Alepo (AsiaNews) – "Recibo esta distinción no como una meta alcanzada, sino como un estímulo para continuar mi misión junto a quienes sufren y necesitan nuestra presencia y nuestra solidaridad". Con estas palabras, la hermana Arcangela Orsetti agradeció la distinción que le otorgó el 18 de octubre el embajador de Italia en Siria, Stefano Ravagnan, por sus 56 años de servicio en el país. La ceremonia tuvo lugar en el hospital Saint-Louis de Alepo, donde la religiosa sigue atendiendo a los enfermos.
Para la hna. Arcangela, el homenaje ha sido una oportunidad para recordar a las personas que ha conocido a lo largo de una vida dedicada a los que sufren, en una ciudad y un país devastados por años de guerra. "Dedico esta distinción a los enfermos y a todos los pobres a los que he tenido la gracia de acompañar", afirmó. "Pienso en ellos y renuevo mi compromiso de continuar mi misión, con confianza y durante todo el tiempo que el Señor quiera, procurando sembrar valor y esperanza".
La religiosa expresó asimismo su agradecimiento a Italia, a los benefactores y a las diversas entidades que apoyaron su labor, especialmente durante la guerra: "Gracias a su generosidad y a su ayuda económica, pudimos resistir, aliviar el sufrimiento y seguir haciendo el bien en medio de las pruebas".
Fundado en 1905 y gestionado por las Hermanas de San José de la Aparición, el Saint-Louis es uno de los hospitales católicos históricos de Siria. Desde sus comienzos ha atendido a toda la población de Alepo, sin limitarse a una comunidad religiosa. Siguió funcionando durante los años de la guerra civil, a pesar de la crisis económica que golpeó al sistema sanitario sirio debido a los enfrentamientos y las sanciones internacionales.
La congregación de la hermana Arcangela fue fundada por santa Emilia de Vialar en 1832, en Gaillac, Francia. Las religiosas llegaron a Siria en 1856, invitadas por los franciscanos para ocuparse de la educación de las jóvenes.
Cuando comenzó la guerra civil, en 2011, la hermana Arcangela empezó a recoger casquillos y fragmentos de proyectiles de mortero que caían en el jardín y la terraza del hospital y los transformaba en adornos, rosarios y símbolos de paz. Sus compañeros también comenzaron a llevarle restos de municiones que encontraban de camino al trabajo. Algunos de esos objetos se reutilizaban para fabricar candelabros, en una época en la que el hospital también tuvo que lidiar con prolongados cortes de electricidad.
En aquel momento el Saint-Louis también atendía a las personas que no podían pagar los gastos médicos. A los bombardeos se sumaron las dificultades económicas, que también afectaron al personal sanitario e hicieron cada vez más difícil seguir atendiendo a los enfermos.
En los últimos años, el Saint-Louis ha colaborado con otras instituciones católicas para mantener sus servicios al alcance de los más pobres. Desde 2017, el proyecto "Hospitales abiertos", impulsado por el entonces nuncio apostólico en Siria, el cardenal Mario Zenari, e implementado con el apoyo de varios donantes y de la Fundación AVSI, ha contribuido a financiar tres hospitales católicos del país, entre ellos el Saint-Louis, para que pudieran atender gratuitamente a los pacientes más necesitados.
Durante la ceremonia, la religiosa expresó su agradecimiento a Dios: "Recibo esta distinción con humildad, sabiendo que le corresponde sobre todo a Aquel que es el Autor de la Vida. Él me ha dado salud y fuerzas a lo largo de todo este camino al servicio del pueblo de Alepo, al que estoy profundamente unida".
La hna. Arcangela mira al futuro de Siria con esperanza: "Que Dios bendiga a Italia y a Siria, que se ha convertido en mi segunda patria, a todos los que trabajan con nosotros y a todas las personas de buena voluntad que, con su generosidad, contribuyen a hacer crecer la paz, la fraternidad y la esperanza".












.jpg&w=3840&q=75)






