Colombo (AsiaNews) - Según un análisis reciente de Our World in Data —organización sin fines de lucro con sede en el Reino Unido— que llevó a cabo la investigadora Hannah Ritchie y fue publicado por el Global Change Data Lab, el consumo eléctrico doméstico diario promedio de una persona en Sri Lanka es tan bajo que, para hacer funcionar un aire acondicionado, la electricidad debería destinarse exclusivamente a ese fin.
Un aire acondicionado doméstico para una sola habitación consume alrededor de 1.000 vatios-hora (Wh) por cada hora de funcionamiento. Para la mayoría de las familias de Sri Lanka, a pesar de las condiciones climáticas extremas, es imposible mantener encendido el aire acondicionado o incluso utilizar ventiladores debido al elevado precio de la electricidad. A medida que las temperaturas siguen aumentando rápidamente, esta brecha se vuelve cada vez más difícil de ignorar.
En Sri Lanka, el consumo eléctrico diario promedio apenas alcanza para hacer funcionar un aire acondicionado durante unos 39 minutos. En otros países del sur de Asia la situación es similar: en la India equivale a 44 minutos y en Pakistán, a 37. Cuando las temperaturas alcanzan 34 o 35 grados en Colombo, Polonnaruwa o Anuradhapura, las personas necesitarían aire acondicionado, pero la mayoría no puede permitírselo. A veces, ni siquiera pueden usar ventiladores.
De hecho, la mayoría de los hogares en estas zonas carecen de un equipo tan básico como un ventilador eléctrico, aunque mantenerlo en funcionamiento durante todo el día requiere mucha menos energía que un aire acondicionado. Por ahora, el uso del aire acondicionado sigue siendo un lujo, más que una necesidad.
Los profesores de ingeniería eléctrica Subashini Tennakoon y Linidu Alwis comentaron a AsiaNews que "hoy, comprar un aire acondicionado ya no es tan caro como antes, pero hacerlo funcionar sí lo es. Según la tarifa vigente de la Ceylon Electricity Board (CEB), una unidad de energía eléctrica cuesta 87,18 rupias, incluida la contribución del 2,5 % al sistema de seguridad social. Para una familia que utiliza el aire acondicionado unas pocas horas al día, el gasto crece rápidamente". Además, según la última revisión de las tarifas de la Comisión de Servicios Públicos de Sri Lanka (PUCSL), "la brecha se ha ampliado. Los usuarios domésticos que consumen más de 180 unidades al mes deben pagar un aumento del 18%, mientras que para el 95% de los hogares que consumen menos no hubo modificaciones. Las familias que tienen más probabilidades de usar habitualmente el aire acondicionado —las que superan el umbral de las 180 unidades— son las que deben afrontar el aumento".
Actualmente, la mayoría de los hogares limitan el uso del aire acondicionado a una sola habitación, mientras que algunos lo encienden "después de la medianoche", cuando tanto la tarifa de la CEB como el calor del día comienzan a disminuir. "Muchas familias lo reservan para un padre anciano o un niño, mientras que la mayoría utiliza un ventilador o abre una ventana. La mayoría de los hogares no tiene aire acondicionado".
Según los investigadores Chaminda Dissanayaka y Lakmali Wickramasinghe, "debido a que el cemento acumula calor durante el día y lo libera lentamente después del atardecer, mientras que las fachadas de vidrio reflejan el calor hacia la calle en lugar de absorberlo, durante la noche se registran temperaturas extremadamente altas. Además, en muchas zonas de Colombo la cobertura arbórea ha disminuido con los años, reduciendo la sombra natural". Como resultado, las calles y aceras de la ciudad siguen irradiando calor mucho tiempo después de la puesta del sol.
El calor extremo es desagradable y una exposición prolongada puede provocar deshidratación, agotamiento por calor y, en los casos más graves, un golpe de calor. Los que corren mayores riesgos son los ancianos, los niños y las personas que trabajan al aire libre. La exposición prolongada a las altas temperaturas también altera el sueño y aumenta la incidencia de enfermedades crónicas, como las cardiovasculares y renales. "El acceso a un ambiente más fresco, al menos durante unas pocas horas al día, reduce significativamente estos riesgos, porque de lo contrario el sistema de regulación térmica del cuerpo se sobrecarga, aunque continúe trabajando a un ritmo intenso", añaden.

















