Riad (AsiaNews) - Casi dos años después (la medida data de enero de 2025) de que Riad decidiera abrir La Meca y Medina, las ciudades santas del islam, a las inversiones y los capitales extranjeros, Indonesia se convierte en el primer país extranjero en adquirir una propiedad en La Meca. La normativa autoriza la entrada de inversores no saudíes, pero se aplica únicamente a los países de mayoría musulmana, que pueden adquirir participaciones (hasta un 49 %) del capital, aunque siempre queda excluida la posesión directa de bienes inmuebles. Yakarta se ha adelantado a la competencia de otros Estados árabes-musulmanes, después de que el fondo soberano Danantara Indonesia recibiera los títulos de propiedad correspondientes a una adquisición por valor de 2.000 millones de riales (equivalentes a 531,4 millones de dólares).
Se aplaza el «Davos del desierto»
El anuncio de una entrada extranjera directa en una de las dos ciudades más importantes del mundo musulmán llega en un momento crítico para el reino wahabí, objeto de ataques selectivos por parte de las milicias rebeldes hutíes proiraníes desde Yemen. Un frente de combate que se ha reavivado en las últimas semanas tras tres años de relativa calma, causando graves daños a las infraestructuras con ataques selectivos contra el aeropuerto internacional de la capital e incursiones contra la sede central de Aramco, la compañía petrolera estatal.
De ahí la decisión tomada en las últimas horas por las altas esferas del Gobierno de posponer el llamado «Davos del desierto»: la «Future Investment Initiative» (FII), prevista inicialmente del 26 al 29 de octubre, se celebrará en 2027, aunque, a día de hoy, se desconoce la fecha oficial, que se anunciará «muy pronto», según han afirmado los organizadores. La conferencia, que llega a su décima edición, se ha convertido en una cita ineludible para algunos de los principales representantes de las finanzas mundiales. Un evento respaldado con fuerza por las altas esferas de Riad, que en los últimos años se ha convertido en el escaparate ideal para presentar los ambiciosos planes de inversión destinados a liberar al país —y a su economía— de la dependencia del petróleo y que ahora parece paralizado por la falta de fondos (y de seguridad).
En una etapa de dificultades y nuevas tensiones en el Golfo, quien observa con interés a Arabia Saudí es el Gobierno indonesio, en busca de recursos e inversiones en el extranjero, también para hacer frente a problemas internos de diversa índole, desde los políticos hasta los medioambientales, como la emergencia de los incendios forestales. Los activos inmobiliarios han sido adquiridos por Danantara Indonesia —a través de su división de inversiones Danantara Investment Management— en Thakher Makkah, un importante complejo de desarrollo urbano situado a unos 1,2 km al norte de la Gran Mezquita, o Masjid al-Haram.
Yakarta: un lugar estratégico para los peregrinos
Una nota de Thakher Development, promotora principal del proyecto, confirma que ha entregado los documentos de propiedad, completando así la adquisición del hotel Novotel Thakher Makkah —que cuenta con 1.461 habitaciones— y de 14 parcelas adyacentes. «Se trata de un momento histórico para Thakher Makkah. Dar la bienvenida al primer Estado extranjero como propietario de un inmueble en nuestro destino —explica el director general, Faisal Shaker— refleja la confianza internacional», sobre todo en una etapa difícil debido a las repercusiones del conflicto en la economía y la estabilidad.
La adquisición acerca cada vez más a Indonesia al objetivo de crear una «aldea del Hayy», es decir, un complejo hotelero dedicado a los peregrinos procedentes del país de mayoría musulmana más poblado del mundo y de otros lugares. «El objetivo —explica Rosan Roeslani, director de Danantara— es gestionar estos activos con una rigurosa disciplina de inversión, desarrollando al mismo tiempo un ecosistema integrado que mejore la calidad del alojamiento y los servicios a disposición de los peregrinos procedentes de Indonesia y de todo el mundo». El propio presidente indonesio, Prabowo Subianto, ha encargado al fondo que se haga cargo de este megaproyecto multimillonario, situado en las inmediaciones de la Gran Mezquita.
La perspectiva de un acuerdo se había anunciado por primera vez en diciembre de 2025, cuando Danantara Indonesia describió la operación como un «primer paso estratégico en el sector hotelero de La Meca». Además, formaba parte de una estrategia a largo plazo destinada a mejorar los servicios para los fieles musulmanes indonesios que viajan a La Meca para el Hayy y la Umrah, las dos peregrinaciones consideradas pilares de la fe islámica. La adquisición se produce tras la entrada en vigor, en enero de 2026, de la ley sobre la propiedad inmobiliaria por parte de sujetos no saudíes. La normativa tiene por objeto atraer inversiones extranjeras y respaldar el plan «Visión 2030» del príncipe heredero Mohammad bin Salman, destinado a diversificar la economía reduciendo su dependencia del petróleo.
Pilar de la «Visión 2030»
Antes de la entrada en vigor de la nueva normativa, la propiedad inmobiliaria por parte de extranjeros en Arabia Saudí se regía por la legislación del año 2000. El derecho de propiedad estaba sujeto a restricciones significativas, especialmente en las dos ciudades santas, y, por lo general, se limitaba a los residentes extranjeros que cumplieran los requisitos necesarios y a determinadas empresas que operaran en el reino. Para los extranjeros no residentes, la adquisición de inmuebles residenciales y comerciales estaba sujeta a restricciones aún más estrictas, con excepciones previstas únicamente en caso de acuerdos de inversión específicos o proyectos especiales.
La Meca y Medina constituyen motores cada vez más importantes para el mercado inmobiliario saudí, incluso en esta fase crítica. Los datos de la Autoridad General Inmobiliaria indican que, en el mes de septiembre, La Meca representó el 21 % de las transacciones inmobiliarias en todo el reino, situándose en segundo lugar tras Riad, que registró una cuota del 29 %.
En el marco de la Visión 2030, Arabia Saudí se propone acoger a 30 millones de peregrinos al año para la Umrah de aquí a 2030, lo que supone un aumento sustancial con respecto a los 8,5 millones registrados en 2019, antes de la suspensión impuesta por la emergencia sanitaria relacionada con la COVID-19. Indonesia, el país de mayoría musulmana más poblado del mundo, cuenta con más de 242 millones de musulmanes y ostenta la cuota nacional más elevada para el Hajj. Para 2026, se le han asignado 203 320 plazas para el Hajj, mientras que cada año alrededor de 1,5 millones de indonesios realizan la Umrah, la peregrinación menor.



















