Ciudad del Vaticano (AsiaNews) - León XIV expresó esta mañana, durante el Ángelus, su profundo agradecimiento a todas las personas que lo acompañaron con sus oraciones durante la última semana. El martes, el Pontífice fue internado en el Policlínico Gemelli de Roma para someterse a una intervención quirúrgica destinada a extirpar un adenocarcinoma pulmonar, tal como él mismo había anunciado el domingo anterior. "He sentido de verdad su apoyo", afirmó. El papa Prevost recibió ayer el alta hospitalaria y hoy anunció que reanudará gradualmente sus actividades.
Más de 15.000 fieles se congregaron en la plaza de San Pedro y la vía de la Conciliación, bajo un cielo nublado, con la mirada puesta en el Palacio Apostólico. Tras varios días de espera y esperanza, hay alegría y alivio al ver al Papa asomarse a la acostumbrada ventana. Entre los presentes hay numerosos equipos de televisión internacionales, dispuestos a registrar el primer Ángelus tras el alta hospitalaria de ayer.
El Papa expresó su especial agradecimiento a todas las personas que se ocuparon de su salud durante esta "etapa delicada", en particular a los médicos, enfermeros y a "todo el personal del Policlínico Gemelli", dijo. "Esta experiencia me ha hecho sentir de manera especial la cercanía a quienes atraviesan la enfermedad y una situación de fragilidad", añadió.
Centésima Jornada Mundial de las Misiones
Después de rezar la oración mariana, el pontífice recordó la centésima Jornada Mundial de las Misiones, que se celebra hoy. "¡Pensemos en cuánta historia misionera ha habido en estos cien años! Oremos para que la Iglesia sea siempre fiel al mandato del Señor resucitado: 'Vayan por todo el mundo y proclamen la Buena Noticia a toda criatura'", afirmó hoy el Papa.
El comentario del Evangelio
Antes de rezar el Ángelus, el Papa comentó el Evangelio del día (Mt 22,15-21), que contiene la famosa frase pronunciada por Jesús: "Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios". León XIV describió el contexto hostil en el que Jesús está hablando, porque los fariseos han enviado a algunas personas a preguntarle si es lícito pagar el tributo al César. La respuesta de Jesús "es astuta, porque lo mantiene fuera de la trampa y desenmascara la hipocresía de quienes quieren hacerlo caer", explicó el Pontífice.
"En Jesús contemplamos a un Dios que no teme a la historia, sino que, por el contrario, viene a vivir en ella. Su Reino no elimina los cargos ni las responsabilidades humanas -añadió-. Pero pide que vivamos sin concesiones, libres de ambiciones mezquinas e intereses injustos, poniendo el Reino de Dios y su justicia por encima de todo". Las mismas personas que lo interrogan de mala fe también le dirigen, involuntariamente, un elogio: "Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios, y no te dejas influir por nadie, porque no te fijas en la apariencia de la gente" (v. 16).
"Queridos hermanos, este es precisamente el perfil de quien 'da al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios': ser sinceros, sin miedo ni hipocresía, libres para hacer el bien", dijo ante los miles de personas reunidas en silencio para escucharlo. "Pidamos al Señor que nos ayude a ser así. Y encomendémonos a la intercesión de la Virgen María", concluyó.



















