Yakarta (AsiaNews) - Un violento terremoto de magnitud 7.7 sacudió en las primeras horas de hoy, sábado 15 de agosto, la provincia de Nusa Tenggara Oriental (NTT), en la isla indonesia de Flores, causando víctimas mortales, derrumbes y una alerta inmediata de tsunami. Las autoridades pidieron a los habitantes de las zonas costeras afectadas que evacuaran, aunque, varias horas después, todavía no se han registrado daños causados por el tsunami.
El sismo se registró a las 4:58 de la madrugada, hora local, con epicentro a unos 30 kilómetros al noreste de Mbay, en la regencia de Nagekeo, a una profundidad de 15 kilómetros. Según los primeros informes, el número de víctimas mortales ascendía a 38, aunque los datos todavía se están verificando y podrían aumentar a medida que avanzan las operaciones de rescate y se recopila nueva información.
El gobernador de Nusa Tenggara Oriental, Emanuel Melkiades Laka Lena, había informado inicialmente que había 33 víctimas mortales: tres en la regencia de Sikka, uno en Ende, 14 en Manggarai, 14 en Manggarai Oriental y uno en Manggarai Occidental. Posteriormente, otros informes elevaron la cifra provisional a 38 víctimas. En Maumere también habría colapsado parte del puerto de Lorens Say. La isla de Flores es una región indonesia donde la mayoría de la población es católica, y una de las víctimas confirmadas es un joven seminarista de la diócesis de Labuan Bajo, que estudiaba en el seminario mayor de Ritapiret, cuyo edificio sufrió graves daños.
El terremoto recordó el devastador sismo que golpeó Flores el 12 de diciembre de 1992. Un temblor de magnitud 7,8 frente a la isla provocó un tsunami con olas de hasta 26 metros de altura. Murieron o desaparecieron cerca de 2500 personas, entre ellas unas 1490 en Maumere y 700 en la isla de Babi. Más de 500 personas resultaron heridas y 90.000 se vieron obligadas a abandonar sus hogares.
La tragedia de 1992 también puso de manifiesto la limitada capacidad de Indonesia para investigar y vigilar los tsunamis. Sin embargo, después del devastador terremoto y tsunami en el océano Índico de 2004, el país reforzó considerablemente la investigación científica y los sistemas de preparación y prevención. Flores afronta ahora una nueva emergencia mientras los equipos de rescate y las autoridades locales continúan evaluando los daños y buscando a posibles desaparecidos.


















