Kumamoto (AsiaNews/Agencias) - Las operaciones de rescate tras el terremoto de magnitud 7,1 que sacudió el martes la prefectura japonesa de Kumamoto recuperaron a un ciudadano vietnamita entre las 35 víctimas mortales confirmadas hasta el momento. Tran Van Son había llegado a Japón el pasado mes de enero a través de uno de los programas del Gobierno para trabajadores extranjeros y murió al quedar aplastado por el derrumbe de una grúa en la planta donde trabajaba. Otros siete trabajadores vietnamitas que se encontraban en la misma fábrica consiguieron ponerse a salvo.
En la misma prefectura, una mujer vietnamita resultó herida, mientras las viviendas de decenas de trabajadores migrantes resultaron dañadas y ellos se vieron obligados a refugiarse en los centros de evacuación habilitados por las autoridades japonesas.
Junto a la tragedia, sin embargo, también ha llamado la atención en Japón una historia de solidaridad. Cinco trabajadores vietnamitas que habían llegado a Japón con una visa para trabajadores cualificados regresaban a sus alojamientos después del terremoto y vieron completamente derrumbada la casa de su vecina, una mujer de casi 90 años. Sabiendo que vivía sola, comenzaron a retirar con las manos tejas, vigas y ladrillos junto con algunos vecinos del barrio. Después consiguieron una sierra y otras herramientas y siguieron excavando a pesar de las réplicas, hasta que lograron sacar con vida a la anciana. "Cuando nos dimos cuenta de que había quedado atrapada, solo pensamos en sacarla lo antes posible", relató Le Huy Tuan, uno de los cinco rescatistas.
El consulado general de Vietnam en Fukuoka ha comenzado a distribuir agua, alimentos y artículos de primera necesidad en los principales centros de evacuación que acogen a los trabajadores extranjeros. Las ayudas, organizadas en colaboración con asociaciones vietnamitas y grupos de voluntarios, también se prestan a trabajadores procedentes de Indonesia y Camboya, muchos de los cuales trabajan en las mismas empresas manufactureras de la región.
Según datos de la Agencia de Servicios de Inmigración de Japón, actualmente residen en Japón más de 630.000 ciudadanos vietnamitas, la segunda comunidad extranjera más numerosa después de la china, por delante de todas las demás comunidades de trabajadores procedentes del sudeste asiático. De ellos, 480.000 son trabajadores activos. En los últimos diez años su presencia ha crecido rápidamente en respuesta a la crónica escasez de mano de obra provocada por el envejecimiento de la población japonesa. Solo en el primer semestre de este año se enviaron a Japón 28.488 trabajadores vietnamitas.
Una parte importante de los trabajadores vietnamitas encuentra empleo a través del Technical Intern Training Program (el programa mediante el cual también había llegado Tran Van Son), un sistema creado para proporcionar formación profesional a jóvenes procedentes de países en desarrollo. Sin embargo, desde hace tiempo el programa recibe fuertes críticas de las organizaciones de derechos humanos porque ofrece salarios bajos, exige un número excesivo de horas extraordinarias y, con frecuencia, limita la posibilidad de cambiar de empleador. También se han denunciado casos de explotación. En los últimos años, Tokio ha sustituido progresivamente este modelo por el nuevo programa de Specified Skilled Workers, que ofrece mayores garantías a la vez que sigue empleando a un gran número de extranjeros en sectores con una fuerte escasez de mano de obra local, como la construcción, la industria manufacturera, la agricultura, el cuidado de personas mayores, la restauración y la industria alimentaria.
Kumamoto es precisamente una de las prefecturas donde la presencia vietnamita ha crecido con mayor rapidez en los últimos años, sobre todo debido al desarrollo de la industria manufacturera y de los semiconductores. Muchos trabajadores extranjeros están empleados en las empresas metalúrgicas y en las obras de construcción de la región, por lo que la economía local depende cada vez más de la mano de obra inmigrante a pesar del creciente recelo de la sociedad japonesa hacia los extranjeros.


















