Castel Gandolfo (AsiaNews) – "Que cesen los reiterados actos de violencia contra la población civil palestina en Cisjordania", pidió hoy claramente el papa León, ante situaciones cada vez más injustas como las que están provocando los colonos israelíes en la localidad de Taybeh, después de rezar el Ángelus con los fieles y peregrinos reunidos en la plaza de Castel Gandolfo. "Pido con urgencia a la comunidad internacional que vele por el avance de la solución de dos Estados, en pro de una paz justa y duradera", añadió el Pontífice, en referencia a Israel y Palestina.
Antes de la oración, el Papa había comentado el pasaje evangélico de la mujer cananea que insiste ante Jesús para que cure a su hija (Mt 15,21-28), y se detuvo en la figura de esta mujer extranjera que, aunque nunca se había encontrado con Jesús, lo sigue "como una discípula que ya tiene un vínculo con Él". "Probablemente nunca se habían encontrado –observó el Pontífice–, pero misteriosamente la fe ya había surgido en ella". Por eso Jesús mismo, después de haberse resistido inicialmente a sus peticiones, "cumple su misión dejándose conmover por lo que ve y lo que oye".
"También hoy –comentó León XIV– la Iglesia puede dejarse sorprender por la obra de Dios y comunicar la paz de Cristo más allá de las fronteras ya trazadas. Su misión es anticipada por la gracia divina, que actúa en lo más recóndito de las conciencias, de modo que en cada encuentro, incluso en aquellos que trastocan nuestros planes, hay que aguzar el oído, abrir los ojos y el corazón a lo que Dios quiere decirnos".
A partir del ejemplo de la mujer cananea, el Papa invitó a todos a aprender la humildad y la determinación: "Aprendamos que la mesa de Dios está preparada para todos y que a nadie le corresponden las migajas –añadió–, porque cada uno tiene su propio lugar junto al Padre. A la luz de esta fe, resultan insoportables las desigualdades, las discriminaciones y las barreras que pisotean la dignidad de tantos hijos e hijas de Dios".
Por último, en sus saludos a los peregrinos, dedicó un pensamiento especial a los Juegos del Mediterráneo, que en los próximos días reunirán en Taranto a atletas de países de Europa, África y Asia que se encuentran en torno a este gran mar. "Deseo –concluyó– que este evento deportivo sea un presagio de paz y fraternidad entre los pueblos de esta región y del mundo entero".


















