Ciudad del Vaticano (AsiaNews) - Con "gran pesar", León XIV sigue las noticias de los "violentos ataques" rusos contra ciudades e infraestructuras civiles de Ucrania, que han causado la muerte de personas inocentes. Así lo afirmó esta mañana el propio pontífice después de rezar el Ángelus, desde la ventana del Palacio Apostólico Vaticano. "Mi corazón se une al sufrimiento del pueblo que lleva años viviendo en la angustia y el miedo", afirmó ante miles de fieles reunidos bajo el sol en la Plaza de San Pedro.
Un llamado al diálogo y la paz
A continuación, el Papa hizo un nuevo llamamiento dolorido y urgente "para que se ponga fin a la violencia, se detenga la destrucción y se abran los corazones al diálogo y a la paz". "Espero que los esfuerzos realizados estos días para reanudar las negociaciones den frutos concretos y abran un espacio para la diplomacia", añadió. Mientras tanto, los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner se encuentran en Kiev para continuar una nueva iniciativa diplomática de Estados Unidos, después de más de tres horas de conversaciones en el Kremlin con el presidente ruso Vladimir Putin.
En su mensaje dominical, el Papa insistió en la necesidad de la oración: "Elevemos nuestra oración al Señor, para que prevalezca la concordia en todos los conflictos del mundo". A continuación, dedicó también unas palabras al regreso a la vida cotidiana tras la pausa estival: "Pidamos al Señor que nos acompañe y nos sostenga con su luz".
El comentario al Evangelio
Como es habitual, antes de rezar la oración mariana, León XIV leyó el comentario al Evangelio del día (Mt 18,15-20). En el pasaje del evangelista Mateo, Jesús dice a sus discípulos: "Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos". La Palabra de hoy, explicó el Papa, "ofrece algunos criterios fundamentales de pensamiento y de acción".
"Toda la atención, el cuidado y el bien que hemos recibido nos hacen más libres y capaces de asumir responsabilidades". El Papa recordó "la heredad que nos debemos unos a otros", que no es material y que señala tanto san Pablo como la oración del Padrenuestro: "La deuda de un amor mutuo". En efecto, Jesús enseña el "perdón de las ofensas".
En el Evangelio de hoy, Jesús muestra a los discípulos "dos maneras de poner en práctica el amor mutuo". La primera: "Ser capaces de realizar la corrección fraterna". "Es un arte delicado y muchas veces olvidado, que requiere franqueza y gradualidad", explicó Prevost. "Significa afrontar la realidad y transformar problemas y conflictos en oportunidades de crecimiento".
La segunda manera es "ponerse de acuerdo". "No solo cuando hay un conflicto, sino también para pedir a Dios algún don", precisó. "Sin la fe, cualquiera podría sentirse solo y sospechar de los demás, viéndolos como extraños y enemigos. Sin embargo, por gracia, somos hermanos y hermanas que pueden ponerse de acuerdo: encontrándose, perdonándose y escuchándose en el Señor".


















