Milán (AsiaNews) - China y el Vaticano enviaron hoy la noticia de una nueva ordenación episcopal en el marco del Acuerdo de 2018 entre Beijing y la Santa Sede. Mons. Ignazio Ding Zuyao fue consagrado obispo de la diócesis de Haimen, de larga historia, en la provincia de Jiangsu. La ceremonia se celebró en la iglesia de Nantong, ciudad a la que se trasladó la catedral en los años ochenta, y fue presidida personalmente por Mons. Giuseppe Shen Bin, obispo de Shanghái y presidente del Consejo de Obispos de China, un organismo colegiado no reconocido oficialmente por la Santa Sede. La presencia de Mons. Shen Bin no es casual: la persona que el Partido eligió como referente de la Iglesia en China —trasladándolo unilateralmente a la sede de Shanghái en la conocida ruptura de 2023, posteriormente subsanada por el papa Francisco— es originaria de Jiangsu y fue obispo de Haimen entre 2010 y 2023. Por tanto, el nuevo obispo es su sucesor.
Los obispos consagrantes, junto con Mons. Shen Bin, fueron Mons. Wang Renlei, obispo de Xuzhou; Mons. Xu Honggen, obispo de Suzhou; Mons. Lu Xinping, obispo de Nankín, y Mons. Wu Jianlin, obispo auxiliar de Shanghái. Como es habitual, durante la ceremonia el secretario general, P. Yang Yu, leyó el documento de aprobación del Consejo de Obispos de China —en lugar de la bula pontificia que se lee en todas las demás diócesis del mundo (ndr.)—. Fuentes oficiales chinas informaron que en la liturgia "participaron en total 400 personas: sacerdotes, religiosas y fieles".
La Asociación Patriótica informa que Mons. Ding Zuyao fue elegido el 14 de mayo pasado, mientras que el comunicado de la Santa Sede especifica que el papa León XIV, "habiendo aprobado su candidatura en el marco del Acuerdo Provisional entre la Santa Sede y la República Popular China", lo nombró obispo de Haimen el 24 de agosto. Se convierte así en el noveno obispo chino nombrado por Prevost desde el inicio de su pontificado y el decimonoveno desde la primera firma del Acuerdo en 2018.
Obispos nacidos en los años ochenta
Sin embargo, hay otro aspecto que llama especialmente la atención en este nombramiento: la edad del nuevo obispo de Haimen. Mons. Ding Zuyao nació en agosto de 1986 y a los 40 años se convierte en el obispo más joven de la Iglesia católica, con apenas quince años de sacerdocio.
A estas alturas, resulta difícil considerar su juventud como un caso aislado. El nuevo obispo de Haimen le quitó el récord a otro prelado chino nombrado recientemente: Mons. Giuseppe Chang Yanfeng, obispo de Chifeng, consagrado en julio pasado a los 42 años. Si se examinan las fechas de nacimiento de los cinco obispos nombrados en China en 2026, resulta que cuatro de ellos nacieron después de 1980. En cambio, si se consideran los nombramientos de la Iglesia católica en su conjunto, apenas unos veinte de los más de 5400 obispos de todo el mundo nacieron después de 1980. Y en la mayoría de los casos son obispos auxiliares, no titulares de una diócesis.
A la luz de estos datos, y teniendo en cuenta el procedimiento de nombramiento previsto en el Acuerdo entre Beijing y la Santa Sede —en el que, en la práctica, el papa solo puede aprobar o rechazar el nombre propuesto—, resulta evidente la tendencia de los organismos oficiales de la Iglesia en China a presentar a sacerdotes muy jóvenes como candidatos al episcopado. Esto refleja, sin duda, la situación particular de la comunidad católica china, pero también responde a una orientación deliberada. Cabe añadir que esta tendencia se registra en un país donde la cantidad de seminaristas ha disminuido considerablemente en los últimos años, al igual que las nuevas ordenaciones sacerdotales. El resultado es que los obispos jóvenes estarán al frente de diócesis en las que, por el contrario, la edad media del clero aumenta rápidamente.
La memoria de Mons. Simon Zhu Kaimin
Por último, cabe recordar que la ceremonia de hoy tuvo lugar pocos días antes del centenario de la consagración del obispo más ilustre de Haimen, el jesuita Mons. Simon Zhu Kaimin (1868-1960), uno de los primeros seis obispos chinos consagrados solemnemente por Pío XI en la basílica vaticana el 28 de octubre de 1926. Animado por un gran dinamismo misionero, dirigió con valentía durante más de treinta años el entonces vicariato apostólico, en medio de las turbulencias de la China de Mao. Los comunistas lo acusaron de reaccionario y murió prácticamente confinado en 1960. En 2012, con motivo del 85.º aniversario de la fundación de la diócesis, Mons. Shen Bin quiso honrar su memoria e inauguró una estatua que recuerda su figura como expresión de una Iglesia con rostro chino.
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