Itanagar (AsiaNews) - Dos hechos que a primera vista no están relacionados mantienen en vilo desde hace semanas al estado indio de Arunachal Pradesh, en la frontera con China. Por un lado, se han producido enfrentamientos entre tropas indias y chinas a lo largo de la "Línea de Control Real" (LAC), que divide a ambos países. Por otro, las protestas en Pasighat contra una mega represa sobre el río Siang se han intensificado hasta derivar en actos de violencia. El gobierno indio presenta el proyecto como una respuesta estratégica a la represa que China construye sobre el Brahmaputra..
El director general de la Policía Fronteriza Indo-Tibetana (ITBP), la fuerza encargada de vigilar la LAC, informó sobre las tensiones en la frontera. Esta línea no es una verdadera frontera claramente delimitada, sino una línea de separación "percibida", cuyos distintos tramos nunca han sido acordados. Shatrujeet Kapur declaró que "en los últimos días se ha creado una situación en la que se han producido enfrentamientos en varios puntos de Arunachal Pradesh, que continúan hasta ahora". Kapur no precisó cuántos puntos se encuentran afectados. Según fuentes gubernamentales citadas por el diario The Hindu, en julio una patrulla india se encontró frente a frente con soldados chinos cerca de la base operativa de Maja. Ambas partes se retiraron después de un breve enfrentamiento verbal, pero los soldados chinos habrían regresado pocos días después en mayor número y habrían instalado tiendas de campaña en una altura situada a unos 6-7 kilómetros dentro de la zona que India considera parte de la LAC. Kapur también habló de la necesidad de invertir en drones y sistemas antidrones, así como en refugios subterráneos en los puestos fronterizos.
Beijing respondió el lunes 26 de octubre a través del portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Guo Jiakun. China, afirmó, "siempre ha respetado estrictamente los acuerdos y los importantes entendimientos alcanzados entre ambos países", realiza patrullajes y tareas habituales de control fronterizo y mantiene el contacto con la India a través de canales diplomáticos y militares, con la esperanza de que Nueva Delhi adopte "medidas concretas" para preservar la paz en la frontera.
Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores de la India remitió las consultas al Ministerio de Defensa y se limitó a señalar que la situación fronteriza "se altera de vez en cuando cuando las fuerzas chinas se apartan de los patrones de patrullaje establecidos". Sin embargo, el episodio se produce después de un período de distensión entre los dos gigantes asiáticos: el 25 de agosto se celebró en Beijing la vigésima quinta ronda de conversaciones entre los Representantes Especiales sobre la cuestión fronteriza, y el presidente chino Xi Jinping asistió a la cumbre de los BRICS organizada por la India en septiembre. En el ámbito interno, el presidente del principal partido político local, el People’s Party of Arunachal, Nabam Vivek, pidió al gobierno que inicie un diálogo con Beijing para tranquilizar a los habitantes de las aldeas fronterizas. Una comisión de investigación del partido, que había visitado Taksing el 10 de julio, denunció la pérdida progresiva de acceso a las tradicionales zonas de pastoreo y caza, así como la presencia de militares chinos cerca de algunos puntos de patrullaje indios.
Siang vs. Medog
En este contexto de tensión se inscribe el proyecto Siang Upper Multipurpose Project (SUMP), una represa de almacenamiento sobre el río Siang, principal afluente del Brahmaputra, que entra en Arunachal Pradesh desde el Tíbet. Fue propuesto en 2017 y adjudicado a la empresa estatal NHPC, y desde el principio se presentó como el mayor proyecto hidroeléctrico del país. Tendría una capacidad de generación de 11.500 megavatios y un costo estimado de 13.200 millones de dólares. El embalse contendría unos 9.000 millones de metros cúbicos de agua y podría sumergir 27 aldeas.
El proyecto cobró impulso en diciembre de 2024, cuando China aprobó la construcción de la central hidroeléctrica de Medog sobre el río Yarlung Tsangpo (nombre tibetano del Brahmaputra), una instalación de 60 gigavatios cuyas obras comenzaron en julio de 2025. Para el gobierno indio, Medog es una "bomba de agua" y la central hidroeléctrica de bombeo de aguas profundas (SUMP), una "necesidad estratégica", porque podría absorber las descargas repentinas de la represa china, proteger las zonas aguas abajo de las inundaciones y recuperar el caudal del Siang si Beijing retuviera sus aguas durante una sequía. Un informe de 2022 de un comité técnico interministerial habla de un "amortiguador" para contener las crecidas, incluso en caso de colapso del embalse chino.
