En Sinaí del Norte, un cristiano de 50 años fue ajusticiado por el Estado islámico

Nabil Saber Ayoub fue muerto a disparos dentro de una barbería en la noche del 6 de mayo. Daesh amenaza con desplegar la violencia contra los cristianos; tienen en su mira personas y propiedades.  Hallaron los cadáveres de un padre y de sus dos hijos, que habían sido secuestrados con anterioridad. Detrás de la ejecución, la acusación de “colaboracionismo” con las autoridades.  


El Cairo (AsiaNews/Agencias) -  Un grupo de hombres armados mató a disparos a un cristiano egipcio dentro de una barbería. La ejecución se produjo a altas horas de la noche del 6 de mayo pasado, en la ciudad de Al-Arish, cabecera de la gobernación de Sinaí del Norte, que algunas semanas atrás ya había sido escenario de una ola de violencia contra la minoría religiosa, que causó la huida de cientos de familias. En la zona operan bandas armadas y grupos yihadistas afiliados al Estado islámico (EI), que se disputan el control del territorio con las fuerzas de seguridad de El Cairo.

El último ataque de una larga serie ocurrió al día siguiente de una nueva amenaza lanzada por Daesh [acrónimo árabe para el EI], que anuncia ulteriores atentados contra los cristianos y contra sus propiedades en la región. El grupo yihadista ha reivindicado el asesinato en un breve mensaje difundido en la jornada de ayer por la agencia oficial del “Califato”, Aamaq.

Fuentes oficiales de seguridad refieren que la víctima es un hombre de unos 50 años, Nabil Saber Antes de él, en el Sinaí septentrional fueron muertos siete cristianos más, en el marco de ataques perpetrados por yihadistas afiliados al EI.

Desde diciembre pasado, sumarían cuando menos 75 los miembros de la minoría religiosa (el 10% de la población total) que fueron muertos a disparos por fundamentalistas islámicos. Entre éstos se cuentan las víctimas de las explosiones ocurridas en las iglesias el mes pasado, y los fieles que fallecieron en el contexto del ataque contra la catedral copta de San Marcos en Abassiya, en El Cairo, en diciembre.

La escalada de violencia hizo que se temiera la cancelación del viaje apostólico del Papa Francisco a Egipto, programado para fines de abril. Sin embargo, el pontífice quiso respetar el programa inicial  y encontrase con el presidente de la República al-Sisi, con el gran imán de al-Azar al Tayeb y  celebrar una misa ante decenas de miles de fieles.

Días atrás, las autoridades egipcias hallaron los cadáveres decapitados de un padre y de sus dos hijos, que tiempo atrás habían sido raptados por Daesh. En el momento de producirse el secuestro, los yihadistas habían ajusticiado a la madre de los dos jóvenes. El hecho ocurrió en la ciudad de Rafah, situada asimismo en la región de Sinaí del Norte. Detrás de la ejecución estaría la acusación de “colaboracionismo” de la familia con el gobierno de El Cairo.

Hace tiempo que los grupos egipcios afiliados el EI vienen promoviendo una insurrección en el área, que en último período ha azotado a cuantos son acusados de ser informantes de las autoridades. Los secuestros y los asesinatos brutales sirven como disuasivo para la población entera.  La campaña de violencia se intensificó a fines de 2013, luego de la remoción y arresto del ex presidente  Mohammad Morsi, líder de los Hermanos Musulmanes (movimiento que actualmente está proscripto).

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