Aoun en Washington: Trump ofrece «ayudar mucho» al Líbano

En la primera reunión en la Casa Blanca con un presidente libanés desde 2009, se han hecho muchas promesas, pero cuesta ver cómo se podrán cumplir. En vísperas del viaje, Aoun se ha ganado el apoyo del príncipe saudí. El redespliegue del ejército libanés en las «zonas piloto» en sustitución de Israel está cargado de tensiones.

por Fady Noun

Beirut (AsiaNews) - En un ambiente especialmente cordial, el presidente estadounidense Donald Trump recibió el 21 de julio a su homólogo libanés, Joseph Aoun, en la Casa Blanca. Se trató de la primera visita de un presidente libanés a Washington desde 2009. La reunión fue calificada incluso de «histórica» por Massad Boulos, asesor especial de Donald Trump para asuntos africanos y árabes, quien aseguró que «entre ambos hubo un entendimiento inmediato».

Parece que se han pronunciado todas las frases clave que suelen decirse en una reunión de este tipo. Pero, ¿cuáles de las promesas formuladas podrán cumplirse, en un momento en el que se registra una nueva escalada de la guerra entre Irán y Estados Unidos y la negativa categórica de Hezbolá a cualquier solución que no provenga de Teherán?

Así, el presidente estadounidense no ha adoptado una postura clara y rotunda sobre la retirada israelí del Líbano, limitándose a decir que espera que se produzca. En cambio, ha insistido en la retirada de Hezbolá del sur del Líbano y en el control de lo que ha denominado «zonas piloto seguras». Una línea de actuación que se ajusta a los actuales intereses electorales del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

Ante los periodistas, Donald Trump ha subrayado que «las relaciones con el Líbano son muy buenas», al igual que las que mantiene con el presidente Aoun, y ha afirmado que «el pueblo libanés tiene mucho talento». «El Líbano ha sido maltratado durante muchas décadas. Y nosotros le ayudaremos, le ayudaremos mucho», aseguró.

El jefe de Estado libanés llegó a Washington con un inesperado punto fuerte de última hora: el respaldo a su iniciativa por parte del príncipe heredero saudí Mohammed Ben Salman. Este último le llamó la víspera del viaje y le invitó oficialmente a Arabia Saudí. Este valioso apoyo del mundo árabe suní compensa la reacción relativamente tímida del islam suní libanés, que aún se muestra vacilante ante la posibilidad de una paz con Israel.

En un clima tenso, el redespliegue en las «zonas piloto»

La reunión de Washington tuvo lugar mientras el ejército libanés había iniciado un despliegue de prueba en la primera «zona piloto» acordada entre Israel y el Líbano, un sector del que el ejército israelí sólo controlaba hasta entonces las zonas circundantes.

Pero la primera retirada israelí no se produjo sin un gesto «poco amistoso» por parte de Israel: un disparo de advertencia para señalar al ejército libanés que estaba avanzando más allá de la zona acordada. Un gesto hostil que pone de manifiesto la desconfianza existente entre ambos ejércitos.

En un comunicado publicado ayer por la noche, el mando del ejército libanés instó a Israel «a llevar a cabo la coordinación necesaria con el Grupo de Coordinación Militar para el Líbano (MCG4L) y a recurrir a los canales de coordinación y comunicación establecidos, en lugar de recurrir a actos de agresión».

Según el anexo sobre seguridad firmado junto con el acuerdo marco del 26 de junio entre el Líbano e Israel, el MCG4L es un organismo trilateral de coordinación «encargado de garantizar un funcionamiento las 24 horas del día, los 7 días de la semana, para gestionar la retirada, la verificación y la aplicación global» del acuerdo. «Esta célula informará a las respectivas autoridades políticas de Israel y del Líbano a través de canales militares indirectos entre ambos países».

El organismo está bajo el mando del general Joseph Clearfield, alto mando del Centcom (el mando central de las Fuerzas Armadas de EE. UU., nota del editor), que se instalará en el Líbano.

El despliegue libanés había venido precedido de advertencias del ejército libanés y del ayuntamiento de Zaoutar el-Gharbiyé, que instaban a los ciudadanos a no acudir a la localidad ni a entrar en ella hasta que se hubieran completado las medidas de seguridad y se hubiera declarado la zona segura. Anteriormente, el ejército israelí, que ocupaba la localidad, había volado varias viviendas, operaciones que fueron acompañadas de intensos disparos de artillería.

