Roma (AsiaNews) – Durante su largo ministerio de diálogo con la Iglesia de Roma, Bartolomé I, patriarca ecuménico de Constantinopla, ya había recibido dos doctorados de universidades pontificias, uno en Derecho Canónico y otro en Filosofía. Pero también ha escrito páginas importantes sobre la teología del diálogo. Por eso, hoy, en vísperas del Encuentro Internacional "Hombres y religiones por la paz", que conmemora los 40 años de la iniciativa de Juan Pablo II y que en los próximos días lo tendrá entre sus protagonistas en Asís, la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino, conocida también como "Angelicum", le ha otorgado el título de doctor honoris causa en Teología.
En un aula colmada, ante las autoridades académicas, el secretario de Estado vaticano, cardenal Pietro Parolin, y el prefecto del Dicasterio para las Iglesias Orientales, cardenal Claudio Gugerotti, el patriarca escuchó la laudatio del cardenal Kurt Koch, prefecto del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos. En ella, Koch repasó brevemente algunos de los principales hitos del ministerio de Bartolomé I que marcaron la evolución del pensamiento teológico sobre las relaciones ecuménicas entre católicos y ortodoxos.
El doctorado honoris causa se le concedió "en reconocimiento de su excepcional contribución al pensamiento ecuménico, en particular en el campo de las relaciones entre católicos y ortodoxos. Durante su ministerio patriarcal, las relaciones entre las Iglesias hermanas de Roma y Constantinopla han seguido prosperando", afirmó el prefecto del dicasterio encargado de las relaciones ecuménicas. En los 35 años de ministerio que acaba de cumplir, desde que fue elegido patriarca por el Santo Sínodo el 22 de octubre de 1991, "usted ha firmado más declaraciones conjuntas con los papas que cualquier otro patriarca", recordó Koch. Mencionó las de 1995, 2002 y 2004 con Juan Pablo II; la de 2006 con Benedicto XVI; las de 2014 y 2016 con Francisco, y la de 2025 con León XIV. También destacó que Bartolomé fue el primer patriarca ortodoxo en dirigirse a un Sínodo de los Obispos de la Iglesia católica, en 2008.
El cardenal Koch destacó tres aportes específicos de Bartolomé I a la teología del diálogo: la sinodalidad, entendida como una dimensión intrínseca de la Iglesia e inseparable del primado; la sensibilización sobre la importancia de la ecología, que recuerda que la naturaleza es un don de Dios; y una teología del diálogo que no constituye una forma de compromiso, sino una búsqueda más profunda de la verdad.
En su discurso de agradecimiento, titulado "Conciliaridad y comunión en la Iglesia", el patriarca ecuménico de Constantinopla explicó que "la Iglesia se reúne en concilio porque así Cristo permanece presente en ella y el Espíritu Santo guía a su pueblo. La conciliaridad es la manifestación de la comunión en el misterio de la Iglesia. No es opcional ni simplemente ventajosa; es constitutiva y esencial". Al referirse a este elemento intrínseco de la vida eclesial, Bartolomé I subrayó que, "desde el punto de vista ortodoxo, este renovado interés católico por la conciliaridad reviste una gran importancia histórica".
"El Concilio subrayó un principio eclesiológico importante: la unidad requiere el encuentro —continuó—. Las Iglesias no pueden permanecer aisladas unas de otras indefinidamente y, al mismo tiempo, afirmar que expresan la plenitud de la catolicidad". Y concluyó: "El futuro del cristianismo depende precisamente de recuperar la conciliaridad. Y esto exige, sobre todo, humildad frente al triunfalismo, encuentro frente al aislamiento, diálogo frente a la división y comunión frente al nacionalismo".
Al concluir el acto, el arzobispo Flavio Pace, secretario del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, comentó a AsiaNews: "Los dos pulmones del movimiento ecuménico son el diálogo de la fe y la verdad, y el diálogo del amor. Hoy, en el abrazo de una comunidad viva y vibrante de estudiantes y profesores —una verdadera comunidad académica que acababa de celebrar la Eucaristía—, se vivió un encuentro en el amor que reconoció la contribución del pensamiento de Su Santidad al diálogo teológico entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa, impulsándolo y abriendo nuevas vías de encuentro y colaboración, no solo entre ambas Iglesias, sino también en el mundo". Este diálogo se centra, en particular, en la sinodalidad y la ecología, "como dimensiones profundamente arraigadas en la teología y el pensamiento cristianos".
















