Hanoi (AsiaNews) - "Nunca crucé la frontera" comunicó recientemente a su familia Hiep Tran, activista con ciudadanía australiana, desde su lugar de detención en Vietnam, cuando logró hacerles llegar un mensaje a través del consulado australiano hace pocos días. Tran había desaparecido el 18 de septiembre en Camboya, donde se encontraba junto con otros dos activistas de origen vietnamita. Las autoridades de Hanoi anunciaron su arresto diez días después y confirmaron que también habían detenido a Nguyễn Đức Thuận, ciudadano noruego, y a Thái Công Trường Sơn. Los tres están acusados de haber entrado ilegalmente en el país para llevar a cabo actividades terroristas y de sabotaje.
Tran es miembro de Việt Tân, una organización política de la diáspora vietnamita que Hanoi considera terrorista. Los funcionarios consulares australianos solo pudieron reunirse con él el 15 de octubre, casi un mes después de su desaparición. Su esposa, Chloe Dang, informó que su marido se encuentra en un estado psicológico frágil, vive con miedo y tiene problemas de presión arterial. Según la familia, las autoridades vietnamitas todavía no han proporcionado información suficiente sobre los cargos que se le imputan.
La represión transnacional
El caso de Hiep Tran es solo el ejemplo más reciente de represión transnacional, las prácticas mediante las cuales los Estados intentan silenciar a opositores y críticos incluso cuando se encuentran fuera de sus fronteras. En el sudeste asiático, estas prácticas suelen involucrar a los gobiernos autoritarios de Camboya, Laos y Vietnam, y en ocasiones también al de Tailandia. Según Phil Robertson, director de Asia Human Rights and Labour Advocates, Hanoi "tiene la capacidad y la voluntad política de secuestrar personas en el extranjero. Lo único que necesita es un socio dispuesto a colaborar".
No es un caso aislado. Robertson recordó en una entrevista reciente con The Vietnamese Magazine el caso de Đường Văn Thái, un bloguero crítico del gobierno que desapareció en Tailandia en abril de 2023 y posteriormente reapareció bajo custodia vietnamita. En 2024 fue condenado a 12 años de prisión por propaganda contra el Estado. Otro caso es el de Y Quỳnh B’Đăp, activista de la minoría Ê Đê y cofundador del grupo "Montagnards Stand for Justice". Después de obtener el estatus de refugiado de la Agencia de la ONU para los Refugiados vivió en Tailandia desde 2018 hasta que fue extraditado a Vietnam en noviembre de 2025, pese a las protestas de las organizaciones de derechos humanos, que alertaron sobre el riesgo de torturas y malos tratos.
La censura en internet y las condenas por disentir
En Vietnam, una parte importante de la disidencia se expresa a través de blogs, videos y perfiles en redes sociales que se utilizan para denunciar la corrupción, los abusos de las autoridades, las expropiaciones de tierras y las restricciones a la libertad religiosa.Al mismo tiempo, estos internet está sometido a una estrecha vigilancia estatal.
En el informe Freedom on the Net 2025, Freedom House asigna a Vietnam 22 puntos sobre 100 en materia de libertad en internet. Un decreto promulgado en noviembre de 2024 obliga a las plataformas a detectar y eliminar contenidos ilegales, verificar la identidad de los usuarios y conservar y entregar datos a las autoridades, sin ofrecer suficientes garantías frente a posibles abusos. En mayo de 2025, el Ministerio de Información y Comunicaciones bloqueó Telegram, a la que acusó de difundir contenidos contrarios al gobierno.
El Código Penal también contiene instrumentos para perseguir a quienes critican a las autoridades del Partido Comunista de Vietnam. El artículo 331, por ejemplo, castiga el ejercicio de las libertades individuales cuando las autoridades consideran que perjudica los intereses del Estado. Human Rights Watch advierte que esta formulación es ambigua y susceptible de aplicaciones arbitrarias. En un informe de abril de 2025, la organización contabilizó al menos 124 personas condenadas a prisión en virtud del artículo 331 entre 2018 y febrero de 2025.
