El mundo ruso

Cada sábado, el análisis de Stefano Caprio sobre lo que se mueve en Moscú, con especial atención a las repercusiones que la larga y sangrienta guerra en Ucrania está teniendo en la sociedad, la cultura y la religiosidad rusa

  • La inevitabilidad de la guerra

    En la base de la gran idea de la paz subyacen valores indiscutibles como la dignidad absoluta del ser humano, la superioridad del derecho internacional, e incluso la dependencia económica recíproca. Pero ahora volvemos a discutir los principios que desde siempre han instigado a los poderosos a la guerra: la afirmación de la identidad nacional y cultural, la defensa de los intereses territoriales y políticos, el rechazo de la dependencia económica de las potencias internacionales.

  • La cancelación de Rusia

    Moscú denuncia hoy el ostracismo de su propia cultura. Sin embargo, desde la Rus de Kiev, los rusos eliminaron toda referencia a la "Iglesia madre" de Bizancio, que ya en aquella época era víctima de la "cancel culture'', la "cultura de la cancelación". La locura autodestructiva de la "reescritura de la historia" une a Oriente y Occidente, a Rusia, a América y a Europa y la guerra actual no es sino la gran sanción punitiva de todos contra todos.

  • La guerra de la esposa que se siente traicionada

    Los países con los que hoy Rusia se siente enfrentada no son los "enemigos", sino los países "no amistosos". Para comprender en profundidad esta definición, se puede recordar la tesis de Vladimir Solov’ev, que en el umbral del siglo XX habló sobre la “naturaleza femenina” de Rusia. En esta perspectiva, la guerra es una reacción que afirma la injusticia y la violencia masculina de un Occidente que vive solo de sí mismo y no honra la capacidad de sacrificio de su esposa, su deseo de engendrar un mundo nuevo.

  • La Iglesia Imperial de todas las Rusias

    ¿De dónde viene el firme apoyo del Patriarcado de Moscú a la agresión de Ucrania, antes que el sentimiento pacifista? Las ambigüedades -de fondo- ya se encuentran en la "Doctrina Social de la Iglesia Rusa" aprobada en el año 2000. Kirill querría acompañar la victoria militar con la reunión de todas las Rusias, pero el resultado por ahora es la pérdida de muchas partes de la Iglesia que aspira a ser universal.

  • El país del resentimiento

    Max Scheler afirmaba que la mejor demostración de la cultura rusa del resentimiento son los héroes "humillados y ofendidos" de Gogol, Dostoievski y Tolstoi. Hoy los rusos creen que han hecho su parte desde que terminó la Guerra Fría, mientras que "los otros" se han aprovechado de ello. Esta rabia ha estallado en Ucrania, mostrando al mundo entero lo poco que se ha comprendido a un pueblo no solo orgulloso de sus tradiciones sino capaz de desenmascarar las hipocresías y debilidades de los demás.

  • La conducción manual de Putin

    En todas las dimensiones políticas, sociales e incluso religiosas, la línea de mando directa ha cobrado cada vez más importancia, para Putin y su círculo más cercano, como principal instrumento de propaganda para transmitir la imagen de un presidente supereficiente, cercano a los problemas de las personas comunes, investido incluso de una misión divina de la que el país no puede prescindir.

  • La herencia de Cirilo y Metodio

    La misión de los dos hermanos de Tesalónica es verdaderamente una profecía, no sólo del desarrollo de los pueblos de Europa del Este sino también de sus conflictos. Mucho antes del bautismo de Kiev en 988, las interminables guerras entre rusos y polacos, hasta el conflicto actual, Europa había quedado inconclusa. Y su lengua quedó "escrita en agua" y sangre, esperando un nuevo milagro de paz.

  • El ajuste de cuentas a los 'anglosaksy'

    Entre las muchas acusaciones relacionadas con la guerra rusa en Ucrania están aquellas contra "los anglosajones" que ha repetido el Kremlin en reiteradas oportunidades. Más allá de las oposiciones culturales, este término revela una estrategia para dividir el campo enemigo. A Moscú le gustaría terminar el conflicto con un mundo en el que Rusia, los anglosajones y Europa estén bien diferenciados.

  • El ruscismo, la ideología del tercer milenio

    El ruscismo es el nuevo ideal de conquista del mundo posglobal en el cual, en vez de la homologación de todos los pueblos, cada uno trata de ganar una guerra total. Vuelve a imponer la actualidad de las armas que parecía haber quedado superada hace casi un siglo. Como a fines de la Belle Époque decimonónica, cuando la invención de la iluminación eléctrica, la radio y el automóvil parecían haber sacado definitivamente a la humanidad de las cavernas.

  • El mito ruso del populismo

    Los miembros de la intelligentsia del siglo XIX lo acuñaron con el llamamiento a "ir al pueblo" tras la abolición de la servidumbre. Pero hoy en día, la dictadura del "hombre simple" está destruyendo a Rusia mucho más que a la atormentada Ucrania, e incluso más que el ateísmo militante soviético en setenta años.

  • El calvario de Europa entre Rusia y Ucrania

    En la espiritualidad rusa hay una categoría especial de santos, los strastoterptsy, "los que sufrieron la pasión", generalmente perseguidos por motivos políticos, que supieron vivir la prueba dando testimonio de una fe profunda. Tal como los sacerdotes ortodoxos que hoy están dispuestos a pagar un precio por pedir que termine la agresión a Ucrania: "No he muerto ni me fui volando a Marte, no abandono el sacerdocio, pero no puedo rezar por la guerra".

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