Ningún periodista ha podido acompañar el despliegue del ejército libanés, por motivos de seguridad. A lo largo de la jornada de ayer, una mina explotó al pasar una ambulancia de la Cruz Roja Libanesa (CRL) en el perímetro de Zaoutar el-Charqiyé. Según los corresponsales, dos socorristas resultaron levemente heridos en la explosión, que causó graves daños al vehículo. La CRL estaba llevando a cabo una misión autorizada para localizar a una persona desaparecida.

La postura de Nabih Berry y la ayuda al ejército libanés

Tras llegar a Washington durante el fin de semana, Joseph Aoun ya se había reunido el domingo con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio. Este último había afirmado entonces que «mientras persista el problema de Hezbolá, el Líbano nunca conocerá una paz auténtica».

Había elogiado «la valentía del Gobierno libanés» y «sus decididos esfuerzos por restablecer la soberanía, desarmar a Hezbolá y desmantelar su infraestructura terrorista». Siguiendo el ejemplo de su secretario de Estado unos días antes, Donald Trump también se refirió al «problema de Hezbolá». «Pero hemos hecho algunas cosas de las que creo que el mundo tomará nota», declaró.

Por su parte, Joseph Aoun agradeció a Donald Trump y a su equipo «esta visita histórica y el resultado que hemos logrado juntos, con la firma del acuerdo marco, con el objetivo final de poner fin definitivamente al estado de hostilidad entre el Líbano e Israel». «Creo, señor presidente, que este debería ser su legado. Juntos seremos capaces de alcanzar este objetivo y de hacer que la región sea más estable y segura», prosiguió.

Al ser preguntado sobre el rechazo del acuerdo marco con Israel por parte del presidente del Parlamento, Nabih Berry, Joseph Aoun rindió homenaje al jefe del órgano legislativo, a quien calificó de «hombre de Estado». «Él apoya lo que estamos haciendo y aboga por el fin del estado de hostilidad de una vez por todas», afirmó, precisando, no obstante, que el acuerdo marco no requiere la aprobación del Parlamento.

«He oído decir que es un buen hombre, una buena persona. Y cuando vea los avances logrados, estoy seguro de que se sumará a la iniciativa», añadió Donald Trump. Ante la prensa, el presidente estadounidense también se mostró dispuesto a dialogar con Hezbolá: «Puedo hablar con cualquiera», aseguró. «Ya lo he hecho y, si el presidente (Aoun) quiere que hable con Hezbolá, lo haré».

Al ser preguntado sobre el calendario de la retirada israelí de los territorios libaneses, el presidente estadounidense señaló que «los israelíes están en proceso de llevarla a cabo» y de «redistribuir sus fuerzas en otros sectores». Además, indicó que Estados Unidos tiene «planes muy concretos» para apoyar al ejército libanés, tema que debía abordarse con Joseph Aoun.

Su asesor para asuntos de Oriente Medio habría hablado de una primera ayuda de 38 millones de dólares. Por su parte, el presidente libanés insistió en el papel central del ejército: «Sin el ejército, el país se derrumbaría y no queremos que eso ocurra».

El papel de Siria y la reanudación de los vuelos directos

Al ser preguntado por un periodista sobre una posible intervención del ejército sirio en el Líbano contra Hezbolá, Trump respondió: «Nos llevamos muy bien con el presidente de Siria. Está haciendo un trabajo excelente y le gustaría hacer algo contra Hezbolá; creo que sería muy eficaz».

Cabe recordar que Ahmad al-Sharaa ya había asegurado que no tenía ninguna intención de intervenir en el Líbano ni de reabrir las heridas del pasado.

Tras una reunión de más de media hora con el presidente Trump, el presidente Aoun abandonó la Casa Blanca afirmando que la reunión «había transcurrido muy bien».

Según Massad Boulos, «la reunión fue excelente y fructífera, especialmente en lo que respecta al apoyo al ejército libanés». Además, precisó que «los dos presidentes abordaron la cuestión del restablecimiento de los vuelos directos entre el Líbano y Estados Unidos» (suspendidos desde 1985, nota del editor), y añadió que «aún deben examinarse algunos trámites administrativos al respecto», al tiempo que expresó su esperanza de que «no lleven mucho tiempo».


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