Milán (AsiaNews) – Dentro de exactamente 10 meses, jóvenes de todo el mundo pondrán rumbo a Seúl para la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará del 3 al 8 de agosto de 2027. Será un acontecimiento fundamental para las Iglesias de Asia, que 32 años después de la JMJ de Manila volverán a ser anfitrionas de este momento tan especial de encuentro con el Papa. Y AsiaNews también quiere contribuir a preparar este acontecimiento. Por eso, a partir de hoy inauguramos una nueva sección semanal titulada "Rumbo a Seúl", que nos acompañará todos los lunes hasta el gran evento de agosto.
Más allá del "escenario"
¿Qué se propone contar esta nueva sección de AsiaNews? Aquí podrán encontrar todas las noticias sobre el progreso de los preparativos, junto con las informaciones que proporcione el comité organizador sobre las jornadas, que girarán en torno al lema "¡Tengan valor: yo he vencido al mundo!" (Jn 16,33). Pero "Rumbo a Seúl" no nace con ese propósito. Parte, más bien, de otra idea: ayudar a los jóvenes que se preparan para viajar a Corea —y a todos aquellos que seguirán esas jornadas con interés desde la distancia— a adentrarse paso a paso en este gran país que, a través de su Iglesia y su sociedad, tiene mucho que ofrecer al mundo de hoy.
"Rumbo a Seúl" quiere ser una manera de evitar un riesgo que existe en toda JMJ: reducir el lugar donde se celebra a un mero "escenario", una especie de telón de fondo para un acontecimiento que se repite siempre de la misma manera. Sería una verdadera lástima que eso ocurriera con Seúl, porque este evento representa una oportunidad única para que los católicos de todo el mundo se encuentren con el Asia de hoy, con su historia y su vocación de futuro, con sus luces y sus contradicciones, superando tantos estereotipos.
Pero un encuentro como ese no se improvisa: hay que prepararlo. Y eso es lo que intentaremos hacer juntos, semana tras semana, dejándonos acompañar por muchas voces diferentes. Comenzamos hoy precisamente con la voz del papa León XIV, que será protagonista de las jornadas de agosto junto con los jóvenes. Esta mañana recibió en audiencia en el Vaticano a un grupo de sacerdotes, religiosas y religiosos coreanos que ejercen su ministerio en Roma, y ofreció algunas claves sobre Corea que también pueden ser de interés para este camino que emprendemos.
Memoria y esperanza
En su discurso, el Pontífice partió de la singular historia de la Iglesia coreana que —como muchos ya han contado y como también nosotros tendremos ocasión de profundizar— nació espontáneamente del deseo de algunos laicos que habían conocido textos cristianos en China y querían saber más sobre Jesús. "Esta historia —comentó el Papa— nos deja dos palabras: memoria y esperanza".
En primer lugar, memoria del testimonio de los mártires de esta Iglesia: "El pueblo coreano —recordó León XIV— ha demostrado a lo largo de su historia una extraordinaria fortaleza de espíritu: ha atravesado persecuciones, guerras, pobreza y divisiones, sabiendo levantarse y mirar hacia adelante. Iluminada por el Evangelio, esta tenacidad se ha convertido en fortaleza cristiana: la capacidad de atravesar las pruebas sin perder la esperanza y sin permitir que el sufrimiento endurezca el corazón". Precisamente esta resiliencia del pueblo coreano es lo que queremos ayudar a descubrir, semana a semana, a través de los artículos que publicaremos en esta sección.
Pero "preservar la memoria de los mártires significa permitir que su fe siga viva en nuestras decisiones, en el servicio, en el perdón y en la entrega de nosotros mismos", siguió diciendo el Papa. Citó en particular la figura del venerable Tomás Choe Yang-Eop (1821-1861), el segundo sacerdote de la historia de la Iglesia católica en Corea, cuyas virtudes heroicas reconoció el papa Francisco en 2016. Se lo recuerda como el "mártir del sudor" porque, a diferencia de san Andrés Kim Taegon (1821-1846), su compañero en el sacerdocio, no murió de forma violenta a manos de los perseguidores, sino que se consumió en el servicio y en el esfuerzo por llegar hasta las comunidades cristianas que vivían ocultas en aquellos tiempos difíciles.
"Su testimonio —dijo también el Papa— nos recuerda que existe el martirio de quien ofrece la vida en un momento determinado y aquel, más oculto, de quien la entrega día tras día. Sí, a esto están llamados todos los cristianos: dar la vida con amor, cada día". Y añadió: "Nuestro tiempo necesita precisamente esto: hombres y mujeres que tengan el valor de hacer el bien incluso cuando cueste. Háganse prójimos de quienes están solos, sostengan a quienes están cansados, busquen a quienes se han alejado. Tengan el valor de perdonar, de volver a empezar, de dialogar". Y este es otro rostro de la Corea de hoy que intentaremos mostrar en estas citas de los lunes: los rincones de Seúl menos brillantes que las luces del K-pop, sus contradicciones, pero también las historias de quienes, precisamente en el servicio cotidiano y en la defensa de la dignidad de cada persona, muestran a todos que, incluso entre las promesas futuristas del Asia actual, la novedad más verdadera es la que anuncia el Evangelio de Jesús.
Paz y misión
El Papa también recordó hoy que Corea del Sur sigue siendo una tierra herida por la división a lo largo del paralelo 38, herencia de una guerra que hace ya más de setenta años dejó profundas heridas. "Les pido que sean siempre hombres y mujeres de reconciliación —dijo León XIV a los sacerdotes y religiosas coreanos—. La paz comienza en el corazón y en las relaciones cotidianas, cuando escuchamos en lugar de juzgar, perdonamos en lugar de guardar rencor, elegimos la comunión en lugar de la confrontación. Manténganse unidos y sean artesanos de la paz. Sigamos trabajando y rezando para que se abran nuevos caminos de encuentro y para que el Evangelio de la paz pueda ser anunciado libremente en cada rincón de la península coreana y del mundo".
Por último, el Pontífice también mencionó a los misioneros que la Iglesia coreana ofrece al mundo. Los definió como "un fruto precioso de la fe y del sacrificio de quienes los han precedido: la memoria genera misión y la misión abre a la esperanza". Y añadió que considera a la JMJ de Seúl 2027 como un gran acontecimiento misionero. "Quisiera que fuera un gran encuentro entre la memoria y el futuro: los mártires entregan la fe a las nuevas generaciones y los jóvenes la reciben para llevarla por los caminos del mundo", dijo. Y recomendó: "Escuchen a los jóvenes, caminen con ellos y ayúdenlos a descubrir que seguir a Cristo no limita la libertad, sino que la hace plena; que la fe no restringe la vida, sino que le abre un horizonte más amplio".
Memoria de los mártires, presencia activa en una sociedad que mira al futuro, testimonio de paz en tiempos de conflictos, Evangelio de esperanza para el Asia de hoy: cuatro coordenadas esenciales para llegar preparados a la JMJ del próximo mes de agosto. Precisamente en este gran proyecto de preparación quiere participar AsiaNews con "Rumbo a Seúl", con historias, voces y análisis que ayuden a adentrarnos en este momento tan importante para la historia de las Iglesias de Asia. Nos vemos el próximo lunes, para seguir acercándonos juntos.


















