Tokio (AsiaNews) - Japón lanzó hoy una misión espacial con el objetivo de recoger muestras de una de las lunas de Marte y traerlas a la Tierra para 2031. La sonda MMX (Martian Moons eXploration), desarrollada por la agencia espacial japonesa JAXA en colaboración con la NASA y otras agencias europeas, despegó desde el centro espacial de la isla de Tanegashima rumbo a Fobos, la mayor de las dos lunas marcianas. Allí estudiará la superficie y recogerá al menos 10 gramos de material.
La misión, cuyo costo ronda los 578 millones de dólares, debería llegar al sistema marciano en agosto del próximo año. La recolección de muestras está programada para 2030 y su regreso a la Tierra, para el año siguiente. Los estudios ayudarán a esclarecer si Fobos y Deimos se formaron a partir de los restos de una antigua colisión con Marte o si son asteroides capturados por la gravedad del planeta.
Sin embargo, la misión japonesa es solo la última de una serie de expediciones espaciales que han partido desde Asia. Según el National Bureau of Asian Research (NBR), que en 2024 dedicó un informe a las ambiciones espaciales internacionales, casi 80 países cuentan actualmente con programas espaciales, aproximadamente el doble que en 2000. Asia concentra el mayor número de países con capacidades espaciales propias. Después de Estados Unidos, China, Japón e India son las nuevas potencias que aspiran a competir en la carrera espacial, mientras que Corea del Sur se perfila como un actor en rápido ascenso.
En 2023, el gasto militar mundial destinado al espacio aumentó un 18%, hasta alcanzar los 57.000 millones de dólares. También crece el protagonismo de las empresas privadas: la economía espacial mundial, valorada en 630.000 millones de dólares en 2023, podría alcanzar los 1,8 billones de dólares en 2035.
La Luna y los planetas tienen un valor comercial cada vez mayor. En julio de 2026, por ejemplo, la empresa japonesa ispace anunció un acuerdo con SpaceX, propiedad del multimillonario Elon Musk, para adquirir 500 kg de capacidad de transporte en una futura misión a la Luna (prevista para no antes de 2030), por unos 50 millones de dólares.
China apunta a Marte
China se propone llegar directamente a Marte con la misión Tianwen-3. El lanzamiento está previsto para alrededor de 2028, con el objetivo de traer a la Tierra al menos 500 gramos de material antes de 2031 y buscar posibles rastros de vida pasada en el planeta rojo. La coincidencia entre los plazos previstos para el regreso de las muestras de las misiones china y japonesa pone de manifiesto la competencia que existe en la exploración del sistema solar. China ya consiguió hacer aterrizar un vehículo en Marte en 2021 y ahora busca reducir aún más la distancia que la separa de Estados Unidos.
Entre las potencias espaciales asiáticas, China es la única que no colabora con Occidente. Japón trabaja con Estados Unidos y Europa; India combina sus esfuerzos por alcanzar la autosuficiencia tecnológica con alianzas internacionales, y Corea del Sur también mantiene una estrecha cooperación con Washington. Beijing, en cambio, no ha firmado los Acuerdos Artemis, un conjunto de principios internacionales promovidos por la NASA y el Departamento de Estado estadounidense para establecer reglas comunes sobre la exploración y el uso pacífico del espacio. En su lugar, busca consolidar un modelo propio de exploración y cooperación espacial autónoma.
La India avanza hacia la autonomía tecnológica
La India también busca convertir sus logros científicos en prestigio internacional. En agosto de 2023, con la misión Chandrayaan-3, se convirtió en el cuarto país en realizar un alunizaje controlado y el primero en alcanzar con éxito la región del polo sur lunar. El programa espacial continuará con Chandrayaan-4, una misión aprobada por el gobierno en septiembre de 2024 para recoger muestras de la Luna y traerlas a la Tierra. El plan nacional también contempla construir una estación espacial india antes de 2035 y enviar a un astronauta a la Luna antes de 2040.
En su informe, el NBR destaca que la expansión de las capacidades espaciales de la India responde al avance de China, cuyas capacidades podrían permitirle interferir en el funcionamiento de los satélites o dañarlos. La apertura del sector a las empresas privadas indias, que comenzó en 2020, busca ampliar la base industrial y atraer inversiones.
Corea del Sur también aspira a unirse a las grandes potencias espaciales
Seúl también busca reducir su dependencia tecnológica del exterior y desarrollar una industria espacial competitiva. En noviembre de 2025, el país lanzó con el cohete Nuri un satélite científico de 516 kilogramos y 12 microsatélites. Por primera vez, una empresa privada, Hanwha Aerospace, había ensamblado el vector mediante una transferencia de tecnología del instituto nacional de investigación aeroespacial.
La hoja de ruta presentada por la agencia espacial surcoreana prevé un orbitador (que orbita en torno al cuerpo celeste) para las comunicaciones lunares en 2029 y un lander o módulo de aterrizaje (una sonda diseñada para alcanzar la superficie de un cuerpo celeste y operar allí) en 2032. Mientras tanto, Seúl también está desarrollando un nuevo lanzador, un cohete que se utiliza para transportar vehículos desde la Tierra al espacio. El proyecto, que se extiende hasta 2032, tiene un presupuesto de 2,29 billones de wones (unos 1.500 millones de euros).
Sin embargo, las ambiciones de Corea del Sur no se limitan a la exploración. Seúl quiere construir antes de 2035 una red nacional de comunicaciones en órbita terrestre baja, con cientos de satélites, para preparar sus infraestructuras para el 6G. Al mismo tiempo, ha puesto en marcha un programa para desarrollar un sistema militar de comunicaciones por satélite más resistente a los ataques electromagnéticos.
Al otro lado de la frontera, Pyongyang puso en órbita su primer satélite militar de reconocimiento, Malligyong-1, en noviembre de 2023, con el objetivo de vigilar las actividades militares de Estados Unidos y Corea del Sur. Algunas imágenes satelitales analizadas este año por el medio NK PRO muestran obras de renovación en la plataforma de lanzamiento de Sohae que podrían indicar preparativos para nuevos lanzamientos orbitales.
















