Ciudad del Vaticano (AsiaNews). En la audiencia de hoy, en la plaza de San Pedro, León XIV comenzó a comentar, durante la catequesis, la constitución pastoral Gaudium et spes, documento conciliar sobre la "relación de la Iglesia con el mundo actual", promulgado el 7 de diciembre de 1965. El texto presenta como "constitutivo" el carácter "pastoral" de la Iglesia. Ante unos 20.000 fieles, el Pontífice recordó que Cristo ha llamado a la Iglesia a "caminar con la humanidad".
El Papa —que volvió a presidir la audiencia desde el atrio de la basílica de San Pedro después de las calurosas semanas de agosto— recordó la preocupación que ya manifestaba Juan XXIII en el discurso inaugural del Concilio Vaticano II, cuando hizo referencia al "nuevo orden de cosas" al que se enfrentaba la humanidad e invitó a reconocer los "misteriosos planes de la Divina Providencia", que "con sabiduría dispone todo, incluso las adversidades humanas, para el bien de la Iglesia".
La Iglesia, llamada a "compartir con la humanidad"
Por eso, el "compartir con la humanidad" de la Iglesia aparece ya al comienzo del extenso documento conciliar, y se hace especial referencia al vínculo con "todos los que sufren". Este compartir requiere abandonar la "pasividad y la indiferencia" ante los rápidos cambios, señaló Prevost. "No es posible permanecer como espectadores desinteresados; por el contrario, es necesario escuchar con el corazón, dejarse interpelar, involucrarse".
"Con Cristo y sostenidos por la fuerza de su Espíritu, los creyentes están llamados a hacerse cargo de las dificultades de sus hermanos, sobre todo de aquellos que están oprimidos por la injusticia, la discriminación y la violencia", afirmó el Pontífice esta mañana. "En efecto, solo compartiendo y comprometiéndose es posible encontrar respuestas adecuadas".
León XIV recordó que la cercanía a las hermanas y hermanos que atraviesan dificultades no es "una disposición simplemente moral". En efecto, como afirmó el papa Francisco en Evangelii gaudium (2013), "la opción por los pobres es una categoría teológica antes que cultural, sociológica, política o filosófica. [...] Estamos llamados a descubrir a Cristo en ellos".
A continuación, el Pontífice explicó que "la entrega cristiana nos compromete a asumir la realidad y también a desenmascarar las contradicciones que caracterizan la vida personal y social del mundo contemporáneo: por ejemplo, un progreso científico y tecnológico, que ofrece siempre nuevas posibilidades, pero solo a algunos". O bien, "una conciencia compartida de que está en juego el futuro del planeta y al mismo tiempo la incapacidad de renunciar al consumo egoísta y a la ilusión de que la guerra es una vía eficaz para construir la paz".
"En una época marcada por profundos cambios [...], la Iglesia está llamada a servir al ser humano, escuchando y acogiendo los interrogantes más profundos de su corazón y los anhelos que lo habitan", concluyó. "Que la alegría y la esperanza [...] sean los rasgos distintivos de una Iglesia que anuncia y da testimonio del Evangelio, acercándose a las mujeres y a los hombres de nuestro tiempo".
Ayer comenzó el "Tiempo de la Creación"
Ayer, Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, el papa León XIV presidió por la tarde la Misa por la Custodia de la Creación, en el Jardín de la Madonnina del Borgo Laudato si’, en Castel Gandolfo. Desde el entorno verde de los jardines, el Papa dio así inicio al "Tiempo de la Creación", que concluirá el 4 de octubre de 2026. Concelebraron el cardenal Fabio Baggio, director general del Centro de Alta Formación Laudato si’, y el padre Manuel Dorantes, director ejecutivo.
En la homilía, el Pontífice recomendó un "ejercicio contemplativo" ante la creación, que "favorece el encuentro con el Señor y constituye un primer paso hacia una 'auténtica conversión ecológica, donde los efectos de nuestro encuentro con Jesucristo se hacen evidentes en nuestra relación con el mundo que nos rodea'". De ello se deriva una "responsabilidad personal y colectiva en el cuidado de la armonía original". "No es aún demasiado tarde, y el Tiempo de la Creación nos llama a una profunda conversión", concluyó.

















