Ciudad del Vaticano (AsiaNews) - Una plaza de San Pedro colorida y festiva recibió al papa León XIV, quien a las 12 se asomó a la ventana del Palacio Apostólico Vaticano para rezar el Ángelus. Prevost habló sobre la revolución provocada por la ley del amor, que interrumpe la del cálculo, y hace que todos ganen alegría, inteligencia y futuro.
Antes de iniciar la oración mariana, el pontífice comentó las lecturas de la liturgia de hoy. Comenzó por el profeta Isaías (Is 55,6-9), que presenta un "gran motivo de esperanza" cuando afirma que los pensamientos y los caminos de Dios no son los nuestros. "Los designios de Dios son infinitamente más grandes y, digamos, más “humanos” que aquellos que tenemos nosotros, hombres y mujeres", afirmó. "Por eso, este es el llamado más actual que nunca del profeta: abandonar nuestros caminos torcidos y volver al Señor, que es misericordia y perdón".
El comentario al Evangelio
Luego, León XIV comentó el Evangelio del día (Mt 20,1-16), que presenta la parábola de los trabajadores de la viña, a quienes se paga a todos por igual. Como todas las parábolas, también esta describe "la novedad de lo que Dios tiene reservado para nosotros", pero también la resistencia que la humanidad opone "a una justicia más generosa y a un amor más grande".
El tema central de la parábola de hoy es la retribución: el dueño cumple su palabra y paga a los últimos lo mismo que a los primeros, lo que provoca una reacción negativa de aquellos que habían trabajado todo el día. De ello se deduce que "la revelación de la bondad de Dios es para todos, no sólo para unos cuantos", afirmó Prevost.
"Dios tiene caminos diferentes y pensamientos nuevos incluso para aquellos que se consideran los primeros y creen haberse ganado lo que son, haber merecido los resultados que han alcanzado". Y todas las personas ganan "alegría, inteligencia y futuro" cuando "la experiencia de la misericordia extiende la del mérito, el don de la paz detiene las rivalidades y nos hace cercanos en la gratitud".
"Hermanos y hermanas, ¡es una gracia ser colaboradores de Dios, trabajar en su viña, servir a su Reino de justicia y de paz! - afirmó el Papa -. No hay lugar para la envidia y la división allí donde irrumpe la novedad de Dios. Busquemos, pues, al Señor mientras se deja encontrar; invoquémoslo mientras está cerca; abandonemos los caminos torcidos y los pensamientos inicuos".
Preocupación por la crisis en Somalia
Después del Ángelus, el Papa expresó "gran preocupación" por la crisis humanitaria que están viviendo algunas zonas de Somalia, donde más de 6 millones de personas afrontan una grave inseguridad alimentaria debido a una devastadora sequía y a los recortes de la financiación internacional. Prevost recordó las "precarias condiciones de vida de la población, en especial de mujeres y niños". "Espero una generosa intervención por parte de la comunidad internacional, de manera que no falte la asistencia necesaria a estos hermanos y hermanas nuestros", afirmó.


















