Mumbai (AsiaNews) – Comenzó hoy en Seúl, Corea del Sur, la cuarta Conferencia Asiática de Católicos Sordos (ADCC Korea 2026), que se extenderá hasta el 21 de octubre y tiene como lema "Dios vio que era bueno" (Gn 1,10). La Conferencia es un importante encuentro que reúne a católicos sordos, líderes religiosos y agentes pastorales de todo el continente para compartir experiencias, promover la liturgia en lengua de señas y facilitar el acceso a los sacramentos. Las tres ediciones anteriores se celebraron en Tailandia (2015), Filipinas (2018) e Indonesia (2023).
En vísperas del encuentro, AsiaNews habló con el P. Joseph Thermadom, el primer sacerdote católico sordo de la India, cuya ordenación, en mayo de 2024, constituyó un hito fundamental para toda la comunidad. El P. Joseph, que acompaña a la delegación india a la Conferencia de Seúl, pertenece a la Congregación de Santa Cruz y dedica su ministerio a celebrar todos los sacramentos en lengua de señas india (ISL) para que los millones de personas con discapacidad auditiva y del habla puedan experimentar toda la riqueza del Evangelio.
"El ministerio católico para las personas sordas es el más descuidado de la Iglesia católica, pero también es el que más ama Jesús", comenta el P. Joseph a AsiaNews. "Fue él quien dijo: 'Effatá, ábrete'. Pero el libro del Levítico también dice: 'No maldecirás al sordo' (Lv 19,14). Dios nos llama a proteger y servir. Hoy en Asia existen cinco formas de ministerio: 1) las iglesias para personas sordas. En Asia solo tenemos una: la iglesia Effatá, en Seúl, Corea del Sur. 2) La misa en lengua de señas, celebrada por un sacerdote que la conoce. 3) La misa con interpretación, es decir, con un intérprete que facilita la participación de las personas sordas. 4) La misa inaccesible, en la que las personas sordas participan, pero no logran comprender lo que se dice. Lamentablemente, esta es la situación más común en Asia. 5) Por último, la misa invisible, en la que las personas sordas ni siquiera son acogidas o tenidas en cuenta".
A partir de esta situación, la Conferencia de Seúl constituye una oportunidad para estudiar los puntos fuertes y débiles de este camino. "Por un lado, en Asia hay muchos católicos sordos, aumenta el número de sacerdotes y las comunidades son sólidas y se presta atención a la espiritualidad. Por otro, los ministerios específicos son muy pocos, los obispos no brindan suficiente apoyo y también hay poca catequesis".
"La lengua de señas y la cultura de las personas sordas son dos caras de la misma moneda", continúa el P. Thermadom. "Necesitamos ambas. Necesitamos espacios, no solo señas. Sé que no puedo quedarme callado: debo contribuir a que la misa sea accesible. No debo aceptar que nuestros hermanos y hermanas sordos abandonen la Iglesia católica porque no pueden oír lo que se dice. Jesús quiere que nuestras iglesias estén abiertas a las personas sordas".
Jude Luiz y su esposa Mary, responsables de la Asociación Católica de Personas Sordas de la India, también compartieron con AsiaNews sus expectativas ante la Conferencia de Seúl: "Esperamos contribuir a mejorar la atención que reciben los católicos sordos en la India, compartiendo nuestros talentos y conocimientos. De esa manera, estas personas podrán fortalecer a otras y, esperamos, ayudar a unir a los católicos sordos en un solo Cuerpo de Cristo".



















