Hebei llora al obispo Jia Zhiguo, pastor valiente a pesar de las cadenas

Obispo clandestino de Zhengding desde 1981, falleció esta mañana a la edad de 90 años en la casa episcopal donde estaba confinado. Después de vivir la cárcel durante la Revolución Cultural, había recibido el mandato de reconstruir las diócesis en algunas provincias de China. Su valentía le costó nuevos arrestos y detenciones, pero fue semilla de vocaciones entre los católicos chinos. El recuerdo de los fieles: "Custodió la llama de la esperanza en las noches más oscuras".

por John Ai

Milán (AsiaNews) - Los católicos de Hebei lloran hoy la muerte de Mons. Julio Jia Zhiguo, de 90 años, obispo clandestino de Zhengding, gran figura de referencia en esta provincia de China con profundas raíces cristianas. Con él se va un obispo que vivió hasta el final los sufrimientos de la Iglesia en China, pero con su valentía también sembró mucha esperanza entre su gente.

Mons. Jia Zhiguo nació el 1 de mayo de 1935 en una familia de larga tradición católica en la aldea de Wuqiu, que se encuentra en el condado de Zongshizhuang dentro de la actual ciudad de Jinzhou. Su vocación al sacerdocio, que se desarrolló junto a los religiosos Lazaristas, encontró grandes obstáculos en la China de Mao. Ya en la década de 1960, durante la Revolución Cultural, vivió 15 años bajo arresto a causa de su fe. Recuperó la libertad en 1978 y recién pudo ser ordenado sacerdote el 7 de junio de 1980 por el obispo de Baoding, Mons. Giuseppe Fan Xueyan, uno de los últimos obispos que Pío XII había podido nombrar en China y también había vivido 15 años de cárcel. Pocos meses después, el 8 de febrero de 1981, el mismo Mons. Fan –que entonces tenía 74 años– ordenó clandestinamente al joven sacerdote Jia Zhiguo como obispo de la diócesis de Zhengding.

Esa y otras dos ordenaciones episcopales clandestinas realizadas por Mons. Fan no pasaron desapercibidas para las autoridades de Beijing, que lo arrestaron nuevamente en 1982 y lo condenaron a diez años de reclusión, acusado de "colusión con fuerzas extranjeras para poner en peligro la soberanía y la seguridad de la patria". Liberado anticipadamente en 1987 debido a las numerosas protestas diplomáticas por el trato que había recibido, permaneció no obstante bajo arresto domiciliario.

Sabiendo bien lo que podría sucederle, Mons. Fang ya había obtenido para Mons. Jia las facultades especiales para seleccionar nuevos obispos en toda China. Y fue él, entonces, quien reconstruyó en los años ochenta la comunidad católica de Hebei y de las provincias chinas vecinas, presidiendo también las ordenaciones episcopales de cuatro obispos clandestinos: Mons. Zhang Huaixin (en la diócesis de Weihui), Mons. Chen Jianzhang (el sucesor de Mons. Fan en la diócesis de Baoding), Mons. Yang Shudao (en la diócesis de Fuzhou) y Mons. Li Congzhe (en la diócesis de Suiyuan). También ordenó a muchos sacerdotes para la diócesis de Yongnian, contribuyendo considerablemente a paliar la falta de clero en esa zona.

El 4 de abril de 1989, mientras se encontraba en Beijing con un sacerdote salesiano de Hong Kong, Mons. Jia fue nuevamente arrestado y encarcelado. Esto marcó el comienzo de un largo período de detenciones y liberaciones que se prolongó por más de veinte años y del que AsiaNews ha informado en varias oportunidades. Algunos de los arrestos que tuvieron más repercusión fueron el del 8 de noviembre de 2005, en vísperas de la visita a China del entonces presidente estadounidense George W. Bush (pasó diez meses en la cárcel en esa ocasión) y el del 24 de agosto de 2008, al día siguiente de la clausura de los Juegos Olímpicos de Beijing (fue liberado un mes después).

A finales de 2008 Mons. Paul Jiang Taoran, obispo "oficial" de la diócesis de Shijiazhuang (la capital de Hebei) que había sido ordenado sin mandato pontificio, restableció la comunión con Roma y reconoció la autoridad del obispo Jia, logrando así de hecho la reunificación en la diócesis de Zhengding. Pero eso no libró a Mons. Jia de un nuevo arresto: el 30 de marzo de 2009, Mons. Jia fue detenido en la iglesia de Cristo Rey en Wuqiu. Mons. Jiang murió en noviembre de 2010.

Confinado en la residencia episcopal desde 2010, Mons. Jia continuó, sin embargo, difundiendo el Evangelio sin aceptar compromisos con las autoridades. Su oración y sus palabras infundieron siempre valor a los fieles de Hebei. Muchos lo consideraban un modelo, sobre todo muchos jóvenes que comenzaron a dedicarse a la Iglesia y luego llegaron a ser sacerdotes. Nunca tuvo riquezas personales, siempre se preocupó por servir a las personas. Con la ayuda de algunas religiosas había abierto su residencia a niños y jóvenes discapacitados abandonados por sus familias. Su última batalla fue contra la prohibición de actividades con menores que las autoridades comunistas impusieron a la Iglesia con la reapertura de las iglesias después de la pandemia. "La Iglesia debe estar abierta a todos, también a los menores de 18 años", dijo en 2020.

"La vida del obispo Jia estuvo marcada por sufrimientos y reiterados arrestos y períodos de cárcel, pero su corazón de pastor nunca cambió", dice un comunicado enviado a AsiaNews por la comunidad católica de Hebei. "Te estamos agradecidos - continúa dirigiéndose directamente al prelado fallecido - por tu coraje extraordinario al fundar y dirigir varias diócesis, transmitiendo la llama de la Iglesia; te estamos agradecidos porque, incluso cuando eras arrestado y encarcelado continuamente, seguías cuidando al rebaño, custodiando la llama de la esperanza en las noches más oscuras". "El Señor dijo: 'La mies es mucha, pero los obreros son pocos' -concluye-. Tú respondiste a este llamado con toda tu vida, hasta consumirte totalmente. Ahora has llegado a la patria celestial, donde ya no hay dolor ni opresión. Te rogamos que intercedas ante el Padre por nosotros y por la Iglesia en China".

 

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