Yakarta (AsiaNews) - De los 7,2 millones de desempleados que hay en Indonesia, alrededor de un millón son graduados universitarios. Esta cifra, publicada recientemente por la agencia nacional de estadística, pone de manifiesto un fenómeno que ya se observa en otros países de Asia, sobre todo en la India. La economía crece y sigue generando empleo, pero al mismo tiempo los puestos de trabajo cualificados y bien remunerados son cada vez más escasos.
Según el Banco Mundial, la tasa de subempleo (el porcentaje de personas que trabajan menos horas de las que desearían) ha aumentado continuamente desde 2022 y en este momento alcanza el 32,7%. La mayoría de los puestos en los que se concentra la contratación son de baja productividad, como los de la agricultura, la restauración y la hostelería, mientras que los empleos que requieren mayor cualificación se han mantenido estancados o han disminuido. En el primer semestre del año se contabilizaron 32.389 despidos, según el Ministerio de Trabajo. Solo en la provincia de Java Occidental se registraron 6.727, casi el 21% del total.
También ha disminuido la proporción de trabajadores con ingresos propios de la clase media, que pasó del 14,5% en 2018 al 7,1% en 2025. Según el Banco Mundial, los puestos de trabajo que se crean no son lo suficientemente productivos ni están lo suficientemente bien remunerados como para sostener la movilidad social y la expansión de la clase media.
A esto se suma la elevada proporción de trabajadores empleados en el sector informal. Según datos de la agencia nacional de estadística, en febrero de 2026 había 87,74 millones de personas empleadas en el sector informal, frente a 59,93 millones de trabajadores del sector formal.
Para hacer frente a estos desafíos económicos internos, el Ministerio de Protección de los Trabajadores Migrantes ha firmado una serie de acuerdos con países de Europa y Asia para enviar trabajadores al exterior. El objetivo es buscar nuevos mercados laborales, pese a que la desaceleración económica causada por los conflictos está teniendo repercusiones en diversas regiones. "Para 2026 estamos seleccionando países con condiciones geopolíticas favorables. Nuestros objetivos incluyen Taiwán, Hong Kong, Corea del Sur, Japón y Malasia, así como Turquía y Europa", anunció el ministro Mukhtarudin hace unos días en el Parlamento. El gobierno se ha fijado el objetivo de colocar a 350.000 trabajadores migrantes antes de fin de año. En septiembre se habían registrado 260.000 colocaciones, por lo que quedan 90.000 para los próximos meses.
Entre quienes emigran por motivos laborales hay, en realidad, muchos graduados universitarios. Para Bob Azam, responsable de empleo de la Asociación de Empresarios Indonesios (Apindo), consultado por Nikkei Asia, una de las razones del elevado desempleo entre los graduados es el tipo de inversiones que han llegado al país en los últimos años. Una parte considerable del capital se ha concentrado en actividades intensivas en capital, como la minería, y no en sectores tecnológicos que puedan absorber a un mayor número de trabajadores cualificados.
A esto se suma la incertidumbre sobre las políticas económicas propuestas por el presidente Prabowo Subianto. Azam citó una encuesta de Apindo según la cual el 45% de las empresas consultadas no planea expandirse en los próximos cinco años, mientras que el 61% ha renunciado a hacer nuevas inversiones. El 43% señaló entre sus preocupaciones la incertidumbre regulatoria y el aumento del salario mínimo obligatorio, que se considera demasiado elevado para los actuales niveles de productividad. Hasta ahora, Prabowo ha intentado promover el empleo mediante grandes obras públicas, pero estas son temporales y a menudo no contemplan contratos estables a largo plazo.


















