Japón. El dilema de Hitachiomiya ante los residuos nucleares

Tokio ha pedido a esta ciudad de la prefectura de Ibaraki que inicie un estudio preliminar sobre la posibilidad de instalar en su territorio un depósito para residuos radiactivos. El alcalde se ha mostrado favorable, pero algunos residentes ya han protestado. La búsqueda lleva veinte años, y solo cuatro localidades han aceptado realizar el estudio.

Tokio (AsiaNews) - Japón produce energía nuclear desde hace más de medio siglo, pero todavía no sabe dónde almacenar definitivamente los residuos altamente radiactivos. El último intento de encontrar un territorio dispuesto a aceptar que se construya allí un depósito geológico se ha centrado ahora en Hitachiomiya, una ciudad de unos 35.000 habitantes en la prefectura de Ibaraki, al noreste de Tokio. El 31 de agosto, el Ministerio de Economía, Comercio e Industria (METI) solicitó a las autoridades locales que aceptaran llevar a cabo un primer estudio sobre la posibilidad de albergar en el futuro el depósito nacional.

La respuesta del alcalde Sadayuki Suzuki se espera para el 18 de septiembre. Hasta ahora, el alcalde se ha mostrado favorable a iniciar una revisión de la información disponible sobre la zona, la primera de las tres fases previstas en el procedimiento japonés para identificar el emplazamiento definitivo de los residuos. Pero la propuesta ya ha provocado protestas entre los residentes.

Los incentivos económicos

Alrededor del 60 % del territorio de Hitachiomiya está cubierto de bosques y la economía local, como ocurre en muchas otras zonas del país, debe hacer frente al descenso de la población y de la producción. La ciudad se encuentra en el valle del río Naka, una zona turística que ofrece aguas termales naturales e itinerarios de senderismo.

Para el alcalde, la propuesta del Gobierno representa una potencial oportunidad económica: durante la primera fase del estudio, el municipio puede recibir subvenciones de hasta 2.000 millones de yenes, unos 12-13 millones de dólares; si el proyecto pasa a la segunda fase, los incentivos pueden llegar a los 7.000 millones de yenes.

Suzuki ha señalado, sin embargo, que aceptar el primer estudio no significa comprometerse a construir el depósito. La revisión de la información disponible dura unos dos años y consiste en examinar los datos y la documentación geológica existentes: se evalúa, por ejemplo, la presencia de fallas activas o volcanes y el historial sísmico de la zona. El Gobierno sostiene, además, que la zona de Hitachiomiya presenta características geológicas relativamente favorables según el Mapa de Características Científicas, publicado en 2017.

Pero el dinero no es suficiente

El recuerdo del accidente de Fukushima en 2011 sigue muy presente entre los residentes locales. Hitachiomiya se encuentra a unos 110 kilómetros de la central de Fukushima Daiichi, destruida por el terremoto y el tsunami que provocaron el peor accidente nuclear de la historia después de Chernóbil. También existe el temor de que las actividades locales vinculadas al turismo se vean afectadas y de que la asociación entre el nombre de la ciudad y los residuos radiactivos –como ya ocurrió con la ciudad de Fukushima después del desastre– se vuelva permanente. Para los residentes locales, el principal riesgo es que los millones prometidos hoy no compensen el precio que la comunidad podría pagar mañana si el nombre de Hitachiomiya se asociara definitivamente con los residuos nucleares.

Las reacciones registradas hasta ahora entre la población local contradicen el optimismo del alcalde: en los últimos días, un grupo de residentes se manifestó frente al ayuntamiento y expresó también su temor a posibles fugas radiactivas.

Una búsqueda que dura décadas

Desde hace años, Japón intenta resolver el destino de los residuos altamente radiactivos que produce el ciclo de la energía nuclear. La solución propuesta por Tokio consiste en colocar los residuos en contenedores metálicos, rodeados de materiales de amortiguación y enterrados a una profundidad de al menos 300 metros en formaciones geológicas consideradas estables desde el punto de vista sísmico, de modo que las sustancias radiactivas no puedan volver a entrar en contacto con el entorno humano durante decenas de miles de años.

En 2000, Japón creó la Nuclear Waste Management Organization of Japan (NUMO), organismo encargado de identificar el lugar y construir el depósito. Dos años después comenzó un procedimiento que contemplaba la candidatura voluntaria de los municipios interesados. Durante casi veinte años, ninguno se presentó.

Recién en 2020, dos pequeñas localidades de Hokkaido, Suttsu y Kamoenai, aceptaron someterse a la revisión de la información disponible. Los estudios concluyeron en 2024 y permitieron identificar áreas donde, al menos desde el punto de vista documental, sería posible pasar a la siguiente fase. Sin embargo, para pasar a la segunda fase se requiere el consentimiento del alcalde y del gobernador de la prefectura, que hasta el momento se han negado.

En 2024, Genkai, en la prefectura de Saga, también inició una revisión de la información disponible, mientras que en junio de este año comenzó un estudio en Minamitorishima, una remota isla del archipiélago de Ogasawara que no tiene población residente.

Con Hitachiomiya, por tanto, las zonas que han aceptado o se han visto involucradas en la primera fase son cuatro. Si la ciudad de Ibaraki aceptara seguir adelante, sería el primer municipio de la isla principal de Honshu en someterse al procedimiento.

La forma en que Tokio intenta ampliar el abanico de posibles lugares de almacenamiento pone de manifiesto los numerosos problemas relacionados con los residuos. Originalmente, el sistema se basaba en la disponibilidad voluntaria de los municipios, mientras que ahora busca convencer a las autoridades locales para que inicien al menos los estudios preliminares, que en las tres fases deberían durar unos veinte años.

El ministro de Economía, Ryosei Akazawa, reiteró que la elección del emplazamiento para el depósito definitivo es una cuestión nacional y que el gobierno seguirá dialogando con las comunidades locales.


Secciones

Asia Today
Ecclesia in Asia
El mundo ruso
Indian Mandala
Puerta de Oriente
Linternas Rojas

Ver también

  • Hiroshima. Hibakusha coreanos, una historia que busca justicia

    En la conmemoración anual en Japón se actualizó el registro de las víctimas surcoreanas del bombardeo de 1945. Ochenta años después, los sobrevivientes y sus descendientes siguen reclamando el reconocimiento de los sufrimientos que padecieron. En noviembre se inaugurará en Seúl un tribunal internacional para esclarecer la responsabilidad de Estados Unidos.

AsiaNews Weekly
Las noticias de Asia que importan

Suscríbete al boletín para recibir cada semana noticias verificadas, análisis y reportajes de los países asiáticos.

Suscríbeteal boletín
  • P.I.M.E. Centro Missionario
  • Agenzia Fides
  • P.I.M.E. Brasil
  • Radio Mondo
  • Mondo e Missione
  • P.I.M.E. U.S.A.
  • TV 2000