Yakarta (AsiaNews) - Una Iglesia cada vez más sinodal, misionera y capaz de tender puentes en una sociedad marcada por divisiones, conflictos y profundas transformaciones. Esta es la perspectiva que surgió en la XII Asamblea Plenaria de la Federación de Conferencias Episcopales de Asia, a partir de los informes que se presentaron al término del trabajo en las 20 mesas de diálogo en las que cerca de 150 participantes —cardenales, obispos, pero también sacerdotes, religiosos y laicos de todo el continente— han reflexionado en estos días con la metodología de la “conversación en el Espíritu”, articulada en pequeños grupos con personas portadoras de diferentes experiencias, que se está convirtiendo en el modelo del estilo sinodal de la Iglesia católica en todo el mundo.
Con este proceso de discernimiento comunitario, basado en la oración y la escucha recíproca, se busca responder en Yakarta una pregunta central: cómo puede responder la Iglesia a los rápidos cambios geopolíticos, sociales y culturales de Asia y qué conversiones son necesarias para que las Iglesias locales sean más misioneras y auténticamente sinodales.
Algunos de los principales desafíos que se han identificado son las guerras, la polarización política, los extremismos religiosos, el nacionalismo agresivo, las migraciones forzadas, la degradación del medio ambiente, la creciente desigualdad económica y el rápido desarrollo de la inteligencia artificial y de la comunicación digital. A estos se suman la crisis de la familia, la pérdida de confianza en las instituciones, la difusión de la desinformación a través de las redes sociales y la búsqueda de sentido por parte de las nuevas generaciones.
Los delegados subrayaron que estos desafíos representan también una oportunidad para renovar la misión evangelizadora de la Iglesia. En particular, señalaron que las migraciones no constituyen solo una emergencia humanitaria, sino también una oportunidad para dar testimonio de la fe, ya que los migrantes llevan el Evangelio más allá de las fronteras e invitan a las comunidades cristianas a acoger, acompañar y fortalecer la comunión. Del mismo modo, la inteligencia artificial y las plataformas digitales se consideran nuevos espacios para la evangelización, sobre todo en relación con los jóvenes.
Gran atención se ha dedicado al papel de las instituciones católicas —escuelas, universidades, hospitales, obras caritativas y servicios sociales—, que se consideran instrumentos privilegiados para construir puentes a través del servicio a personas de todas las religiones y culturas, especialmente en los países donde los católicos son minoría.
Los participantes también señalaron que la misión de la Iglesia debe comenzar por una renovación interna, promoviendo una mayor participación de los laicos, las mujeres, los jóvenes, los migrantes, los pueblos indígenas y los grupos marginados, en la convicción de que la corresponsabilidad es uno de los pilares fundamentales de la sinodalidad. Por último, reiteraron la necesidad de una formación sacerdotal orientada al acompañamiento, el diálogo y el discernimiento.
La colaboración con las organizaciones católicas alemanas
Un momento importante de la Asamblea fue el diálogo con las tres principales organizaciones católicas alemanas que apoyan la misión y la cooperación para el desarrollo —Misereor, Missio Aachen y Missio München— cuyo aporte, constituye una ayuda fundamental para el camino de las Iglesias en Asia.
El P. Andreas Frick, director general de Misereor, afirmó que la Iglesia debe ser una voz profética junto a los pobres, los migrantes y las víctimas de la crisis climática. Destacó que la justicia ambiental está estrechamente relacionada con la lucha contra la pobreza y la desigualdad. Según Frick, construir "puentes" significa crear relaciones basadas en la confianza, la solidaridad y el compromiso a largo plazo. Karina Struck, de Missio Aachen, señaló que la cooperación internacional es más eficaz cuando las Iglesias locales definen sus propias prioridades pastorales. Recordó el papel de la oficina regional de Bangkok para favorecer la toma de decisiones compartidas y una gestión más participativa de los proyectos. Por su parte, Branka Begic, responsable para Asia de Missio München, afirmó que una auténtica colaboración no se basa solo en el apoyo económico, sino sobre todo en las relaciones personales, la escucha recíproca y el respeto. Cada Iglesia local, observó, ofrece experiencias y dones que enriquecen a toda la Iglesia universal, superando la lógica de una simple relación entre donantes y beneficiarios.
Con la mirada puesta en la JMJ de Seúl 2027
En la Asamblea Plenaria de la FABC también se hizo un balance del camino hacia la Jornada Mundial de la Juventud que tendrá lugar el próximo año en Seúl, un acontecimiento muy esperado por todas las Iglesias de Asia. El comité organizador de la Iglesia coreana aseguró a los obispos y delegados reunidos en Yakarta que los preparativos no se limitan a los aspectos logísticos, sino que también buscan garantizar a los jóvenes peregrinos una experiencia segura, acogedora y espiritualmente significativa.
El obispo auxiliar de Seúl, Mons. Paul Kyung Sang Lee, coordinador general de la JMJ, recordó que la Iglesia coreana ha crecido atravesando persecuciones, guerras y un largo camino hacia la paz y la democracia. Por eso, explicó, a través de este gran encuentro, desea ofrecer a los jóvenes de todo el mundo la oportunidad de descubrir que la esperanza puede nacer de las heridas de la historia y que la fe sigue floreciendo incluso en medio de las dificultades.
La JMJ se celebrará del 3 al 8 de agosto de 2027, precedida por las tradicionales Jornadas Diocesanas (29 de julio-2 de agosto). Los organizadores presentaron el sistema de inscripción, el funcionamiento de los transportes públicos que prestarán servicio a los peregrinos, la atención médica que ofrecerán ocho hospitales católicos, los servicios de emergencia, el apoyo del Gobierno surcoreano para la expedición de visados y las iniciativas medioambientales para reducir el uso de plásticos.
En el debate también se plantearon preguntas sobre diversos aspectos prácticos y logísticos que los organizadores aseguraron haber tenido ya en cuenta. Hasta el momento se espera la participación de unos 500.000 peregrinos procedentes de todo el mundo, y Mons. Lee invitó a las Iglesias asiáticas a comenzar desde ahora la preparación de sus jóvenes para la cita de Seúl.


















