Ulán Bator (AsiaNews) - Según MongolianNews, la economía de Mongolia se ha basado principalmente en las exportaciones de carbón durante muchos años, pero el año pasado se produjo un hecho histórico: por primera vez, los ingresos procedentes de las exportaciones de concentrado de cobre superaron a los de las exportaciones de carbón. Esta tendencia se ha intensificado este año debido a la caída de los precios mundiales del carbón y al simultáneo aumento de los precios del cobre. En consecuencia, en el primer semestre del año, el cobre volvió a superar al carbón en términos de ingresos.
En los primeros seis meses del año, los productos mineros representaron el 87,2 % del total de los ingresos por exportación del país. De estos, el concentrado de cobre representó el 44,7 % de los ingresos, y el carbón, el 37,9 %. Durante este periodo, Mongolia exportó 56,8 millones de toneladas de carbón por un valor de 3.940 millones de dólares; en términos físicos, el volumen de los envíos aumentó en 21,7 millones de toneladas, mientras que los ingresos crecieron en 1.400 millones de dólares con respecto al mismo periodo del año anterior. Sin embargo, la caída de los precios mundiales del carbón sigue limitando un mayor crecimiento de los ingresos en este sector.
Al mismo tiempo, el volumen de las exportaciones de concentrado de cobre alcanzó los 1,31 millones de toneladas, generando unos ingresos de 4.650 millones de dólares. En comparación con el mismo periodo del año anterior, las exportaciones aumentaron en 253.300 toneladas, mientras que los ingresos se multiplicaron por 1,9, hasta alcanzar los 2.300 millones de dólares. El principal motor del crecimiento de los ingresos del cobre es el rápido crecimiento de la demanda mundial. Los expertos señalan tres factores clave: las infraestructuras para la inteligencia artificial, destinadas a la construcción a gran escala de centros de datos en todo el mundo; el transporte ecológico, con un rápido aumento de la producción de vehículos eléctricos; y la energía limpia, fruto de la expansión activa de los proyectos de energía renovable.
En este contexto, el precio del cobre refinado en la Bolsa de Metales de Londres ha alcanzado los 13.645 dólares por tonelada. Los bancos de inversión internacionales y los institutos de investigación se muestran extremadamente optimistas sobre las perspectivas de este metal; los analistas de Goldman Sachs prevén que el precio del cobre refinado alcance los 13.735 dólares por tonelada a finales de año, más de un 10 % por encima de su estimación anterior de 12.465 dólares.
Es probable que el carbón mantenga su estatus como principal producto de exportación del país en términos de volumen. Sin embargo, las estadísticas muestran claramente una profunda transformación en la estructura de los ingresos en divisas: si la demanda mundial de cobre se mantiene elevada y los precios siguen subiendo, el papel protagonista en la configuración de la economía de Mongolia pasará gradualmente del carbón al cobre. Los ingresos del presupuesto estatal, las entradas de divisas y el crecimiento económico general ya no estarán vinculados exclusivamente al sector del carbón, sino que dependerán directamente de la demanda y de los ciclos de precios en el mercado del cobre.
En estas circunstancias, es importante que el Estado no se limite a esperar una fase favorable del ciclo de las materias primas, sino que gestione activamente las oportunidades mediante una estrategia sólida a largo plazo. Para alcanzar este objetivo, es necesario intensificar la exploración geológica con el fin de descubrir nuevos yacimientos prometedores, crear un marco jurídico estable que atraiga inversiones a gran escala y a largo plazo, y aumentar el valor añadido de los productos mediante la introducción a nivel nacional de tecnologías de enriquecimiento profundo y de transformación de las materias primas. La aplicación de estas medidas contribuirá a convertir la creciente demanda mundial de cobre en un motor permanente del desarrollo económico de Mongolia, en lugar de que sea simplemente una fuente de ingresos temporales derivados de los altos precios.

















