Esta mañana tuvo lugar la visita pastoral del papa León XIV a Santa María de los Ángeles (Asís), donde la basílica del mismo nombre contiene y custodia la Porciúncula, la pequeña iglesia donde san Francisco comprendió su vocación. La visita del Papa coincide con el año del VIII centenario del tránsito del "Pobrecillo de Asís", que incluye eventos e iniciativas extraordinarias, como la ostensión de sus restos. El papa Prevost, que llegó en el helicóptero papal, se reunió con los jóvenes participantes del "Go! Franciscan Youth Meeting 2026".
La bienvenida de las autoridades
A las 8.30, tras aterrizar en el campo deportivo "Migaghelli", el pontífice fue recibido por el arzobispo de Asís, Felice Accrocca, junto con representantes de instituciones locales y nacionales. Luego se trasladó al convento de Santa María de los Ángeles, donde lo esperaban los ministros generales de las órdenes franciscanas: fray Massimo Fusarelli (OFM), fray Carlos Alberto Trovarelli (OFM Conventuales) y fray Roberto Genuin (OFM Capuchinos). El ministro provincial de los frailes menores de Umbría y Cerdeña, fray Marco Vianelli, expresó su "profunda alegría y sincero agradecimiento" por la posibilidad de recibir al pontífice en la Porciúncula.
Vianelli recordó que ese "pequeño y santo lugar" conserva la "memoria viva de los orígenes del carisma franciscano". El último Papa que visitó la ciudad de Umbría fue Francisco —quien tomó su nombre del santo de Asís— en 2022. La presencia de León XIV provocó "emoción" y tiene un "significado particularmente intenso". Está relacionada con el encuentro de miles de jóvenes llegados de toda Europa, "en torno a la Porciúncula", que "han redescubierto en Francisco a un maestro siempre actual", especialmente a través de temas como la paz, la marginación, la identidad y la misión.
El diálogo con los jóvenes
A continuación, el Papa se reunió con cerca de 2.500 jóvenes en la plaza de Santa María de los Ángeles, donde, a la sombra del atrio de la basílica, respondió a tres preguntas formuladas por otros tantos jóvenes procedentes de Zagreb (Croacia), Bolonia (Italia) y Paternò (Italia). Todos ellos estaban participando en el "Go! Franciscan Youth Meeting 2026", patrocinado por ENI y organizado en Asís del 3 al 6 de agosto de 2026 con el objetivo de "redescubrir el mensaje de san Francisco".
Karolina, de Zagreb, pidió al Papa un "consejo" para "no perder la alegría del Evangelio" como jóvenes que han crecido en la espiritualidad franciscana. Prevost recordó el testimonio de "cercanía" de los franciscanos; ser fieles a ese testimonio significa "ir contracorriente", afirmó. Y añadió: "A los cristianos se les pedirá cada vez más que se conviertan en artífices de paz". "Ser testigos de Cristo sigue siendo, por tanto, fascinante y exigente, porque abre la mente y el corazón más allá de las fronteras artificiales, es decir, más allá de los miedos provocados por la desinformación y los muros del prejuicio. Alejarse de la cultura del poder y construir la civilización del amor no se comprende ni se acepta de inmediato", agregó León XIV.
Invitó a aprender "la radicalidad evangélica" del santo de Asís, "que es lo contrario del fundamentalismo: no los vuelve ciegos ni violentos, sino sensibles, atentos, siempre en el seguimiento de Jesús y, por tanto, humildes y abiertos a todos". Después pidió a sus oyentes que imaginaran a los "jóvenes hermanos" reunidos en silencio en aquel lugar junto a Francisco, ocho siglos atrás. "Ese silencio es lo contrario de la guerra, con su violencia, sus gritos y su crueldad. Las esteras de aquellos frailes, al igual que hoy los sacos de dormir de ustedes, hablan de paz. Esta es la Iglesia: una asamblea de hermanos y hermanas, a la que todos están invitados", dijo.
Giovanni, de Bolonia, preguntó al Papa sobre el miedo a "las decisiones definitivas sobre la vida", porque están "inmersos en un mundo en el que reina la cultura de lo provisional". "Tomar una decisión para siempre no nos encierra en una jaula, sino que nos abre a un dinamismo mayor. Amar es un éxodo, un camino por descubrir", respondió el Papa. "Por mi propia experiencia, puedo decir que el Señor nunca me ha abandonado: siempre me ha acompañado, regalándome incluso personas con quienes caminar juntos. Así, en mi vocación a ser sacerdote, miembro de la comunidad agustina y misionero, he encontrado una especie de luz que me ha guiado hasta hoy, hasta el momento en que tuve que decir “sí” también a una llamada muy especial: la de ser Papa".
Luego, en la respuesta a Luigi, de Paternò, quien presentó la experiencia de muchos jóvenes que "creen, pero no en la Iglesia", el Papa señaló la actualidad de esta cuestión, que también vivió san Francisco. "El deseo de Jesús [...] es reunir a un pueblo en el que se supere aquello que suele dividir a los seres humanos", explicó. "¡Cuántas discriminaciones y desigualdades podrían acabar de inmediato, en cuanto nos reconozcamos como hermanos y hermanas!". "Es importante que cada uno haga su parte. Entonces hablaremos de la Iglesia con el cariño con el que se habla de una Madre", afirmó.
La homilía del pontífice
Después del diálogo con los tres jóvenes, León XIV celebró la Misa con los participantes del encuentro juvenil en la basílica de Santa María de los Ángeles. En la homilía de la Solemnidad de la Transfiguración del Señor, el Papa señaló que en Asís "todo nos susurra que nuestra vida puede transformarse, irradiar luz, reparar el mundo". "La razón por la que san Francisco nos sigue atrayendo, ochocientos años después de su muerte, —dijo— radica en la magnífica humanidad que lo llevó a abandonar los caminos ya trazados, para abrir uno nuevo, más coherente con el camino de Jesús". Y pudo hacerlo gracias a "la energía del cristianismo, la propia de sus comienzos y de sus múltiples reinicios".
El Papa se dirigió a los jóvenes presentes: "Hoy Europa y el mundo entero buscan en ustedes nuevos santos: ¡tengan la audacia de creer en la palabra del Evangelio, sean muy humanos con la libertad de Jesucristo, abracen a la hermana pobreza!". Retomando el título del encuentro franciscano —"Go!"— señaló la "misión" de avanzar "por caminos, para los que no tenemos mapas, porque se abren escuchando al corazón, obedeciendo al Espíritu y siguiendo al Resucitado donde ha querido precedernos". Propuso entonces caminar juntos "hacia las periferias, donde la injusticia y la prepotencia de unos pocos niegan la dignidad y los sueños de muchos, de demasiados hijos e hijas de Dios", y recordó que el papa Bergoglio se inspiraba en Francisco.
"Sustraerse a la cultura de la fuerza y derribar los muros que separan a los seres humanos nunca es traicionar a la familia, a la ciudad, a la tradición, sino liberarlas de sus fantasmas, de enemigos inventados por miedo e ignorancia, de la violencia", añadió. "Confiar en Dios es recuperar, como Francisco y Clara, un mundo de hermanos y hermanas para querer y servir, no para explotar y dominar. No un mundo que hay que defender, sino abrazar. Apuesten, queridos jóvenes, por la civilización del amor".
"Unan las mejores energías de su magnífica humanidad —los estudios, las capacidades, el trabajo, las amistades, el amor, la oración— actualizando de distintas maneras la visión de Francisco", concluyó.

















