Audiencia. El Papa pide misa dominical para los que trabajan

León XIV pidió en la catequesis que todos puedan participar de la Eucaristía en el día festivo. El domingo es fundamento y núcleo, es el día en que se conmemora la resurrección de Cristo y su obra de salvación. Un pensamiento para los jóvenes, los recién casados y los enfermos con motivo de la Fiesta de la Asunción.

Ciudad del Vaticano (AsiaNews) - El domingo es fundamento y núcleo del año litúrgico, y también "el día de la fiesta primordial"; para santificarlo es indispensable celebrar la Eucaristía y por eso es esencial "crear las mejores condiciones posibles para que también puedan participar en la Santa Misa aquellos que los domingos no tienen la posibilidad de ausentarse del trabajo", señaló el papa León XIV ante los miles de fieles que participaron esta mañana en la audiencia general en la basílica de San Pedro, segunda cita de agosto centrada en el año litúrgico después de la pausa de julio. El Papa habló sobre la "pedagogía de la historia de la salvación" que se realiza en Cristo, y recordó que el día domingo es el fundamento y núcleo de todo el año litúrgico, porque todo el ciclo de celebraciones cristianas está marcado por los domingos.

Misa para los que trabajan

Cuando explicó el año litúrgico, que debe su nombre a la difusión de la obra homónima sobre el ciclo de las celebraciones de la Iglesia del abad benedictino Prosper Guéranger, el Papa hizo un llamado para que todos los fieles puedan participar en la misa, incluso los que trabajan. "Para santificar el domingo es fundamental celebrar la Eucaristía. La escucha de la Palabra y la participación en el Cuerpo de Cristo implican, según los Padres conciliares, el convenire in unum (cf. SC, 106), es decir, la convocatoria festiva de los fieles. En dicha asamblea —explicó el Pontífice— la comunidad cristiana hace visible su comunión con el Señor y da testimonio de su pertenencia a Cristo y de su fidelidad a la Iglesia".

En una época en la que la tecnología y la inteligencia artificial cobran cada vez mayor importancia, junto con la incorporación de las misas en línea durante los momentos más críticos de la pandemia de Covid-19, el papa Prevost recordó que "esta asamblea no puede sustituirse por una presencia meramente virtual, ni se reduce a una reunión meramente pasiva. La asamblea litúrgica se realiza, en efecto, en la participación activa de hermanos y hermanas, convocados juntos para que den gracias a Dios, que los 'hizo renacer, por la resurrección de Jesucristo, a una esperanza viva' (1Pe 1,3)". En este sentido, "animo a todos —este es el núcleo del llamado que hizo hoy el Pontífice— a crear las mejores condiciones posibles para que también puedan participar en la Santa Misa aquellos que los domingos no tienen la posibilidad de ausentarse del trabajo".

La obra de salvación de Cristo

Antes de profundizar en la sexta catequesis sobre la Sacrosanctum Concilium, con la que continúa la serie dedicada a los documentos del Concilio Vaticano II, el Papa recorrió la nave central de la basílica de San Pedro, saludando a los fieles presentes y bendiciendo objetos de culto y rosarios. Después habló sobre el valor del año litúrgico en la vida de cada creyente y recordó la encíclica Mediator Dei de Pío XII, en la que afirma que "no es una representación fría e inerte de cosas que pertenecen a tiempos pasados, ni un simple […] recuerdo de una edad pretérita". Por el contrario, "el año litúrgico es Cristo mismo que siempre vive en su Iglesia y que prosigue aquel camino de inmensa misericordia que inició en esta vida mortal", para que "las almas de los hombres se pongan en contacto con sus misterios y por ellos en cierto modo vivan".

El domingo, recordó luego el Papa citando a san Juan Pablo II, es "el día del Señor, el día de la Iglesia, el día del hombre y, por último, “el día de los días": la "Pascua semanal" que, a partir de la Resurrección, orienta el tiempo del hombre hacia la segunda venida de Cristo. León XIV explicó entonces que el año litúrgico no es una simple evocación de acontecimientos del pasado, sino la "constante actualización de la obra de salvación que Cristo realiza en la historia". Mientras recorre este camino, "la Iglesia permanece en contacto con la acción redentora del Señor", "poniendo en el centro de cada momento la celebración del acontecimiento pascual". Desde la Pascua semanal y anual hasta Pentecostés, Cuaresma y Navidad, pasando por la veneración de la Virgen María y la memoria de los mártires y los santos, el año litúrgico ofrece la oportunidad de recorrer nuevamente "de forma sacramental, la pedagogía de la historia de la salvación". Por eso, concluyó el Pontífice, "el año litúrgico constituye el principio inspirador y el marco de referencia esencial de toda acción pastoral".

Solemnidad de la Asunción

Por último, durante los saludos en italiano a los presentes al final de la audiencia general, el Papa dedicó un pensamiento "a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados", y luego recordó: "Dentro de pocos días celebraremos la Solemnidad de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María. Me complace exhortarlos a dirigir constantemente su oración a la Madre de Dios y seguir su ejemplo -concluyó el Pontífice- abrazando plenamente la vocación a la ‘familiaridad’ con el Señor y a la preocupación por el prójimo".


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