japón, Singapur, Tailandia y Vietnam. No obstante, el proceso en Filipinas es mucho más gradual. En Vietnam, por ejemplo, la tasa era de 2,1 en 2010 (según estimaciones de la ONU) y cayó a 1,9 ya en 2002.
Los programas demográficos oficiales ven en ello una evolución positiva, en tanto tienden a considerar el crecimiento de la población en relación con los recursos disponibles y las oportunidades de empleo y bienestar. Las autoridades competentes no solo deberán interrogarse sobre las razones del desplome registrado entre 2017 y 2022 e investigarlas más a fondo. También tendrán que considerar con sumo cuidado los efectos del descenso de la natalidad en las perspectivas futuras de una nación insular llena de contradicciones y a menudo sin estrategias claras de desarrollo.
A nivel regional, la carrera por la primacía económica podría llevar a India a jugar la “carta demográfica”, dado que la edad promedio de su población es mucho más baja que la de China. Y aunque esta última alcanzaría un pico máximo de población el próximo año, el fracaso de sus políticas de fomento de la natalidad -tras décadas de imposición de la política del hijo único- podría conducir al envejecimiento de su población, un temor que China comparte con muchos otros países.














