Chittagong: la ordenación del P. Francis, un hito para los pueblos tribales

Cientos de fieles colmaron hoy la parroquia de Bolipara, en la región montañosa del sudeste de Bangladés, para asistir a la ceremonia de ordenación del P. Francis Tripura. En la homilía, el arzobispo destacó la misión de servir al prójimo. "Mi historia es un testimonio del amor, la misericordia y el llamado de Dios", afirmó el nuevo sacerdote a AsiaNews.

por Sumon Corraya

Bandarban (AsiaNews) - Muchos católicos de los remotos Chittagong Hill Tracts, una región montañosa del sudeste de Bangladés, creían que nunca llegarían a presenciar un acontecimiento como este. Con este espíritu, cientos de personas se reunieron hoy en Bandarban para asistir a la ordenación sacerdotal de un miembro de su comunidad, un acontecimiento que también marca un hito para la Iglesia en las zonas indígenas y tribales del país.

Más de 500 fieles colmaron la parroquia de Bolipara, en Bandarban, donde Mons. Lawrence Subrato Howlader, CSC, arzobispo metropolitano de Chattogram, presidió la ordenación sacerdotal del diácono Francis Sadhumoni Tripura, de 29 años. Para los católicos locales, la ceremonia representó mucho más que un logro personal: fue un acontecimiento histórico para una región marcada por el aislamiento geográfico, la pobreza y el acceso limitado a las oportunidades educativas.

El P. Francis Tripura es el primer sacerdote nacido en la parroquia de Bolipara y el primero cuya ordenación tuvo lugar en los mismos Chittagong Hill Tracts. Aunque anteriormente habían sido ordenados otros dos sacerdotes de la región, sus ceremonias se celebraron fuera de los distritos montañosos, por lo que esta ocasión reviste un significado especial para la comunidad local de los tripura. "Este es un día de inmensa alegría para nuestra gente", afirmaron al unísono varios fieles que asistieron a la celebración, reflejando el orgullo que comparten con los habitantes de las aldeas dispersas por toda la región montañosa.

En su homilía, Mons. Howlader describió el sacerdocio como un llamado al servicio, que nace de la gracia de Dios y no de la ambición personal. "Francis recibió la primera unción con el bautismo y la segunda con la Confirmación", explicó el prelado. "Hoy recibe una tercera unción, no para sí mismo, sino para cumplir la misión que Dios le ha confiado". El arzobispo recordó al recién ordenado que su vocación está indisolublemente ligada al servicio al prójimo. "Dios llama a algunas personas a esta misión y Francis ha respondido a ese llamado", afirmó. "A partir de hoy, trabajará por el bienestar de los fieles y los ayudará a comprender las enseñanzas de la Sagrada Biblia". Luego lo exhortó a permanecer fiel a las Escrituras, proclamar fielmente el Evangelio y ejercer su ministerio con humildad y respeto hacia las personas confiadas a su cuidado. "Mira el amor que los fieles te han demostrado hoy. Estás llamado a santificar al pueblo de Dios a través de los sacramentos y a servirlo con reverencia", concluyó.

Para el P. Tripura, la ordenación culmina un camino marcado por dificultades, pérdidas y perseverancia. En una entrevista con AsiaNews al finalizar la ceremonia, el nuevo sacerdote recordó que creció en una familia pobre y era el noveno de once hijos. Sus padres nunca le sugirieron que siguiera una vocación religiosa y él mismo no soñaba desde pequeño con convertirse en sacerdote. "Mi ambición era simplemente recibir una educación y construir un futuro", confiesa. Atribuye gran parte de su despertar espiritual al testimonio de la Congregación de Nuestra Señora de las Misiones (RNDM), en cuyo internado vivió durante sus años escolares. "El amor desinteresado, la vida de oración y el servicio de las religiosas tocaron profundamente mi corazón", reconoce. "En mí comenzó a crecer lentamente el deseo de ser sacerdote, pero lo mantuve oculto por miedo y falta de confianza en mí mismo".

Más adelante, las dificultades económicas lo obligaron a abandonar el internado, lo que aparentemente puso fin a sus aspiraciones. Sin embargo, lo que parecía el final se convirtió en el comienzo de un discernimiento más profundo. Un momento decisivo llegó en 2011, cuando participó en una celebración de acción de gracias por la ordenación sacerdotal del P. Gabriel Tripura en la parroquia de Thanchi. "Ver la alegría de la gente y el respeto que sentían por un sacerdote me hizo comprender que un sacerdote es un reflejo vivo de Cristo en la tierra. Ese día -añade el sacerdote- hice una promesa silenciosa: convertirme en un servidor del altar de Dios".

Después de completar la escuela secundaria, el P. Francis acudió al párroco, el P. Sudhir Das, quien lo animó a iniciar su formación sacerdotal. Su camino vocacional lo llevó a los seminarios de Barishal y Daca, aunque no estuvo libre de dificultades. En 2016, un accidente lo obligó a abandonar el seminario, una circunstancia que describe como el capítulo más doloroso de su vida. "Muchos pensaron que era el final de mi vocación", confiesa. "Para mí, en cambio, se convirtió en una invitación a confiar aún más profundamente en Dios".

En los años siguientes mantuvo el contacto con los sacerdotes y siguió rezando para tener la oportunidad de regresar. Finalmente, con el apoyo de los líderes de la Iglesia local, entre ellos el difunto arzobispo Moses Costa, retomó su formación. Le esperaban nuevas pruebas y dificultades familiares, entre ellas la muerte de su padre, la pérdida de un hermano mayor, períodos de incertidumbre fuera del seminario e incluso la destrucción de la casa familiar en un incendio. "A veces -confiesa- parecía que se cerraban todos los caminos. Pero descubrí que lo que a los ojos humanos parece cerrado puede convertirse en una nueva posibilidad en manos de Dios".

La ordenación también tiene un significado que va más allá de la Iglesia para las comunidades indígenas de los Chittagong Hill Tracts. La región, habitada por diversos grupos étnicos, entre ellos el pueblo Tripura, ha sufrido durante mucho tiempo la marginación económica y las dificultades para acceder a la educación. Para los católicos locales, el camino del P. Tripura desde una pobre aldea de montaña hasta el altar representa un signo de esperanza para los numerosos jóvenes que enfrentan obstáculos similares.

Con cerca de 3.300 católicos, la parroquia de Bolipara es una de las comunidades más dinámicas de la zona. La ordenación de su primer sacerdote se considera un punto de inflexión que abre nuevas esperanzas para la evangelización, la pastoral juvenil y el compromiso misionero en una región donde el Evangelio aún puede llegar a muchas comunidades montañosas aisladas.

"Esta historia no trata de mis proyectos", concluye el nuevo sacerdote. "Es la historia del amor, la misericordia y el llamado fiel de Dios".


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