Delhi (AsiaNews) – En Aryanagar, un pueblo del distrito de Hisar, en el estado indio de Haryana, un «social panchayat» —una asamblea informal de ancianos sin poderes judiciales oficiales— ha aprobado una resolución contra los matrimonios elegidos libremente por los jóvenes. La decisión, adoptada el 20 de septiembre durante una reunión en la que habrían participado unos 1.000 ancianos, prevé el boicot social a las parejas que elijan personalmente a su pareja, extendiéndolo a sus familias y a cualquiera que les ofrezca apoyo.
La medida se adoptó tras tres matrimonios celebrados recientemente en el pueblo sin el consentimiento de las familias: dos entre personas de castas diferentes y uno dentro de la misma casta. Los ancianos justificaron la medida alegando que querían preservar el tejido social y las costumbres locales, según las cuales los jóvenes del mismo pueblo se considerarían «simbólicamente hermanos y hermanas».
La legitimidad de la decisión ha sido cuestionada por los abogados, que sostienen que interfiere con las libertades individuales amparadas por el artículo 21 de la Constitución india, que garantiza el derecho a la vida y a la libertad personal. También las organizaciones de defensa de los derechos de las mujeres han criticado la resolución, interpretándola como una forma de control patriarcal, sobre todo sobre la autonomía de las jóvenes.
Según informa el Hindustan Times, un vecino, Bhajan Lal, ha contado que los habitantes consideran a las chicas del pueblo como si fueran sus propias hijas y que la nueva práctica de los matrimonios elegidos de forma autónoma iría en contra de las costumbres locales. Los activistas replican que este discurso, basado en la protección y el «honor» colectivo, puede traducirse en un control de las decisiones matrimoniales de los adultos y en presiones sociales, económicas y psicológicas contra quienes no se ajusten a él.
El Gram Panchayat oficial —el órgano de administración local elegido democráticamente— y el sarpanch Ratan Lal se han distanciado de la decisión. Sin embargo, el social panchayat habría constituido un comité propio encargado de sensibilizar puerta a puerta a los habitantes para que apoyen la prohibición.
Las organizaciones de la sociedad civil han solicitado la intervención de las autoridades estatales y de la policía, advirtiendo del riesgo de que conflictos de este tipo puedan degenerar en acoso o actos de violencia relacionados con el «honor». El superintendente de policía de Hisar, Siddhant Jain, ha declarado que estudiará el asunto y que la policía garantizará la seguridad de las parejas afectadas.
Los estudios sociológicos realizados en Hisar muestran que el verdadero quid de la cuestión es el desequilibrio demográfico creado por la preferencia por los hijos varones, que se perpetúa incluso a través de prácticas médicas ilegales como el aborto selectivo. El deseo de garantizar una descendencia masculina se deriva de las leyes tradicionales de linaje y de cuestiones relacionadas con la herencia de la tierra. Cuando un déficit demográfico provoca una grave escasez de esposas, la respuesta de los consejos patriarcales locales suele ser imponer uniones concertadas y rigurosamente controladas para proteger el capital agrario y social local.


















