Calcuta (AsiaNews) – El ataque de una turba contra una reunión de cristianos santales en el estado indio de Bengala Occidental ha obligado a suspender antes de tiempo un congreso bíblico anual, dejando a los participantes aterrorizados y suscitando nuevas preocupaciones sobre la seguridad de las comunidades cristianas en este estado del este de la India. Los actos violentos tuvieron lugar el 9 de octubre en el Jalarkhali Divine Center (en la foto), en las instalaciones de la iglesia parroquial de San Luis, en el distrito de Nadia, donde se celebraba el Congreso Bíblico Mega Santali, de cuatro días de duración.
El episodio se inscribe en una larga serie de intimidaciones que comenzó después de que, el pasado mes de marzo, las elecciones para la dirección del gobierno local marcaran también en Calcuta el regreso al poder de los nacionalistas hindúes del BJP, el partido del primer ministro Narendra Modi. Pero cabe recordar también que precisamente Bengala Occidental es uno de los estados en los que se ha llevado a cabo de forma más masiva la controvertida revisión de los censos electorales, que está en el centro de las protestas que tienen lugar estos días en Delhi.
El obispo de Krishnagar, monseñor Nirmol Gomes, describió a AsiaNews la agresión como un ataque premeditado: «Nuestros santales estaban celebrando su retiro anual cuando estas personas llegaron en camiones desde otro lugar, portando palos de madera, porras y otras armas. Atacaron a nuestra gente y causaron daños considerables a la decoración y a las estatuas. Algunos de los nuestros incluso resultaron heridos», afirmó el obispo.
Según un informe sobre el incidente elaborado por el P. Michael Adesar, testigo ocular, unas 200 personas se congregaron frente a la iglesia la noche del 9 de octubre: al parecer, el grupo gritó consignas anticristianas, destrozó pancartas y lanzó piedras contra las instalaciones. El cristal protector que cubría una estatua de la Divina Misericordia habría resultado dañado. Cuando los católicos locales salieron para defender las instalaciones de la iglesia y protestar contra la agresión, fueron atacados con ladrillos y palos de bambú, lo que provocó varios heridos.
El obispo Gomes afirmó que los agresores pronunciaron discursos de odio contra los cristianos y los acusaron de llevar a cabo conversiones religiosas: «Nuestra gente tiene miedo y el incidente ha generado una tensión considerable», afirmó.
La reunión anual había congregado a más de 1 900 participantes: cristianos de lengua santali, catecúmenos y personas interesadas en conocer el cristianismo. El padre Vincent V.C., presidente del comité organizador, había obtenido del juez de distrito el permiso para celebrar el acto y para el uso de altavoces. También se había informado a la comisaría del programa y de la afluencia prevista. Sin embargo, a raíz de los actos violentos, las autoridades civiles intervinieron y ordenaron la suspensión del encuentro, alegando motivos de seguridad y la falta de la autorización administrativa necesaria para una reunión de tal envergadura. La diócesis aconsejó a los organizadores que acataran la orden para proteger a los participantes.
El vicario general, el padre Pradip, y el administrador financiero diocesano, el padre Arul, acudieron a la comisaría local para presentar una denuncia. Al parecer, el agente de guardia se mostró inicialmente reacio a recibir o examinar la denuncia. Posteriormente, un pequeño contingente policial llegó a la entrada de la iglesia y se dirigió al centro de retiro para interrogar a los distintos participantes.
El obispo Gomes denuncia el cambio en el ambiente que rodea a las comunidades cristianas en Bengala Occidental. «Antes había pequeños incidentes esporádicos aquí y allá. Pero ahora la situación es alarmante. Han incitado a la gente y han sembrado sospechas sobre el cristianismo y sobre nuestra comunidad. No podemos quedarnos callados», afirmó. La Iglesia está respondiendo con iniciativas pacíficas, entre las que se incluyen planes para una marcha por la paz, protestas silenciosas y encuentros de oración para expresar su oposición a la violencia y su solidaridad con las personas afectadas.
Herod Mullick —fundador del Bangiya Christiya Pariseba, un foro interconfesional que representa a los cristianos de Bengala Occidental— condenó firmemente el incidente y explicó que los ataques contra los cristianos son cada vez más descarados, mientras que el Gobierno permanece en silencio. También rechazó las acusaciones de que los participantes cristianos hubieran iniciado el enfrentamiento lanzando piedras. «Es completamente falso», afirmó.
Asimismo, un equipo de investigación formado por tres miembros del All India Trinamool Congress (AITC) —partido de la oposición—, encabezado por la diputada Sagarika Ghose, afirmó haber comprobado que los cristianos de diversas partes del estado están sufriendo intimidaciones, ataques y restricciones a sus derechos religiosos y civiles. La delegación visitó instituciones cristianas y centros educativos en Calcuta, en los distritos de North 24 Parganas y Paschim Medinipur, siguiendo instrucciones de la líder del partido, Mamata Banerjee.
Ghose afirmó que se amenaza a los cristianos para que se reconviertan al hinduismo, se les priva del derecho a un entierro digno y se les impide ejercer determinados derechos civiles. También ha mencionado denuncias de actos de vandalismo contra iglesias, intimidaciones a las congregaciones y el uso de música a todo volumen cerca de los lugares de reunión para perturbar el culto cristiano. Todo ello en contextos en los que cristianos e hindúes han convivido tradicionalmente de forma pacífica.
















