Los tibetanos, encerrados en campos de reeducación, como los uigures (I)
En el Tíbet, capacitan y adoctrinan a los pastores y agricultores “excedentarios” en centros similares a los campos de concentración de Xinjiang. Se trata de un mecanismo de control social: las autoridades chinas usan la lucha contra la pobreza para combatir el “separatismo” y suprimir la religión budista. Los trabajadores tibetanos incluso son “transferidos” a otras provincias.








