El gobierno de Colombo estaría entablando acuerdos militares secretos con varios países extranjeros. El objetivo sería proteger al país de la amenaza del terrorismo internacional, luego de las masacres de Pascua.
Las masacres han abierto una herida profunda en el país y aumentaron las sospechas en relación con los musulmanes. Estos últimos se sienten en culpa hacia los cristianos. La comunidad islámica debe asumirse sus propias responsabilidades, “de otro modo la pacificación no habrá servido”. El extremismo no se financia solo, “por lo tanto se necesitará tiempo para derrotarlo”.
Todo el país se detuvo en recuerdo de los 257 muertos. A parientes y amigos les cuesta superar el dolor por la pérdida de sus seres queridos. La señora Mary Selvamathy perdió al marido y a dos hijos. Gloria, de 17 años: “Mi padre estaba lleno de sangre, pedimos ayuda, pero la gente estaba ocupada en hacer videos y fotos”.
Habla el grupo All Ceylon Jamiyyathul Ulama. Para el líder Moulavi Farood Farook, los terroristas del 21 de abril “ no tienen ni religión ni fe”; por esto sus cuerpos no fueron cremados en el cementerio islámico. De parte de los líderes cristianos pedidos por la paz y por la no violencia.
Los operadores televisivos que invaden las casas y la privacidad de los sobrevivientes “deben ser educados a la ética de la información”. Un comentario publicado en facebook desencadenó nuevas violencias contra los musulmanes en Chilaw. Los sobrevivientes deben ser apoyados en el largo período por grupos de especialistas. Ocuparse también de los primeros socorredores, sacerdotes y religiosas comprendidas.
El Card. Ranjith presidió la celebración en la iglesia de san Sebastián, una de aquellas afectadas por lo terroristas. “No los odiamos- dijo el prelado- pero responderán de sus gestos delante del tribunal de Dios”. Algunos sobrevivientes hablan con AsiaNews: “No logramos olvidar el estallido de las bombas ni los gritos de quienes estaban muriendo”.
El obispo metodista de Colombo invita a los líderes políticos del país a dejar de lado las divergencias étnicas y religiosas para ayudar a la población a repartir después de los atentados de Pascua. Fundamental la reapertura de las escuelas: “Sin lecciones, ¿cómo pueden nuestros hijos afrontar los exámenes?”.
Entre medidas de seguridad y trabajos de reconstrucción, personas de diversos credos hacen la cola para honrar al santo. El recuerdo de los asesinados en la masacre y la esperanza que “ellos estén en los brazos de Dios”. La ira hacia el gobierno: “No nos garantiza la seguridad”.
El arzobispo de Colombo refiere que recibió “informaciones atendibles de fuentes extranjeras” sobre el peligro de violencias. El lunes próximo reinician las escuelas: en todo el país hay más de 10 mil, el gobierno puso un agente de guardia en cada una.
El arzobispo convoca a una conferencia de prensa para denunciar la ineficiencia de las autoridades. Las escuelas “deben permanecer cerradas hasta que alumnos y docentes puedan estar a salvo”. Peligro para las reuniones de la fiesta de Vesak. La Comisión de investigación arriesga hacer un agujero en el agua como aquellas que la han precedido.
Los líderes católicos y protestantes han emitido la prohibición de celebrar dentro de las iglesias. Semejante medida no había sido aplicada ni siquiera durante la guerra civil. Las mujeres musulmanas no pueden llevar el velo, por razones de seguridad.
Los dos pequeños habían ido a misa con sus amiguitos para celebrar el día festivo en la iglesia de San Sebastián, azotada por el atentado terrorista en Pascua. Las comunidades islámica y católica de Negombo tienen fuertes lazos de amistad. El temor de una división entre múltiples etnias y credos, que podría hacer involucionar al país, retornando a la guerra civil. En nombre de la seguridad, las mujeres islámicas no debieran vestir el burka. Sheikh Abdul Rahman, asistente social, es colaborador de Cáritas Colombo.