Los expertos son más cautelosos. Himanshu Thakkar, de la South Asia Network on Dams, Rivers and People, recordó que la India no dispone de información fidedigna sobre Medog. Mirza Zulfiqur Rahman, del Institute of Chinese Studies de Delhi, señaló que las dos represas podrían construirse más como "marcadores de soberanía estratégica" que con el objetivo de producir energía.
Todo esto ocurre en una de las regiones con mayor riesgo sísmico del planeta. En 1950, un terremoto de magnitud superior a 8 devastó la región y dejó al menos 4.800 muertos. Además, recordaron los expertos, el Yarlung Tsangpo aporta solo entre el 14% y el 15% del caudal del Brahmaputra cuando este ingresa en India.
La resistencia de la comunidad adi
Los principales opositores al proyecto indio son los habitantes de los distritos de Siang y Upper Siang, pertenecientes en su mayoría a la comunidad adi, que temen perder sus tierras ancestrales y que sus aldeas queden sumergidas. El Siang Indigenous Farmers’ Forum (SIFF) sostiene que más de 100.000 personas de etnia adi podrían quedarse sin tierras. El jefe de la aldea de Parong, Tarok Siram, explicó que 43 familias de su comunidad perderían sus viviendas bajo el agua. Durante años, las comunidades locales han impedido que la NHPC complete los estudios preliminares. En julio de 2023, el SIFF había presentado una denuncia policial, alegando que los relevamientos en Parong se habían realizado al amanecer y sin consentimiento.
La tensión volvió a aumentar en los últimos meses. El 14 de septiembre se desplegaron cientos de policías y efectivos paramilitares en Uggeng y Komkar, dos de los tres lugares previstos para la represa, mientras los habitantes bloqueaban las carreteras para impedir la realización del informe de prefactibilidad (PFR). El 30 de septiembre, las protestas se volvieron violentas durante una visita del Ministro Principal del estado, Pema Khandu. El 4 de octubre, según los activistas, la policía reprimió a los manifestantes en Uggeng. Paralelamente, Bhanu Tatak, asesor legal del SIFF, recibió una notificación de la Oficina Central de Investigación (CBI) por presuntas violaciones de la Ley de Contribuciones Extranjeras (FCRA). Según la agencia, el activista habría recibido más de 17,6 lakh de rupias de organizaciones y particulares extranjeros sin las autorizaciones correspondientes y habría utilizado esos fondos para financiar las protestas. Tatak rechazó las acusaciones.
Pasighat, 23 de octubre
El punto de ruptura llegó el 23 de octubre. Después de una marcha en Pasighat el 20 de octubre, que se llevó a cabo pese a la prohibición de las autoridades, y de una sentada de protesta de 24 horas, el SIFF y otras organizaciones habían convocado una huelga de doce horas en los distritos de East Siang, Siang y Upper Siang. La huelga se desarrolló en gran medida de manera pacífica, informó la oficina del jefe del Ejecutivo estatal, pero al finalizar un grupo de jóvenes bloqueó la carretera Pasighat-Boleng. Según la policía, entre 200 y 300 personas arrojaron piedras contra los agentes y un magistrado, por lo que se utilizaron gases lacrimógenos. Los manifestantes, en cambio, denunciaron que se produjeron explosiones y que ambos bandos se lanzaron piedras. Los enfrentamientos continuaron hasta las 3.30 de la madrugada. Incendiaron una oficina de la NHPC y parte de la comisaría, vandalizaron la sede de una organización adi y saquearon las casas de dos legisladores y del dirigente local del Bharatiya Janata Party (BJP), el partido del primer ministro Narendra Modi.
Al día siguiente, el 24 de octubre, el Ministerio del Interior ordenó que se desplegaran dos compañías de la Rapid Action Force (unos 250 efectivos de la CRPF) desde Navi Mumbai. Los agentes fueron trasladados al día siguiente en un avión de la Fuerza Aérea a una zona donde ya se encuentran desplegados de forma permanente varios batallones de la CRPF. Ese mismo día, el activista Ebo Mili y el dirigente juvenil Otul Jerang se entregaron a la policía y condenaron los actos de violencia. Jerang, que había participado en la sentada pacífica, afirmó que lo ocurrido era "totalmente contrario a la ideología y los objetivos" del movimiento, que reclama la suspensión de las actividades preliminares. El gobierno estatal aseguró que la represa solo se construirá una vez concluidos los estudios. Después del informe de prefactibilidad también está prevista una evaluación del impacto social y ambiental.
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