Bangkok (AsiaNews)- Después de una semana del salvataje del equipo de fútbol, junto a las grutas de Tham Luang “no queda otra cosa que un turismo macabro y el exhibicionismo de políticos y funcionarios de gobierno”. Es cuánto declara a AsiaNews un sacerdote local. Los 12 jóvenes y su entrenador habían quedado atrapados por 18 días en el complejo subterráneo del distrito septentrional de Mae Sai (provincia de Chiang Rai), inundado por las lluvias monzónicas.
“Las autoridades están discutiendo como aprovechar la desgracia desde el punto d vista turístico-afirma el cura-. Delante del ingreso a las grutas hay ya quien organiza paseos y continúan llegando personas que quieren sacar fotos en el lugar de la tragedia. Entre ellas hay figuras de relieve, que llegan a Tham Luang con sus cortejos de automóviles”.
Concluido con un buen final, según el sacerdote el salvataje de los “Wild Boars’ (el nombre del equipo “Jabalíes salvajes”) en estos días es explotada “para exaltar el heroísmo demostrado por sus protagonistas”. “Cada acontecimiento en Tailandia es vivido como algo que o da lustre al orgullo nacional o lo pone en peligro-prosigue- Es típico de nuestra cultura, pero esto inevitablemente termina en excesos. El país se inflama con mucha facilidad, pero a menudo no aprende de los errores. Un episodio triste, que ha reclamado la vida de uno de los que socorrían, no puede dar lugar sólo a la ostentación de la grandeza tailandesa”.
“La junta militar está poniendo a callar, no es posible hacer preguntas o realizar críticas sobre el comportamiento de los jóvenes-denuncia el sacerdote-. La posición oficial es: ‘Son todos héroes, también el entrenador que los mantuvo en vida’. Todavía nadie explicó por qué los jóvenes entraron tan a fondo en las grutas. Los pocos que han puesto dudas, lo hicieron antes que el gobierno hiciese caer la censura sobre la cuestión. ‘No es este el momento para hablar’ aquí en Tailandia quiere decir ‘¡Silencio’”, denuncia el sacerdote.
La tragedia tuvo a todos con la respiración suspendida y muchos dicen que las autoridades hayan hecho de esto una “droga emotiva”, para desviar la atención pública de los “temas calientes” como las próximas elecciones democráticas. La sociedad tailandesa se está todavía dividiendo y están quienes invitan a la reflexión. “Chiang Rai es un territorio montañoso lleno de grutas, casi todas no custodiadas. ¿Qué hará para evitar una nueva tragedia? Apuntando demasiado sobre el heroísmo de los protagonistas, existe el riesgo que otros jóvenes se dejan llevar por el espíritu de emulación, para dar prueba del propio coraje”, declara el sacerdote.














