Manila, el catecismo en las calles de Manuben
Desde hace trece años un laico franciscano junto con otros jóvenes y adultos recorre con un carro los suburbios más pobres de la metrópoli para llevar la luz de la fe. "Cuando era niño, yo era como ellos, con una familia deshecha. Yo también era drogadicto, pero Dios me cambió gracias a la ayuda de un catequista". Llevan consigo una imagen de la Virgen a la que llaman Nuestra Señora de las Periferias.