En octubre del año pasado también fueron acusados en virtud de la misma norma los activistas por los derechos sobre la tierra Võ Thị Phụng y Nguyễn Văn Tống, detenidos por oponerse a la construcción de un parque industrial en terrenos confiscados por las autoridades locales.
Otro caso emblemático es el de Hoàng Thị Hồng Thái, comentarista política que durante años publicó en las redes sociales reflexiones sobre la situación política y social del país, hasta alcanzar los 118.000 seguidores. En abril de 2025, después de ser interrogada por la policía a raíz de sus publicaciones, la bloguera escribió que se había visto obligada a elegir entre seguir expresando sus opiniones y cuidar de su hijo autista. Pocos días después volvió a publicar. El 7 de enero de este año fue arrestada y el 29 de julio condenada a seis años de prisión por propaganda contra el Estado.
Según Human Rights Watch, Vietnam tiene más de 160 presos políticos. Ayer, con motivo de la visita a Copenhague de Tô Lâm, presidente de Vietnam y secretario general del Partido Comunista, la organización hizo un llamamiento a la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, a denunciar el recrudecimiento de la represión durante la última década. Según Robertson, durante este período "se ha desvanecido el consenso internacional sobre la necesidad de presionar a Vietnam", porque la comunidad internacional "está tan interesada en comerciar con Vietnam que ignora las violaciones de los derechos humanos".
Los trabajadores vietnamitas siguen sin sindicatos independientes
Hace tres días, Hanoi firmó un acuerdo de libre comercio con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), integrada por Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein. Los países de la Unión Europea también podrían negociar nuevos acuerdos próximamente, después del que entró en vigor en 2020. Según Robertson, el hecho de que Nguyễn Đức Thuận tenga ciudadanía noruega podría haber contribuido a facilitar el acceso de los representantes consulares antes de la firma del nuevo acuerdo, lo que demuestra que las negociaciones comerciales pueden utilizarse como instrumento de presión sobre el gobierno vietnamita.
Sin embargo, hasta ahora los países europeos se han limitado a tomar nota de las promesas de Hanoi, sin verificar el cumplimiento de los compromisos asumidos, especialmente tras la firma del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Vietnam, que incluye obligaciones en materia de derechos laborales, como la libertad de asociación y el reconocimiento efectivo de la negociación colectiva.
Un informe publicado hoy, 21 de octubre, señala que en Vietnam no existen sindicatos verdaderamente independientes, porque el Partido sigue impidiendo que los trabajadores se organicen libremente fuera de las estructuras controladas por el Estado. Según Human Rights Watch, las reformas anunciadas por Hanoi no han establecido mecanismos efectivos para que los trabajadores puedan crear y gestionar organizaciones autónomas.
Hanoi también ha detenido a personas que intentaron hacer valer esos acuerdos para exigir el respeto de los derechos laborales. En 2019, el periodista Phạm Chí Dũng fue arrestado por escribir a los eurodiputados para pedirles que aplazaran la ratificación del acuerdo de libre comercio entre la UE y Vietnam hasta que se registraran avances en materia de derechos humanos. En 2021 fueron detenidos los activistas por los derechos laborales Mai Phan Loi y Đặng Đình Bách, que habían intentado incorporarse al grupo consultivo previsto en el acuerdo para supervisar su aplicación con la participación de la sociedad civil. En abril de 2024, la policía arrestó a Nguyễn Văn Bình y Vũ Minh Tiến, funcionarios que habían promovido reformas más profundas para garantizar la libertad sindical.
Pese a estas críticas, en enero de este año Bruselas y Hanoi elevaron sus relaciones al nivel de asociación estratégica integral. La UE busca estrechar la cooperación con Vietnam para garantizar el acceso al tungsteno, las tierras raras y otros minerales estratégicos, y reducir así su dependencia de China. En este contexto se inscribe la visita del presidente vietnamita, Tô Lâm, a Europa.



















