Roma (AsiaNews) - La Declaración de Roma por una paz desarmada y desarmante en la era de la inteligencia artificial, las armas nucleares y las armas autónomas, que se firmó hoy en el Capitolio al concluir la Global Nobel Laureates Assembly on Artificial Intelligence and Nuclear War, pide la adopción de "un tratado internacional que prohíba la integración irresponsable de la inteligencia artificial en los sistemas de comando, control y lanzamiento de armas nucleares". En el encuentro participaron Premios Nobel, expertos en inteligencia artificial, exjefes de Estado y representantes del mundo académico.
La Declaración es el resultado de tres días de trabajos en los que más de 200 personalidades se reunieron en el Borgo Laudato Sì, en los jardines pontificios de Castel Gandolfo, para abordar dos de los principales desafíos de nuestro tiempo —la inteligencia artificial y la amenaza de las armas nucleares— a partir de las reflexiones propuestas por León XIV en la encíclica Magnifica Humanitas. La iniciativa fue organizada por la Domus Communis Foundation —organización presidida por el cardenal Silvano Maria Tomasi y creada específicamente para promover la reflexión sobre la ética de la IA— junto con prestigiosos organismos e instituciones internacionales: la Asamblea de Premios Nobel para la Prevención de la Guerra Nuclear, Nobel Women's Initiative, International Physicians for the Prevention of Nuclear War, Pugwash, Yunus Center, The Catholic University of America, University of Chicago, Harvard Medical School, Brigham and Women's Hospital, University of Notre Dame, Bulletin of the Atomic Scientists y el centro budista Soka Gakkai.
La Declaración que se firmó hoy define la etapa histórica actual como “un desafío sin precedentes”, en la cual la inteligencia artificial ofrece enormes oportunidades, pero también conlleva el riesgo de “provocar pérdidas masivas de puestos de trabajo y acentuar la competencia económica entre las potencias nucleares”. La concentración de estas tecnologías en manos de unos pocos Estados y grandes corporaciones, advierte el documento, también podría generar profundas asimetrías de poder y acelerar transformaciones económicas, militares y sociales.
Los firmantes denuncian el desarrollo paralelo de la carrera armamentista nuclear y de “una carrera por la inteligencia artificial igualmente peligrosa” y retoman el llamamiento del papa León XIV a promover “una paz desarmada y desarmante” y a rechazar un modelo de seguridad basado “en el miedo, la dominación, la amenaza y la destrucción mutua”.
Uno de los puntos centrales se refiere a la relación entre la IA y la disuasión nuclear: “La decisión final de emplear un arma nuclear nunca se debe confiar a un sistema automatizado”. Por ello, se pide que se garantice siempre “un control humano efectivo y significativo”.
La Declaración propone asimismo que se reconozca un “bien común digital” para favorecer el intercambio de datos y contribuir a una gobernanza global de la IA. Por último, reitera la urgencia del desarme nuclear, y pide negociaciones para “la eliminación verificable e irreversible de las armas atómicas”. El llamamiento final está dirigido a los Estados para que reduzcan progresivamente el papel de estos arsenales, recordando que “está en juego nuestra supervivencia y la de las generaciones futuras”.
El Premio Nobel de la Paz Juan Manuel Santos, expresidente de Colombia, subrayó con firmeza la necesidad de una gobernanza eficaz. El Premio Nobel de la Paz Muhammad Yunus —economista de Bangladés que en los últimos dos años ha desempeñado un papel crucial en la delicada transición de su país— también ofreció una reflexión sobre el cambio de época en curso, en el cual definió el presente como una transición entre el final de una civilización y el comienzo de una nueva. Asimismo, destacó el papel fundamental de las generaciones jóvenes en la construcción del futuro.
Entre los participantes se encontraban también Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional, expertos en seguridad de la IA, especialistas en las consecuencias de las armas nucleares y el Premio Nobel de Física David Gross. Las sesiones de trabajo abordaron temas como la fragilidad de la familia humana en la era nuclear, el uso de la tecnología al servicio de la humanidad, las implicaciones éticas de la inteligencia artificial y los riesgos derivados de la pérdida del control humano sobre los sistemas avanzados.
Una de las intervenciones más significativas fue la de la periodista filipina Maria Ressa, Premio Nobel de la Paz y cofundadora de Rappler, quien llamó la atención sobre los riesgos de la inteligencia artificial para la información y la necesidad de preservar la integridad del debate público.

















